Viernes 23 de abril, 2021

ECONOMíA | 22-03-2021 14:55

La compulsión por el déficit fiscal

El combate contra la inflación exige terminar con la tradición del desequilibrio fiscal, estabilizar el tipo de cambio en una economía que piensa en dólares y flexibilizar los contratos.

Si bien la inflación es un problema recurrente de la economía argentina desde hace décadas, en los años electorales mantenerla bajo control se vuelve determinante dado el impacto social y político de la misma.

El combate del flagelo de la inflación demanda terminar con la compulsión histórica del país por el déficit fiscal -a la vez que se debe bajar la presión tributaria-, estabilizar el tipo de cambio en una economía que piensa en dólar y flexibilizar los contratos de manera que la devaluación no sea la única forma de reducir los costos argentinos en dólares cuando la situación lo demanda.

Como los requerimientos para el combate serio de la inflación lucen políticamente inaceptables, se recurre a decisiones con impacto positivo de corto plazo que luego terminan fracasando.

Los cortes de energía eléctrica, la limitación de las restricciones en la oferta de gas a la industria, la pérdida del superávit comercial energético, la baja del stock ganadero, el fracaso de cosechas de trigo, son algunos de los múltiples ejemplos que se encuentran en la “rica” historia del país en esta materia.

En esta línea la fijación de precios máximos, el congelamiento de tarifas y el control del tipo de cambio surgen como las principales medidas a las que se apela de manera recurrente.

En todos los casos, la fijación de un precio, tarifa o tipo de cambio a un nivel inferior que el de equilibrio genera dos efectos: una demanda creciente al percibirse el bien en cuestión como relativamente barato, a la vez que la oferta se restringe ya que quienes tienen que abastecer los diferentes mercados no están dispuesto a hacerlo a esos precios. Al momento de intentar restablecer los equilibrios, el precio de estos bienes y servicios debe recomponerse al nivel que la oferta se restituya.

El tipo de cambio no es la excepción. Cuando no es percibido como de equilibrio, se generan las mismas dinámicas, mayor demanda y postergación de las liquidaciones, lo que vuelve el mercado de cambios deficitario. La restitución del equilibrio, la cual suele postergarse hasta no contar con mas divisas por parte del Banco Central, se logra por la depreciación y genera el incremento de los bienes exportables e importables, pero así mismo de los restantes bienes de la economía en el intento por parte de los argentinos de recomponer sus ingresos medidos en dólares.

 

*Socio – Economista Jefe. Arriazu Macroanalistas

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por Fernando Marengo

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