Domingo 27 de noviembre, 2022

ECONOMíA | 23-10-2022 00:32

E-commerce, más que una moda

Durante la pandemia fue la tabla de salvación de empresas y consumidores, pero se consolidó como el canal de ventas más dinámico.

Lo que fue casi una recreación de la elite tecnológica y aplicada a un puñado de servicios muy concretos, pero la pandemia aceleró un proceso que se venía dando por casi una década. El comercio electrónico ofició de salvavidas para muchas empresas y modernizó a la fuerza el sistema de distribución logística.

Para Ximena Díaz Alarcón, directora de Youniversal y según las investigaciones que vienen realizando, el e-commerce quedó como un rol complementario y creciente en las compras luego de la pandemia. “Se ve con claridad es el valor de una buena experiencia de usuario (UX), mezclar la compra con contenidos (por ejemplo, la utilización de Tik-tok en Shopify) y la otra pata es la logística para entregar en tiempo y forma, además de un impacto ambiental más neutro”, explica. En síntesis, una buena navegación, encontrar lo que se quiere y cuando se quiere, sin generar “culpa ambiental”. El contexto inflacionario y de gran incertidumbre, reubicaron al e-commerce en el rol de vidriera, en el que el consumidor busca validar precios o confirmar opciones de compra (con Mercado Libre como gran puerta de entrada).

Los datos. En el primer semestre de 2018 se procesaron 34,1 millones de órdenes de compra mientras que en el mismo lapso de este año fueron 91,2 millones, lo que representa un crecimiento del 28% anual promedio. Claro que allí está el gran salto que se produjo durante la pandemia: subió 47% de la primera mitad de 2021 a 2020. Estos datos surgen de un estudio que la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) encargó a la consultora KANTAR que viene radiografiando este mercado desde 2018. Gustavo Sambucetti, director Institucional de la entidad, está entrando en su período de alta temporada de trabajo: el denominado Cybermonday (que en realidad se extiende casi una semana) es uno de los dos eventos programados por dicha cámara (el otro es el “Hot sale”, en mayo) para promover las ventas por el canal online. La cámara está formada por 2.000 empresas de todo tipo y esta iniciativa ya lleva diez años de vigencia. Llegan a participar 1.000 compañías y en algunos casos, en esta semana llegan a vender lo de un mes en el resto del año. “Hubo de todo en esta década, pero como tendencia, el comercio electrónico fue migrando de la compra de bienes caros o suntuosos a otros más comunes, a medida que el consumidor fue madurando y conociendo más este evento”, explica.

Para transparentar las ofertas del “Cybermonday”, Sambucetti detalla que hacen un monitoreo para que no hay precios inflados ni otras maniobras que salpican al resto del sector. “Hay un trabajo previo de análisis para ver cuánto valen las ofertas y una fiscalización para entender y fiscalizar si cumplen con la regla de no alterar los precios bases durante el evento”, agrega.

Algunas empresas también llevaron adelante iniciativas más focalizadas en algunos segmentos para generar ventas adicionales, indispensable en un mercado estancado como el argentino. No es para menos: algunos productos ya están vendiendo en el canal online mucho más que en el presencial. Los contenidos audiovisuales y software encabezan la lista con 93% de transacciones realizadas por este canal y le sigue de muy cerca el rubro turismo (87%), la venta de entradas a espectáculos (82%) y otros casos que llaman la atención, como servicios de educación (70%), artículos de oficina (58%) y para mascotas (58%). El estudio de KANTAR muestra que el 91% de los argentinos compraron alguna vez por el canal electrónico, pero sólo 5% lo hicieron por primera vez este año. Y la opción de entrega a domicilio fue la que más creció: del 39% en 2020 a 67% en 2022.

A domicilio. Precisamente, el eslabón más débil de la cadena es el logístico: de nada sirve una buena plataforma y un producto con precio de remate si el producto físico no llega en tiempo y forma. Juan Altamirano es el cofundador y actual director Global de clicOh, una empresa de logística creada en Córdoba y con presencia en México, Colombia, Perú, Chile y Uruguay, que no tiene flota de distribución propia, sino que trabaja a través de alianzas con operadores locales. Da una solución “punta a punta” “para que el e-commerce se despreocupe por eso a través de nuestros ‘partners’ en los servicios de almacenamiento, entrega de última milla; gestionando los depósitos y las entregas”, comenta.

Altamirano recuerda que cuando arrancó la pandemia, para el sector fue un gran desafío ponerse al día, pero fueron empujados a la eficiencia y respuesta inmediata. “Es clave que el comprador pueda hacerse lo antes posible con su producto para que vuelva a hacerlo más veces”, aclara. Cree que esta tendencia recién comienza y existen soluciones que están en desarrollo, como por ejemplo toda la logística puesta a disposición para la “conversión inversa”: poder devolver un producto fácilmente si no es lo que se ofrecía en un lapso razonable.

Finalmente, el otro pilar es el costo del envío, cada vez más relevante cuando el comercio electrónico se expande a productos de menor valor unitario, que genera la aparición de todo un sistema de “pick-up points”, mejoras en la distribución de “última milla” y seguimiento online a través de soluciones tecnológicas.

El comercio electrónico es el futuro, pero para un tipo de transacciones. Para cada vez más, ya es el presente.

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Tristán Rodríguez Loredo

Tristán Rodríguez Loredo

Editor de Economía.

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