Durante 2025, Argentina vivió un año clave de adopción tecnológica: el 81% de las empresas ya utiliza inteligencia artificial (IA) en alguna área de su negocio. A pesar de esta penetración, la integración profunda en procesos críticos sigue siendo un desafío. Muchas organizaciones aún no miden el retorno de inversión ni han rediseñado sus operaciones para capturar plenamente el valor de estas tecnologías.
La IA es, por sobre todas las cosas, un amplificador: potencia las capacidades bien definidas, pero también amplifica los procesos poco performantes o no alineados a los objetivos del negocio. En el sector de software, donde Argentina es uno de los hubs más importantes de América Latina, las expectativas de productividad están siendo replanteadas por la IA generativa y los agentes autónomos.
Cómo está cambiando la IA la provisión de servicios de outsourcing de innovación. El mercado global del outsourcing de software llegará a los US$840 billones para 2030. Este crecimiento se ve impactado por la IA en cuatro frentes: productividad, calidad, time-to-value y una gestión de riesgos más efectiva. Los proveedores que integran IA en todo el ciclo (Descubrimiento - Construcción - Producción) están pasando de vender “horas” a vender resultados medibles: lead time, defectos detectados, cobertura de testing y costo unitario por transacción.
Sin embargo, la complejidad del desarrollo y la integración de tecnología legada seguirán requiriendo de la creatividad y del buen juicio profesional. La IA viene a ser un integrante más de los equipos cuyo rol es reducir el trabajo repetitivo (hasta un 40% de reducción) y aportar información oportuna, dejando a los humanos el desarrollo de los componentes más críticos y la gestión del cambio.
Cómo ha cambiado la demanda de servicios tras la incorporación de IA generativa. Todavía no se han manifestado requerimientos masivos que exijan el uso de IA de forma mandatoria; el mercado consumidor también está en un proceso de adaptación. Son los proveedores quienes están mejorando su oferta incluyendo IA en la generación de código y actividades de QA/QC.
Podemos definir la madurez de adopción en cuatro etapas:
- Uso individual: IA mediante bots para tareas puntuales.
- Nivel asistido: Un agente revisa y ayuda a cerrar tareas (ej. detección de vulnerabilidades).
- Orquestación de agentes: Coordinación de agentes para completar series de actividades.
- Agentes autónomos: El proceso completo es gestionado por un conjunto de agentes que colaboran de punta a punta.
La mayoría de las organizaciones se encuentran entre el nivel 1 y 2. En cualquier nivel, es fundamental no despreciar el “human in the loop”, ya que el control sobre la tecnología define el éxito.
● Velocidad y Costo: Mejoras de productividad de hasta el 40%, lo que reduce tiempos de entrega e impacto en costos.
● Calidad Sustancial: Reducción superior al 30% en defectos en producción y mayor cobertura de pruebas.
● Enfoque Estratégico: Permite que ambas partes se centren en los aspectos más estratégicos del proyecto.
● Modelo basado en resultados: Facilita la elaboración de contratos y la gestión de la inversión.
El perfil del equipo para 2026. La IA nos obliga a replantear procesos y cultura. Si bien se habla de que la profesión de programador podría extinguirse, la realidad es que la complejidad creciente del software requerirá más que nunca de la creatividad humana. El programador deberá incorporar nuevas competencias en arquitectura de software y desarrollo basado en el dominio para acercarse al negocio.
Por delante hay tres grandes retos: cultural, para comunicar una estrategia clara para evitar temores en los equipos; selección de proveedores, se trata de entender la evolución de los modelos de base para no quedar atrapados tecnológicamente; e ingeniería, es decir, integrar las herramientas con disciplina, considerando la privacidad, la seguridad y el control de sesgos mediante gobernanza y trazabilidad.
El futuro de la relación cliente-proveedor. A partir de 2026, la relación de outsourcing deja de ser una cuestión de “más manos más baratas” para convertirse en una discusión sobre resultados y plataformas. Los equipos ganadores no serán los más grandes, sino los más “aumentados” por copilotos y agentes. El outsourcing que prospera no será el que facture más horas, sino el que opere una plataforma de entrega aumentada por IA, con contratos atados a resultados y una postura impecable en seguridad. Ese es el punto de equilibrio que definirá nuestra industria.
*El autor es Consultor Experto en IA en Epidata
por Alejandro Bianchi















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