Tuesday 13 de January, 2026

EMPRESAS | Ayer 15:16

Recupero de deuda: punitivo vs. educativo

El mes trae a oportunidad para replantear cómo el sistema aborda el sobreendeudamiento. La clave está en pasar de la presión punitiva al acompañamiento educativo que devuelva a las personas el control sobre sus finanzas.

Podría decirse que enero es el mes de la “resaca” financiera. Después de las fiestas, el aguinaldo gastado y las vacaciones, una gran cantidad de personas se encuentran con una realidad incómoda: deudas acumuladas, tarjetas al límite y un teléfono que suena con insistencia. Del otro lado de la línea, un sistema de cobranza que históricamente eligió presionar en lugar de acompañar.

Pero hay algo que cambió en 2025, y los datos del Banco Central lo reflejan: en noviembre se realizaron 666,3 millones de transferencias inmediatas en pesos, con un crecimiento interanual del 20,3% en cantidades, mientras que los pagos con QR interoperable alcanzaron 75,8 millones de operaciones. La digitalización del dinero avanzó, pero la digitalización de las soluciones para quienes están en problemas recién empieza.

Durante más de ocho años, en Alprestamo venimos observando el mismo patrón: el sistema financiero tradicional castiga la mora con llamadas intrusivas, intereses crecientes y una narrativa de culpa que termina expulsando al usuario en lugar de reintegrarlo. Es un círculo vicioso donde la persona sobreendeudada, lejos de recibir herramientas para regularizar, recibe presión. Y cuando la presión es la única respuesta, el resultado es previsible: desconexión, miedo y cronificación de la deuda.

Este enfoque no sólo es inhumano, también es ineficiente. Los datos que manejamos internamente muestran algo revelador: cuando las personas tienen acceso a información clara, pueden comparar opciones y decidir en un entorno digital y sin apremios, la tasa de recupero mejora sustancialmente. No porque paguen más rápido, sino porque vuelven a confiar.

De la cobranza al acompañamiento. La diferencia entre cobranza y recupero educativo no es semántica. Es estructural. Migrar de un call center que presiona a una plataforma de autogestión donde el usuario puede entender su situación, ver sus opciones y elegir cómo ordenarse no es solo una mejora de experiencia: es un cambio de paradigma.

En 2025 detectamos algo clave: no había falta de voluntad de pago. Había falta de claridad, de herramientas accesibles y de confianza. Personas que evitaban atender el teléfono pero que, cuando se les ofrecía una salida digital, transparente y sin letra chica, tomaban acción de manera inmediata. Ahí comprendimos que el verdadero problema no era la mora en sí misma, sino la ausencia de educación financiera aplicada en el momento crítico.

Uno de los mitos más dañinos del sistema financiero es que una deuda con quita equivale a un mal pagador para siempre. Es exactamente al revés. En nuestros modelos de scoring y en los de las entidades con las que trabajamos, regularizar una deuda —aunque sea parcialmente— es siempre mejor señal que permanecer en la mora indefinida o en la informalidad total.

Pagar es ordenar. Y ordenar es el primer paso para volver a tener acceso al crédito, a una tarjeta, a movilidad financiera. No se trata de borrar el pasado, sino de habilitar el futuro. Y ahí es donde el sistema debe evolucionar: de castigar el error a acompañar la reconstrucción.

Este enero, con el crédito comenzando a recomponerse en un contexto macroeconómico más estable, tenemos la oportunidad de plantear un modelo diferente. Un modelo donde la saturación financiera de principio de año no sea solo un problema a cobrar, sino una oportunidad para educar, ordenar y reintegrar.

Las herramientas existen. La infraestructura digital está madura. Desde Alprestamo, con soluciones como Ponete al Día —desarrollada en alianza con Equifax y disponible en Argentina, Chile y Uruguay— venimos demostrando que es posible ofrecer autogestión, transparencia y opciones concretas de regularización sin intermediarios agresivos. Lo que falta es un cambio de lógica generalizado: entender que acompañar no es empujar decisiones, sino dar contexto, información y poder de elegir. Ese es el único camino sostenible hacia la inclusión financiera real.

Porque al final del día, un usuario que resuelve su deuda con claridad y dignidad no solo está saldando un pasivo: está reconstruyendo su relación con el sistema financiero. Y esa reconstrucción es lo que permite que, de verdad, elegir bien deje de ser un privilegio y se convierta en un derecho.

* Julián Sanclemente es CEO y cofundador de Alprestamo

 

 

por Julián Sanclemente

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