Sunday 3 de March, 2024

EMPRESAS | 27-10-2023 05:43

Convocatoria urgente a una cultura necesaria

El ahorro es una de las primeras medidas que se deben tomar al organizar un esquema pretendidamente sano de finanzas pernsoales.

Como cada año, el último día de octubre se celebra el Día Universal del Ahorro. Su institucionalización ocurrió hace casi 100 años, cuando al cierre del primer Congreso del Ahorro de 1924, en Milán, el profesor Filippo Rivazza le dio entidad oficial a una jornada anual para la revalorización de un concepto fundamental en la estructura de la planificación financiera.

Más allá de la precisión o no de la leyenda, en efecto, el ahorro es una de las primeras medidas que se deben tomar al organizar un esquema pretendidamente sano de finanzas personales. Y aquí es momento de hacer una aclaración. Muchísimos artículos en internet suelen referir que el ahorro es “la parte que no se gasta de nuestros ingresos”. Incluso lo expresan, entre conceptos y estadísticas más interesantes, apuntes oficiales como la página web del Banco Central de la República Argentina. Pues bien, sin intenciones de polemizar, esa teoría se derrumba desde el vamos, dado que el ahorro es una herramienta que no puede tener características zigzagueantes ni fluctuar de acuerdo a los humores del ahorrista, a sus urgencias o necesidades. Por ende, jamás podría destinarse al ahorro “lo que sobra”. Todo lo contrario, el ahorro es lo primero que se debe administrar cuando se renuevan los ingresos mensuales, debe ser una suma fija, que por supuesto tiene que acompañar la devaluación de la moneda en la que se ahorre, incluso si son monedas fuertes como el dólar o el euro (sobre esto, la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos indicó que en abril de 2023, un ciudadano promedio de ese país tendría que gastar US$131,07 para comprar los mismos bienes que podría haber comprado por US$100 en 2013). 

Sin el ahorro es imposible pasar a la siguiente fase de la planificación, que es la inversión. Para ahorrar no se necesitan grandes sumas de dinero, pero sí poner la acción por delante de la aspiración y convertirlo en un hábito, con una porción de nuestras ganancias que permita hacer realizable la meta. 

Para comenzar. El registro de todos los egresos e ingresos, la visibilización de los gastos hormiga y la elaboración de un presupuesto son medidas que construyen ese hábito. El ahorro debe ser segmentado por objetivos a corto, mediano y largo plazo, dado que, de lo contrario, corremos el riesgo de no superar un plazo de ahorro muy poco significativo, que termina cayendo por un objetivo cercano cumplido o, caso contrario, por el cansancio y la falta de constancia. El rigor hará que, partiendo desde pequeños cambios de conducta, el perfil ahorrista crezca en nuestra mente, dándole paso luego al perfil de inversor. Sería ideal que ese ahorro no represente menos del 10% de los ingresos, y que aumente en lugar de bajar. Una vez tomada la decisión de ahorrar, es menester asesorarse en instrumentos financieros, incluso y principalmente, por fuera de los explorados con más frecuencia por la sociedad argentina en su historia. 

La hora de las mujeres. Conforme fueron involucrándose más en el mercado del trabajo, comenzaron a ocupar roles ejecutivos, no solamente en empresas sino también creando sus propios proyectos. Por eso, también su relación con el dinero sufrió un cambio notable. En términos generales, dejaron de ser sólo administradoras de recursos que conseguían terceros para convertirse en dueñas de los propios. Sin embargo, el giro sociocultural que implica decidir los destinos de esos fondos adquiridos aún es muy paulatino.

Durante años, las mujeres no tuvieron completo acceso al universo financiero. Aspectos relacionados con la independencia económica tales como en qué herramientas realizar colocaciones de dinero o cómo diversificar para que los ahorros se multiplicaran, les eran totalmente ajenos debido a una imposición y a una censura cultural.

Afortunadamente y con mucho esfuerzo, esa diferencia respecto a tareas ancestralmente más relacionadas con los hombres fue recortándose cada vez más, aunque aún permanece. Para profundizar el recorte de esa brecha, es que necesitamos, más que nunca, que las mujeres sean sujetos de mayor libertad y educación financiera. La celebración del Día Universal del Ahorro es una muy buena oportunidad. 

* Gabriela Totaro es psicopedagoga y educadora financiera.

por Gabriela Totaro

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