Liderazgo, gestión del cambio, desarrollo de equipos, cultura, motivación. Son temas que solemos asociar con grandes compañías y estructuras especializadas de Recursos Humanos.
Sin embargo, también atraviesan la vida cotidiana de las PyMEs. ¿Qué lugar puede tener allí la Psicología Organizacional?
Una PyME también tiene líderes y equipos que necesitan trabajar juntos; personas que toman decisiones, conflictos, entre áreas, cambios que atravesar y responsabilidades que empiezan a modificarse a medida que el negocio crece.
Entonces, ¿por qué pensar que trabajar sobre estas cuestiones debería quedar reservado a las grandes organizaciones?
Pensemos en una situación bastante frecuente. Una empresa comienza alrededor de su dueño, que durante años participa de casi todo: conoce a los clientes, resuelve problemas, toma decisiones y acompaña personalmente el trabajo de quienes se van sumando.
El negocio crece. El equipo también. Y llega un momento en que aquella manera de funcionar empieza a resultar difícil de sostener.
Uno de los colaboradores de mayor confianza queda a cargo de un grupo de personas. Conoce perfectamente la actividad, tiene experiencia y se ganó ese lugar. Sin embargo, las decisiones importantes siguen llegando al dueño. El nuevo líder continúa resolviendo personalmente buena parte de las tareas y el equipo sigue buscando al fundador cada vez que necesita una definición.
No necesariamente estamos frente a una empresa en crisis. Estamos frente a una empresa que está creciendo.
Y ese crecimiento abre nuevas preguntas. ¿Cómo empieza a delegar el dueño? ¿Qué significa para esa persona asumir verdaderamente un rol de liderazgo? ¿Qué decisiones puede tomar? ¿Qué autonomía tiene? ¿Qué necesita aprender el equipo? ¿Qué tiene que cambiar para que la organización siga funcionando sin que todo dependa siempre de las mismas personas?
Ahí aparece uno de los campos desde los cuales esas preguntas pueden ser abordadas: la Psicología Organizacional.
La dimensión humana. Toda organización tiene una dimensión humana que forma parte de su funcionamiento. Las personas interpretan lo que sucede, construyen expectativas, responden de distintas maneras frente a la incertidumbre, ocupan roles, generan acuerdos (explícitos o implícitos) y van dando forma a determinadas maneras de trabajar.
La Psicología Organizacional trabaja específicamente sobre esa dimensión y su relación con el funcionamiento de las organizaciones. Integra conocimientos provenientes de la psicología, el comportamiento organizacional, el management, el diseño organizacional y la gestión de personas, y permite analizar e intervenir sobre cuestiones vinculadas con liderazgo, motivación, cultura, equipos, toma de decisiones, conflictos, aprendizaje y procesos de cambio.Una organización necesita vender, conseguir y sostener clientes, ser productiva, mejorar su eficiencia, adaptarse y crecer. Y todo eso sucede a través de personas.
Mirar la dimensión humana, entonces, no significa apartarse de los números. Significa incorporar otra de las variables que intervienen para que esos números sean posibles.
Situaciones cotidianas. Una de las escenas frecuentes aparece cuando se promueve a quien hasta ese momento era el mejor técnico, vendedor o especialista. Aquello que lo hizo destacarse sigue siendo valioso, pero ahora su trabajo cambió: necesita conducir a otros, distribuir responsabilidades, dar feedback, conversar sobre desempeño, manejar diferencias y dejar de ser quien personalmente resuelve cada problema.
En muchas PyMEs los primeros mandos medios se construyen justamente así: alrededor de personas de confianza, con experiencia y mucho conocimiento del negocio. El desafío es que asumir una posición de liderazgo implica desarrollar capacidades diferentes de las que llevaron a esa persona hasta allí.
También están las interacciones entre áreas.
Ventas funciona bien. Administración también. Pero cuando necesitan trabajar juntas aparecen las fricciones. Ventas siente que Administración demora las respuestas. Administración considera que se prometen cosas al cliente sin consultar antes. Producción tiene sus tiempos; Comercial, sus compromisos.
Cada sector puede estar haciendo razonablemente bien su parte y, sin embargo, la interacción entre ambos puede convertirse en una dificultad.
Una dificultad sostenida entre Ventas y Administración puede terminar llegando al cliente.
Una baja en las ventas requerirá mirar clientes, precios, producto, mercado y competencia. Pero si el problema incluye además un equipo comercial que no logra coordinarse, líderes que no acompañan o conversaciones entre áreas que están deteriorando la respuesta al cliente, esa dimensión también merece ser observada.
*Coach ejecutiva y organizacional. Magíster en Psicología Organizacional. Cofundadora de Mastrángelo Molina (broker de seguros). Mentora en Voces Vitales y Fundación FLOR. Miembro del Comité IDEA PyME.
por Angie Mastrángelo
















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