EN LA MIRA DE NOTICIAS | 11-10-2019 09:10

Larreta se atrinchera en su oasis PRO

En el debate, el jefe porteño gozó de la comodidad electoral que el macrismo nacional ya no tiene.

Es difícil decidir quién ganó un debate televisado entre candidatos, e incluso calcular su influencia al momento de votar. Pero la comodidad de Horacio Rodríguez Larreta para lidiar con sus adversarios de anoche indica, por lo menos, que el jefe de gobierno porteño todavía goza en la Ciudad de la ventaja de encarnar una cultura PRO que, en cambio, a nivel nacional ya se volvió una mochila de plomo.

Ninguno de sus tres contendientes en el debate de anoche lograron sacarlo de su zona de confort, más bien fue al revés: ellos terminaron jugando a favor del oficialismo. Tratando de mostrarse amigables con el grueso del electorado porteño que valora mucho la obra pública larretista, los dos Matías, Lammens y Tombolini, se enredaron en una elogiosa enumeración de las transformaciones urbanas logradas durante la gestión PRO.

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Hasta el candidato trotskista, Gabriel Solano, le hizo un favor a Larreta en la polémica por las cuantiosas ventas inmobiliarias macristas en la Capital. Solano corrió por izquierda al candidato del Frente de Todos, acusando al kirchnerismo de complicidad con el macrismo al votar en la Legislatura a favor de la venta de tierras fiscales. Inseguro en su libreto, Lammens no reaccionó al escrache y optó por callar, con una cautela excesiva que lo llevó a usar menos segundos de los pocos asignados a cada candidato.

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No es que Larreta haya deslumbrado con su performance. Es claro que no nació para agradar pero sí para persuadir. Con recitar un puñado de datos concretos, le bastó para surfear la tibia ola de quejas y promesas que sus oponentes pudieron articular. Anoche quedó claro que, a pesar de las conflictos sociales, Buenos Aires sigue siendo un oasis con terreno fértil para el relato PRO.

Pero también se reforzó la duda existencial sobre las limitaciones del experimento macrista porteño para proyectarse al resto del país de manera exitosa y sustentable en el tiempo, más allá de una elección. Lo acaba de reconocer María Eugenia Vidal, socia política de Larreta para sondear el posmacrismo. Para la gobernadora, en el oficialismo hay en marcha tres campañas diferenciadas: la Ciudad, la Provincia y la nación. Y solo una todavía pisa suelo firme.

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*Editor ejecutivo de NOTICIAS.

por Silvio Santamarina*

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