lunes, diciembre 9, 2019

MUNDO | 16-07-2019 17:02

Ivanka vice: Trump tiene a su sucesora

La hija del presidente, con rol protagónico. Guiño femenino para las elecciones 2020.

Expertos de política exterior de todo el mundo, diplomáticos e intelectuales no dan crédito a sus ojos. La hija del Presidente de los Estados Unidos, Ivanka Trump (37) se ha convertido en el mayor caso de nepotismo y exhibicionismo de poder que se recuerde en ese país, desde el caso de Bob Kennedy, quien fue designado por su propio hermano John, como fiscal general, a fines de la década del ‘60.

Semanas atrás, en un video publicado en Twitter por @Elysee, la cuenta oficial de la Presidencia de Francia, se pudo ver a la Ivanka intentando sumarse torpemente a una conversación llevada a cabo por el presidente francés, Emmanuel Macron, la primera ministra británica, Theresa May, la nueva presidente del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau. La filmación del incómodo momento, durante la Cumbre del G20 realizada en Osaka, Japón, inmediatamente se volvió viral y los memes no tardaron en aparecer. Ivanka está en todos lados.

En primera fila. En la misma reunión, Ivanka no perdió la oportunidad para sentarse en primera fila junto a la reina Máxima de Holanda, Mauricio Macri y el príncipe Saudí Mohamed Bin Salman, en la sesión de fotos de mandatarios (era la única que no lo era), además de dar una conferencia sobre el empoderamiento femenino por la cual fue duramente criticada por la superficialidad de su discurso.

(Te puede interesar: Ivanka Trump, cual Zulemita: hijas Primeras Damas)

Al día siguiente del G20, Ivanka llegó junto a la comitiva de su padre a la mismísima Corea del Norte, en un encuentro con Kim Jae-ryong en el marco de las conversaciones sobre el desmantelamiento del programa de armas nucleares, reunión a la que no participó ni el propio consejero de Seguridad de los Estados Unidos, John Bolton. Otra vez Ivanka, en el centro de la escena.

En el sitio web de la Casa Blanca, la hija mayor de Trump figura como asesora del presidente, y su papel “se centra en la educación y el empoderamiento económico de las mujeres y sus familias, así como en la creación de empleos y el crecimiento económico”, y si bien no percibe un sueldo por este rol, su figura está siendo cada vez más notoria en los viajes al extranjero que realiza el Presidente, ocupado el lugar de primera dama o como lo ha dicho su padre, de “primera hija”.

Ya en la cumbre del G20 de Hamburgo en 2017, Ivanka participó dentro de la comitiva oficial, hablando sobre la salud y los movimientos migratorios en África, además de asistir a reuniones de alto nivel junto a su padre e incluso reemplazándolo brevemente en la mesa de negociaciones del grupo.

(Te puede interesar: La nueva guerra de Trump contra los gigantes tecnológicos de su país)

El congresista demócrata Eric Swalwell (recientemente retirado de la carrera presidencial), expresó al respecto: "Este es su recordatorio de que Ivanka Trump no tiene experiencia en política exterior o diplomacia. El pueblo estadounidense merece ser representado por un diplomático calificado, no por la hija del Presidente".

Las críticas por el flojo desenvolvimiento de Ivanka y su falta de conocimiento y experiencia llegaron desde todos los sectores políticos, y la Casa Blanca no dudó en salir en su defensa: Jessica Ditto, subdirectora de comunicaciones publicó en Twitter que es "triste pero no escandaloso que los que ‘heaters’ eligen atacar a Ivanka Trump, asesora principal del Presidente, cuando promueve los esfuerzos de Estados Unidos para empoderar a las mujeres a través de alianzas estratégicas con el mundo". La pregunta que queda pendiente no es si debe, sino si puede.

(Te puede interesar: En campaña, Donald Trump saca chapa)

De asesora a vice. Al poco de tiempo de llegar a la presidencia, Donald Trump encontró un recoveco en la ley contra el nepotismo y nombró a su hija y a su yerno Jared Kushner como asesores de la Casa Blanca, posiciones por las que no perciben un salario y que no son consideradas puestos oficiales en el gobierno.

Pese a ello, cada uno recibió una oficina en el ala oeste de la Casa Blanca y funciones algo confusas: para ella, los asuntos relativos al trabajo y al “empoderamiento femenino”, para él, asuntos vinculados a Israel y la paz en Medio Oriente.

Medios de Estados Unidos vinculan a Kushner, de origen hebreo, con el polémico príncipe Saudí Mohamed Bin Salman, acusado de ser el responsable del asesinato y descuartizamiento del periodista del Washington Post, Jamal Khashoggi en el Consulado de Arabia Saudí en Estambul. El matrimonio cuenta con acceso directo a la Sala Oval y a los documentos clasificados del gobierno.

La hija preferida de Donald Trump, nació en New York en octubre del ‘81, del matrimonio que el magnate tuvo con Ivana, una modelo y esquiadora checoslovaca que adoptaría el apellido de su marido, y que se convertiría en su mano derecha al frente de la Trump Organization, hasta finales de lo ‘90 cuando el controvertido divorcio con Donald inundó todas las portadas de diarios del mundo.

Ivanka creció entre excentricidades y lujos, tiene un título de Economía de la Universidad de Pennsylvania, fue modelo, vicepresidenta de la empresa de su padre, tuvo su propia línea de joyas y zapatos y escribió dos libros. El último “Women who work”, se enfoca en dar consejos para las madres trabajadoras, en un intento banal de posicionarse como una defensora de los derechos de las mujeres, fuertemente criticado desde el movimiento #MeToo.

Y ese es justamente el rol que los Trump quieren explotar de cara a las próximas elecciones presidenciales en noviembre del 2020: buscar una cara femenina, que levante consignas como el “empoderamiento de las mujeres” al tiempo que oculta los escandalosos episodios de abuso de su propio padre.

(Te puede interesar: Trump sufre el efecto fem en Estados Unidos)

Así como Donald Trump necesitó de Mike Pence como vicepresidente para cooptar el voto de los evangélicos, ahora necesita el votos de las mujeres, y para ello nadie más fiel que su hija y heredera. “Si alguna vez quisiera postularse para la presidencia”, dijo Trump a The Atlantic, “creo que ella sería muy, muy difícil de vencer”.

Las acusaciones contra el actual Presidente de los Estados Unidos podrían traerles serios problemas en los próximos años, y en el caso de que asuma un segundo mandato, puede que deba renunciar al cargo, a lo que solo un indulto presidencial podría salvarlo. En ese caso la fórmula Trump-Trump sería una estrategia perfecta. ¿Será Ivanka la primera mujer Presidente de los Estados Unidos?

El plan B. Ivanka ha tenido un protagonismo desmesurado desde que su padre asumió la presidencia. Cumple -relagando a Melania- el rol de primera dama y hasta de canciller cuando él no puede hacerse presente: como ocurrió en Israel cuando inauguró la nueva embajada estadounidense en Jerusalén junto al premier Benjamín Netanyahu. La lógica indicaba que fuese allí el Secretario de Estado o el vicepresidente. Pero allí estaba Ivanka a pesar de su falta de rango y experiencia.

"Donald Trump ha estado preparando a su hija para un cargo electivo en el futuro inmediato", apunta a periodista Sarah Kendzior. "Trump confía muchísimo en Ivanka, tanto como para confiarle la presidencia. Un cargo clave que le podría evitar la cárcel en casi de que prosperase alguna de las múltiples investigaciones que aun lo complican. Si tuviera que dimitir, o fuese depuesto mediante un impeachment, Ivanka estaría allí para asumir e indultarlo (Ndr: como lo hizo Gerald Ford al firmar el perdón a Richard Nixon el 8 de septiembre de 1974)", advierte.

Los carteles “Trump 2020” ya aparecen en varias ciudades estadounidenses, y algunos sospechan que podría ser no sólo el anuncio de el plan reeleccionista, si no una fórmula con dos Trump: una idea que seduce al presidente que valora su propio "marca" por sobre todo. "Hay dos cosas que Donald Trump ama en este mundo: la primera es obviamente a si mismo. La segunda es a su hija Ivanka", bromea a medias Kendzior.

Trump ya no necesita a como vice a Mike Pence. Pence fue elegido fundamentalmente para atraer el voto evangélico en la elección pasada. La movida contó con la bendición del pastor Jerry Falwell Jr. (muy cercano al presidente) y esa cuota de votantes ya estaría asegurada en el plan reeleccionista.

Lo que sí necesita Trump es el voto de las mujeres: grupo que mayoritariamente no aprueba su gestión. Sus asesores de campaña ya le sugirieron la idea de una vice mujer hace meses. Y el propio Trump coronó a su princesa. "Aunque moleste que sea su propia hija, es mejor opción que Pence por seguro", apuntan desde la Casa Blanca. Y la idea de que Ivanka lo suceda en 2023 para ser la primera mujer presidenta de Estados Unidos ya es su sueño también.

por Carla Oller

Galería de imágenes

Comentarios

Todo lo que hay que saber

La información más importante de este martes en un breve video

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario