MUNDO | 23-07-2019 14:23

Nueva conducción europea: la herencia de Merkel

La Canciller puso a sus delfines al frente de la Comisión Europea y el ministerio de Defensa, claves para el control del continente.

La conservadora alemana Ursula von der Leyen será la primera mujer en presidir la Comisión Europea. Delfín de la canciller Angela Merkel (la acompañó como ministra en todos sus mandatos al frente de Alemania), y potencial sucesora, logró el martes pasado el apoyo de la mayoría en el Parlamento europeo para imponer su liderazgo: 383 a favor, 327 en contra y 22 abstenciones, en una votación secreta celebrada en el pleno reunido en Estrasburgo (Francia).

Von der Leyen fue elegida hace dos semanas por los líderes de la Unión Europea para desbloquear las negociaciones en el reparto de los puestos clave de las instituciones europeas (Christine Lagarde, jefa del Fondo Monetario Internacional, fue propuesta por Francia para conducir el Banco Central Europeo).

"La confianza que depositan en mí es la confianza en una Europa más unida y fuerte, de este a oeste, de norte a sur. La confianza en una Europa que está dispuesta a luchar por el futuro, más que a luchar los unos contra los otros", declaró Von der Leyen, en un breve discurso de asunción ante los eurodiputados.

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"Será la primera mujer que accede a ese puesto y la primera alemana en más de una década", destacó Merkel, y reconoció: "Pierdo una ministra pero gano una socia en Bruselas".

La presidenta de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, la sustituyó a su vez en su cargo de Ministra de Defensa, puesto clave para lograr el apoyo y popularidad que necesita para imponerse como futura canciller (es la mano derecha de Merkel desde hace una década) cuando esta deje el cargo: su sucesión es motivo de discusiones permanentes desde que se mediatizaron sus temblores y se dispararon las especulaciones sobre su salud.

De 60 años, la conservadora Von der Leyen, la primera mujer que ha sido ministra de Defensa en Alemania, forma parte desde hace tiempo de una organización suprapartidista que quiere una mayor integración de la Unión Europea (UE), con la meta de llegar a un federalismo europeo.

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Recambio. Von der Leyen, hija de un referente cristianodemócrata, Ernst Albrech, es parte del equipo de Angela Merkel desde 2005: fue ministra de Familia (generó una pequeña revolución al impulsar programas para que las mujeres compaginen la actividad profesional con la vida familiar); de Trabajo y Asuntos Sociales en 2009; y en 2013, se convirtió en la primera mujer en ser ministra de Defensa en Alemania.

Fue considerada mucho tiempo como la estrella del gabinete y la mencionaban como posible sucesora de su mentora en la Cancillería, pero ella rechazó al título de "delfín de Merkel", asegurando que cada generación tenía su canciller y que ella y Merkel pertenecían a la misma generación (tiene 60 años y Merkel 65). El último año sufrió el desgaste de su imagen pública por una serie de escándalos y tuvo que admitir errores en la contratación de asesores externos en su cartera: la oposición impulsó las investigaciones preliminares.

Merkel fue quien la sostuvo buscando un oportuno paso al costado que le permite lograr la conducción de la Comisión Europea en un mandato clave: "se producirá con toda probabilidad la salida de Reino Unido de la UE", marcó la Canciller alemana.

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Herederas. Con ese antecedente, Annegret Kramp-Karrenbauer asume un ministerio sumido en un escándalo, y envuelto en duras críticas por no haber podido resolver las carencias en las fuerzas armadas y modernizar las estructuras del ejército, que todavía albergaban células neonazi. Pero el cargo también puede ofrecer a Kramp-Karrenbauer la oportunidad de mejorar su perfil político y demostrar que es capaz de gestionar la política exterior y de defensa de Alemania, además de ser la comandante en jefe de 180.000 soldados y administradora de un presupuesto de casi 44.000 millones de euros.

Por el lado de Merkel, con el nombramiento de su mano derecha pretende terminar con el debate sobre la candidatura del rival interno. Friedrich Merz, que cuenta con el apoyo del ala más conservadora del partido y la pata financiera.

De todas maneras, no se descarta aun que la Canciller pueda impulsar a alguna otra de las muchas mujeres que tiene en su gabinete. La prensa alemana potencia en el último tiempo la figura de Franziska Giffey (39), ministra de Familia. Katarina Barley (49) al frente de Justicia y cruzada del fortalecimiento de los derechos de las mujeres es otra de las potenciales candidatas, pero hay muchas otras.

“Hay una confianza fundamental en la continuidad de los órganos del Estado, los cuales no se agitan cuando tiembla el cuerpo de algún político. El público alemán confía en que un sucesor también hará un buen trabajo. Esa ha sido la experiencia durante los últimos setenta años”, señaló Paul Nolte, historiador de la Universidad Libre de Berlín.

Y la prensa simplemente reclama que la mandataria de cuentas de su estado de salud: “Acá nadie sabe quién es su doctor”, explica Stefan Kornelius, biógrafo de Merkel y editor de internacionales de la revista Süddeutsche Zeitung. “Merkel ha sido extremadamente reservada con su vida privada desde el inicio”, comentó Evelyn Roll, otra biógrafa de la canciller. “Es la otra cara de la moneda de su absoluta falta de vanidad y total enfoque en el trabajo. Y en términos generales, el pueblo alemán respeta eso”. Confianza plena en que la máxima referente política europea tejerá sus reemplazos y dará el paso al costado cuando su legado esté asegurado.

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