jueves, noviembre 14, 2019

ECONOMíA | 11-09-2019 20:22

Cuánta aceptación necesita el canje de deuda para evitar buitres

Debe ser aprobado por el 75% del capital o por el 66% pero con la aprobación del 50% en cada bono.

El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y el secretario de Finanzas, Santiago Bausili, responsable del asunto de la deuda desde el inicio del gobierno de Mauricio Macri, están negociando con bancos qué propuestas harán a los tenedores de bonos de hasta diez años que se canjearán para estirar los vencimientos. En principio, buscan evitar quitas de capital e intereses, como Uruguay en 2002. Por supuesto que implica una reducción del valor presente neto al alargarse los plazos, pero... ¿Les cerrarán los números para que después sea pagable la deuda? ¿Aceptarían los acreedores una poda porque son conscientes de que la Argentina no tiene con qué pagar?  ¿O querrán más intereses a cambio de más plazo, como en el megacanje de Domingo Cavallo en 2001?

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Lo que hay que tener en cuenta es qué nivel de aceptación requiere la oferta para evitar que los que la rechacen inicien demandas judiciales, como los fondos buitre. A diferencia de los bonos defaulteados en 2001, los emitidos a partir de la reestructuración de 2005 establecen cláusulas de acción colectiva (CAC) que obligan a las minorías a aceptar los canjes que pacten las mayorías. Así se hubieran evitado los buitres después de que el canje entre 2005 y 2010 lograra un 93% de consenso. La lección argentina sirvió al resto del mundo.

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Pero cada título público requiere un porcentaje de aprobación distinto. Los del 2005 y 2010 exigen un consenso del 75% del capital adeudado y, además, del 66% de cada una de las series de bonos en cuestión. Después del canje de deuda de Grecia en 2012, quedó demostrado que los fondos buitre litigaron igual y por eso se endurecieron las CAC en todos los países. Es así que los papeles emitidos por Macri entre 2016 y 2018 pueden ser canjeados con éxito si se cumplen dos alternativas: A) que el trueque sea aprobado por el 66% del total adeudado y del 50% de cada bono, o B) que sea respaldado por el 75% global. No por nada el canje de Lacunza excluye los bonos de 2005 y 2010, que requieren mayorías más amplias.

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El Gobierno quiere impulsar por ley un "reperfilamiento", eufemismo de reestructuración, que esté resuelto en el primer trimestre de 2019. Pero la oposición lo desafía a que lo saque por decreto de necesidad y urgencia (DNU). La operación abarca títulos de largo plazo, y no las letras de corto plazo que Macri defaulteó al incumplir los pagos y estirar de manera compulsiva los vencimientos.

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