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En la mira de NOTICIAS / 20 de agosto de 2019

Las verdades que esconde el fallido de Lacunza

El flamante ministro de Hacienda armó un blooper al autodenominarse “Presidente” en su conferencia de prensa inaugural. ¿Se equivocó o dijo la verdad?

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Lacunza

En sus primeras palabras públicas como nuevo responsable del ministerio de Hacienda, Hernán Lacunza agradeció que lo nombraran “Presidente” en medio de esta crisis. Inmediatamente, advirtió su desliz y corrigió el blooper con una sonrisa. ¿Cuáles son las verdades que esconde el fallido de Lacunza?

Ya su ex jefa en la Provincia, María Eugenia Vidal, había dicho en un acto conjunto con Macri, que el Presidente finalizaba su gestión a fin de año, en un balbuceo incómodo. El inconsciente bonaerense está más a flor de piel que en la Casa Rosada, parece.

Es inevitable ver en la elección de Lacunza, que hasta ayer era el ministro de Economía de la Provincia, una especie de resurrección tardía del famoso Plan V (corta) que muchos en el propio oficialismo sugerían para que Macri renunciara a tiempo a su vocación reeleccionista.

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También es claro el intento de trasladar poder de decisión autónomo desde la devaluada mesa chica presidencial hacia la cartera económica, para moderar la excesiva subordinación que el saliente Dujovne y sus antecesores en el cargo padecían respecto de la Casa Rosada. El mandato explícito de Lacunza es el de tender puentes con la oposición, supuestamente para pactar o al menos conversar políticas de Estado.

Por ahora, lo único que se vislumbra es una tendencia creciente de Macri a desligarse de la crisis financiera galopante, pasándole el fardo a otros. Tanto Macri, como Lacunza y Sandleris subrayaron la influencia del proceso electoral como factor clave de la volatilidad financiera. Como si la economía no hubiese padecido cimbronazos y frenazos violentos durante buena parte de la gestión macrista, fuera del calendario electoral.

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En la oposición también hay hambre de un piloto de tormentas financieras. Alberto Fernández declaró este domingo a Página12 que le gustaría tener un ministro de Economía “fuerte”, es decir, tener un ministro de Economía propiamente dicho y no un mero ejecutor de las directivas presidenciales. La pulverización del rol de ministro económico empezó con Néstor Kirchner (para exorcizar la era Cavallo y la influencia de Lavagna), y luego fue imitado por Macri, con un equipo multidisciplinario que, a la luz de los resultados, no resultó exitoso.

Aunque los opinadores influyentes insisten en diferenciar esta crisis de la del 2001, se huele en la clase política el miedo a que todo se vaya de las manos, y se desbarranque en un sálvese quien pueda institucional. Quizá por eso el ministro Lacunza se sintió, durante unos segundos de confusión mental, como un Presidente solitario y a la intemperie de los mercados huracanados.

*Editor ejecutivo de NOTICIAS.