SOCIEDAD | 16-10-2019 14:08

Cuerpos reivindicados: la rebelión extra large

La "revolución gorda" postula que las personas con sobrepeso no se sientan avergonzadas de su imagen. La televisión incorrecta.

En la televisión, la atención siempre está centrada en los cuerpos, y señala especialmente a aquellos que difieren de la norma. Pero desde que empezó “la revolución gorda”, quienes tienen sobrepeso no se avergüenzan de su imagen sino que la reivindican. Días atrás, Brenda Mato, que trabaja en el mundo del modelaje, visitó “Incorrectas” para hablar sobre su militancia cuyo fin es lograr que se acepten cuerpos con sobrepeso. Sin embargo, en el programa no sucedió lo que esperaba. Ni bien se sentó en el sillón para ser entrevistada, Celina Rucci y Micaela Viciconte, cuestionaron su salud y preguntaron por su alimentación, acción que fue reprochada por Mato: “Es hipócrita estar preguntándole solo sobre su salud a una persona gorda. Eso es gordofobia”, se descargó en sus redes.

Las épocas cambiaron y ya no se acepta que se muestre un solo cuerpo como el ideal. Lejos de sentir que tienen que dar explicaciones, quienes militan el “activismo gordo” apuntan a que se deje de juzgar a quienes lo son y que, aquellas personas que no están reflejadas en los estereotipos dejen de ser invisibilizadas y marcadas como “lo malo”. “Todos deberían estar felices con el cuerpo que tienen. No existe un peso según el cual uno tendría que ser más respetable o menos cuestionable con lo que es y cada uno tiene que decidir lo que quiere hacer sobre su salud y su vida”, reflexionó Mato en el cierre del programa de Moria, después de la disputa.

Con referentes, profesionales, organizaciones y talleres, el activismo crece cada vez más y ya no dejan que pasen desapercibidas situaciones de discriminación en los medios.

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Naturalización. “Estoy gordo, es verdad, lo tomo. Me siento pesado”, respondió Federico Bal ante los comentarios que le hizo Marcelo Polino, jurado, sobre su estado físico. La crítica se sumó a la que le había hecho meses atrás el coreógrafo Flavio Mendoza: “Creo que el problema es que el caballero tiene 10 kilos arriba”, había apuntado.

Pero esta vez Bal prefirió restarle importancia a la cuestión estética y dar un mensaje para naturalizar que hay distintos cuerpos y prioridades: “Hoy elijo otro tipo de vida, donde puedo comer y disfrutar un poco más las reuniones y no matarme en el gimnasio. Que nadie te diga si estás gordo, flaco para hacer o no tal cosa. Aguanten los gorditos, las gorditas, vivan los gordites”, expresó en un video mientras comía una hamburguesa.

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Jesica Lavia, nutricionista y co-autora de “Pese lo que pese”, un libro de nutrición que busca repensar el vínculo entre la alimentación y la cultura, insiste en la importancia de que haya educación nutricional para que cada uno acepte su cuerpo y genética, construyendo lo más saludable para sí desde lo que cree, y no desde lo que le imponen.

Nos enseñaron que hay un tipo de cuerpo que es el cuerpo que está bien, que es el hegemónicamente bello, y es a lo que hay que aspirar. Lo que viene a reforzar el activismo gordo es visibilizar cuerpos distintos, visibilizar que no todos tenemos un cuerpo estándar y somos también esto: tenemos una genética, tenemos un cuerpo y tenemos una realidad social”, explicó a NOTICIAS. En la misma línea, quien siempre fue centro de burlas por su físico fue la cantante Karina. Aggiornada a los tiempos que corren, manifestó en una entrevista radial: “No me molesta que me vean gorda cuando no lo soy, lo que me molesta es ¿cuál sería el problema si fuera gorda? Ponele que fuera obesa, ¿cuál es el problema? ¿Qué nombre le ponemos a eso? ¿Es gordofobia? Está lleno la tele de eso”.

Activismo gordo. Con la premisa de que “mostrarse ya es una revolución”, referentes del “movimiento gordo” llevan debates a ámbitos más académicos en la búsqueda de generar nuevas perspectivas. Así, se realizan en distintos puntos del país asambleas de activismo gordo y distintos profesionales brindan talleres y seminarios en universidades y colegios.

Una de las organizaciones que acompaña esa lucha es “AnyBody”, un grupo internacional que tiene una sede en Buenos Aires y busca “transformar la cultura visual actual y la sociedad para incluir a la gran diversidad de cuerpos”. Mercedes Estruch, integrante del proyecto, señaló a NOTICIAS: “El activismo gordo intenta dar cuenta de que lo que le pasa a los gordos no es algo individual porque siempre se pensó como una falta de esfuerzo de esa persona. Es mucho más terrible a la hora de construir identidad en los jóvenes que vendan una imagen inexistente, a que una modelo sea gorda, porque eso va a generar representatividad”.

Con el deseo de lograr un mundo más idóneo, buscan “reivindicar el derecho a existir de las personas gordas” y habitar de la mejor manera posible sus cuerpos.

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Delfina Tremouilleres

Delfina Tremouilleres

Periodista de Información General.

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