Wednesday 29 de May, 2024

SOCIEDAD | 08-08-2023 06:19

Caso Pérez Algaba: amenazas, deudas y barrabravas

Los peligrosos vínculos del empresario descuartizado en Ingeniero Budge. El negocio cripto. Las incontables hipótesis sobre qué pasó con el trader asesinado.

El mensaje es estremecedor: “Te voy a sacar los ojos con los dedos y me los voy a comer”. Así, sin rodeos, Gustavo Iglesias amenazó a Fernando Pérez Algaba (41), el empresario asesinado y descuartizado cuyos restos fueron hallados dentro de una valija en Ingeniero Budge.

La amenaza proferida por Iglesias fue la punta de un ovillo del cual los investigadores empezaron a tirar luego del hallazgo del cuerpo del polémico trader asesinado en circunstancias que aún se están tratando de determinar. Pero el detalle que terminó por hacer que el crimen tome otra dimensión fue que quien emitió las amenazas es integrante de una de las barras bravas más grandes y famosas del país, La 12, la hinchada de Boca Juniors. De hecho, el propio Iglesias ya había estado involucrado en una causa por encubrimiento agravado, en el 2016, junto con otros nueve integrantes de la hinchada, entre los que se destacaban los dos popes del paravalancha boquense: Mauro Martín y Rafael Di Zeo.

Luego de que se difundieran varias de las conversaciones entre el barra y el empresario asesinado, el fantasma del retorno de la violencia barrabrava se materializó. El tenor de los audios dejó en claro que detrás del crimen había cuentas pendientes, pero además muchos negocios espurios. Más aún, desde la propia fiscalía reconocieron que Pérez Algaba almacenaba en su teléfono celular más de 200 mensajes amenazantes, audios de conversaciones que había mantenido con Iglesias y con otras personas a las que le debía dinero y textos que había escrito respecto de su situación financiera y la relación conflictiva con sus acreedores en el bloc de notas.

Cruces

Pérez Algaba estaba acorralado. Se reconocía “fundido”. Había entregado cheques sin fondos, adeudaba pagos a entidades bancarias y hacía unos meses se había ido a Barcelona para escapar de los constantes reclamos por dinero adeudado. La pequeña fortuna que había heredado de su padre, y que había multiplicado dedicándose a la compraventa de autos de alta gama, se esfumó cuando comenzó a invertir en criptomonedas y en el mercado de capitales.

Esos manejos financieros y préstamos pedidos a sus conocidos, clientes y ex socios pronto se hicieron impagables y comenzaron los problemas. Uno de los mayores fue justamente con Iglesias, con quien mantuvo extensos y violentos intercambios telefónicos:

Pérez Algaba: Vos tenés que cobrar lo que tenés que cobrar, que es tu plata y punto. Vos no vas a disponer de mi vida ni de mi hermana ni de mi tía. Si me seguís jodiendo te voy a mandar en cana. No me rompas más los huevos, ¿escuchaste?

Iglesias: Gordo p..., la c... de tu madre. Hijo de p... Ya te voy a cruzar

Pérez Algaba: Ningún problema. Cruzame, matame.

Iglesias: Te salvaste por cinco minutos, por cinco minutos zafaste, eh.

El intercambio sigue entre insultos, reproches y amenazas. Incluso, el barra no sólo desliza que le va a “arrancar los ojos con la mano” y comérselos, sino que también le reitera que “le queda poquito tiempo”. Pérez Algaba sólo le responde que la gente le tiene miedo porque es barrabrava de Boca.

La conversación entre Iglesias y el empresario asesinado salió a la luz antes de llegar incluso a la fiscalía N° 5 de Lomas de Zamora que investiga la causa, y comenzó a develar la situación en la que vivía Pérez Algaba. “¿Va a ir a hacer lo que dijo por teléfono sabiendo que lo habían grabado? Es una maniobra hábil a nivel distractivo. El que mató a Fernando y se quedó con su celular difundió los audios”, remarca el abogado Rodrigo González, defensor de Iglesias, sobre la difusión de estas conversaciones.

El letrado reconoce que la relación entre su patrocinado y el empresario estaba quebrada y que la voz de las grabaciones es la de Iglesias, pero afirma que no son más que eso, amenazas, y que su defendido no tiene nada que ver con el asesinato. “Los audios son fuertes pero en el contexto de hoy. Si los escucháramos sin Fernando muerto no nos parecería lo que nos parece hoy. Son fuertes, son desagradables. De los audios surge que Gustavo tenía la dirección exacta de Gustavo pero no lo iba a buscar. Justamente lo que quería Gustavo era cobrar. Si él se agarraba a trompadas con Fernando, no cobraba nunca más”, argumenta el abogado.

No es la primera vez que González toma la defensa de Iglesias. En el 2016, en el marco de un partido entre Boca y Nacional de Uruguay, Maximiliano Oetinger, que era el tercero al mando de La 12, estaba siendo buscado por un secuestro extorsivo producido en San Martín. Cuando la policía montó un operativo fuera del estadio para detenerlo, la barra brava realizó un “operativo cerco” para que Oetinger pudiera escapar. La Justicia imputó a diez jefes de la barra por encubrimiento agravado, entre ellos, Iglesias. Allí fue cuando González asumió la defensa no sólo del barra ahora implicado en la muerte de Pérez Algaba, sino también de Luis “El Loco” Arrieta, y del número dos de La 12, Mauro Martín. En el 2022 fueron todos sobreseídos y este año pudieron volver a la cancha y ser vistos en los paravalanchas de la segunda bandeja de La Bombonera.

“Cuando el caso tomó repercusión Iglesias me llamó, tuvimos una reunión y decidimos gestionar para presentarnos ante la fiscalía y la DDI. Fuimos instantáneamente para que los investigadores no piensen que Gustavo ni su hijo Nazareno estaban preparando coartadas”, explica González para reafirmar la presunta inocencia de su defendido. Ambos fueron incorporados a la causa como testigos.

Teorías

“Hay tantas hipótesis como prácticamente la cantidad de gente que amenazaba a Pérez Algaba o con la que él hacía negocios”, confía a NOTICIAS una fuente cercana al expediente. Así, no sólo la pista barra es investigada por la fiscalía. De hecho, cada día que pasa se suman más indicios y potenciales líneas de investigación que amplían aún más las pesquisas.

De hecho, en el expediente constan amenazas no contra Pérez Algaba, sino realizadas por el empresario. “¿Qué hacés, Nahuelito? Divertite, ¿eh? Divertite mucho que cuando vuelva te vas a tener que ir a vivir al country de Gustavo Iglesias. Con él, ahí. Los dos. Porque a vos te voy a buscar por cielo y tierra”, dice uno de los mensajes enviado por el trader. El receptor de esos mensajes es Nahuel Vargas, ex amigo del asesinado y que, según explican fuentes judiciales, tiene vínculos con Nazareno y Gustavo Iglesias.

Vargas había denunciado en febrero pasado en Ituzaingó a Pérez Algaba por el delito de amenazas y eso también dialogan en las escuchas que están en el expediente. Nahuel Vargas, por su vínculo con los Iglesias, no sólo los vuelve a acercar a la causa, sino que cobra especial relevancia ya que junto a otro amigo de él, Maximiliano Pilepich, fueron las últimas personas en ver con vida al empresario.

El trío se encontró en General Rodríguez y esa fue la última vez que el celular Pérez Algaba se activó, el día 18 de julio. Según explicaron ambos en sede judicial, le llevaron 75 mil dólares que le debían a Pérez Algaba y él le devolvió a Pilepich una camioneta Range Rover 2012 que el otro le había prestado. De acuerdo a su versión, cuando ellos dos abandonaron el descampado en General Rodríguez, Pérez Algaba afirmó que se iba a quedar esperando porque lo pasarían a buscar. Esa fue la última vez que alguien lo vio con vida. Días después, su cuerpo apareció descuartizado en una valija en Ingeniero Budge.

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Marcos Teijeiro

Marcos Teijeiro

Periodista de Información General.

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