Martes 2 de junio, 2020

SOCIEDAD | 23-05-2020 01:08

El fin de los divos en la televisión argentina

Figuras mimadas que ya no son presencias indiscutibles. Cómo influyen la baja del rating, la crisis económica y los intereses políticos. Los casos de Legrand, Tinelli y Lanata.

Ningún otro medio de comunicación tiene la posibilidad de crear estrellas como la tevé. La pantalla chica posee la capacidad de potenciar la popularidad de un personaje a límites insospechados. Y aquellos que logran perdurar y volverse figuras públicas alcanzan el estatus de divos. La presencia de estos seres en cualquier señal televisiva debería ser sinónimo de éxito y, en tiempos normales y sin pandemia, sería normal que los canales de televisión compitieran por tenerlos en sus filas. Pero esto está cambiando. Mirtha Legrand, con más de 50 años ininterrumpidos en la tevé, es uno de los casos testigos más evidentes de ese bronce que ya no brilla como antaño. En la misma situación se encuentra Marcelo Tinelli que, mientras coquetea cada vez más con la política, ve socavado su poder televisivo y a viejos aliados atacarlo. Si hasta Jorge Lanata, casi un mesías periodístico desde un lado de la grieta, ve cómo su status ya no es el de antes.

Un motivo claro que podría explicar estos cambios es la renovación de las audiencias. Sin embargo, y en el caso de estas figuras, ellas habían logrado mantener su vigencia por décadas y es por eso que resulta difícil explicar por qué súbitamente el lugar que se habían ganado en el panteón de estrellas ahora no es tenido en cuenta.

Para entender el fenómeno es menester tener en cuenta una variedad de factores. El entramado empresarial y político juega un rol preponderante. También la cuarentena y la crisis económica que esta conlleva. Y no puede ser soslayado el ráting, ese número que avala o no el éxito televisivo, y que tiene un papel central al momento de enaltecer a las figuras.

Mirtha Legrand, Marcelo Tinelli y Jorge Lanata siguen siendo estrellas del firmamento de la farándula y la tevé local, aún cuando su divismo está en baja. Sus caprichos ya no se cumplen sin remedio y los cortocircuitos con El Trece, el canal del Grupo Clarín que los cobija, comienzan a salir a la luz.

Interna. La última bomba que explotó en torno a este tema tuvo como protagonista a Jorge Lanata. Durante su programa radial en Radio Mitre, también del Grupo Clarín y emisora que se impone cómodamente en el ráting de audiencia gracias en gran parte a su programa, el periodista no se mordió la lengua. Mientras que el economista Martín Tetaz realizaba su columna acerca de las negociaciones de paritarias, el conductor lo interrumpió y descargó al aire su situación de cara a lo que será el regreso del programa televisivo “Periodismo Para Todos”. "Ni me hables de la negociación con el canal, ni me hables. Me valora poco", comenzó diciendo el periodista. "No lo puedo contar pero para que te des una idea, el canal nos está pagando la mitad que el año pasado", siguió. De manera inesperada, Lanata sacó a la luz la tensa relación que mantiene en estos momentos con el canal, y la evidencia de que su figura ya no es tan indispensable en la pantalla del canal. "Perdón. No voy a hablar de esto, soy un boludo", se excusó, a la hora de seguir explayándose.

El reproche público del fundador de Página/12 sucedió pocos días después de que afirmara, también desde el aire de Mitre, que el canal cercenaba sus ideas. “Me censuraron uno de los anuncios que hice. Me pidieron que haga uno con barbijo y se me ocurrió recortarlo y ponerle un pucho. Me parecía que era divertido y bien Lanata”, contó durante el pase con Marcelo Longobardi. Y agregó: “Una manga de pelotudos ahí me dijeron que eso no se podía hacer, que podía ser ilegal. No entiendo por qué me contratan. Me contratan porque soy distinto y cuando soy distinto me censuran. Es loco eso”.

Detrás de esta queja de Lanata subyace la realidad. Es que en tiempos en que el Grupo Clarín parece haber suavizado su guerra contra el kirchernismo, al menos por el momento, la presencia del periodista en su pantalla es un arma de doble filo. En el año 2012, Lanata desembarcó en Clarín como la punta de lanza en medio de la guerra entre el conglomerado de medios y el kirchnerismo. Rápidamente se convirtió en uno de los referentes periodísticos de Grupo Clarín e incluso fue idolatrado por mucha gente claramente ubicada del lado antik de la brecha. Pero hoy esa función ya no es la más requerida. En tiempos de tensa calma, la presencia del periodista puede ser más un incordio que un beneficio y así su lugar como divo del canal se desdibujó y el pronunciado recorte al presupuesto de su programa o la censura a su idea para una publicidad no son más que una muestra de eso.

El cambio político también afectó directamente a Marcelo Tinelli, pero por las razones opuestas. Según deslizó él mismo, el enojo con él sería producto de su acercamiento con el presidente Alberto Fernández. Porque si bien la relación entre empresa y conductor nunca fue la ideal y las chicanas estuvieron siempre a la orden del día, el escándalo por la valija que se hizo trasladar a Esquel durante la cuarentena hizo estallar la guerra.

Tinelli, que ya dejó de ser una simple figura televisiva para convertirse más en un empresario con intenciones políticas, recibió como un ataque personal el hecho de que fuera desde el diario Clarín que se publicaran las notas sobre cómo se hizo trasladar equipaje durante la cuarentena, en qué circunstancias y el misterioso contenido de la misma. Fuentes cercanas al conductor consultadas por NOTICIAS aseguran que el conductor sospecha que esto puede deberse a dos motivos: “O esto viene por su acercamiento a Alberto o tiene que ver con el negocio del fútbol”, detallaron.

Si bien desde el Grupo negaron cualquier tipo de conflicto y explicaron a NOTICIAS que sólo se trató de una situación propia de la dinámica periodística, la herida sigue abierta. Desde que llegó a integrar las huestes del multimedios, en el año 2006, Tinelli reclamó un trato preferencial de acuerdo con su status de divo, algo que no sólo no sucedió, sino que además se acrecentó ahora que se convirtió en un posible rival en el mundo de los negocios.

Números. El fin de aquél tiempo en el que se consentía a las estrellas televisivas también tiene un motivo económico. Las grandes producciones son una apuesta onerosa y no es algo que los canales estén dispuestos a afrontar, mientras la obtención de réditos no sean algo seguro. El ejemplo más claro de esto lo sufrió Mirtha Legrand. Todos los veranos, la diva de los almuerzos traslada su programa a la ciudad de Mar del Plata. Pero la temporada 2020 la tuvo ausente por cuestiones presupuestarias. “Lamento muchísimo no hacer mi programa. Yo quería hacerlo en enero, pero el canal dice que los números no cierran. Habrá que creerles”, deslizó con evidente enojo la conductora.

Es que más allá de la trayectoria y trascendencia de estas personalidades, en el mundo televisivo impera el rating. Y para El Trece la ecuación no era provechosa. Porque a pesar de que sigue siendo, junto con Susana Giménez, una de las divas máximas de la tele, Mirtha Legrand no logra los mismos niveles de audiencia que antes. Y eso también explica por qué el lugar privilegiado que se ganó con tantos años en pantalla hoy no tenga tanto peso. A pesar de que arrancó su estadía en el canal del Grupo Clarín con buenos números, actualmente sus programas no suelen alcanzar los dos dígitos de rating y por lo general pierde frente a la competencia.

Algo similar ocurre con Marcelo Tinelli, quien si bien sigue siendo uno de los líderes de audiencia, sus programas están lejos de ser imbatibles como antes, y superar los 20 puntos de rating se convirtió casi en una quimera. “Nos sale más barato fuera de la pantalla que al aire”, manifestó un alto directivo del Grupo Clarín, dejando en evidencia que ya nadie es indiscutible en la pantalla.

La pandemia acrecienta estos problemas, porque su consecuente crisis económica afecta de lleno a la industria. La ficción fue la primera en sentir este golpe (ver Recuadro) pero esto también repercute en que cada vez haya menos lugar para los caprichos de los divos y que los presupuestos para los programas se acoten, cuando estos no garantizan la obtención de un rédito económico. Además, la lógica renovación de la pantalla trae nueva competencia. Así, Guido Kaczka o Santiago del Moro se han convertido en nuevas estrellas televisivas y el rating los ha acompañado en el prime-time. Ya ninguna estrella puede sentirse imprescindible y eso es algo que los canales saben muy bien.

Por el momento, ni Lanata, Tinelli ni Mirtha están en pantalla. Los dos primeros tienen fecha de regreso para junio y Legrand está siendo reemplazada por su nieta Juana Viale, por lo menos, hasta el fin del aislamiento social preventivo y obligatorio. Pero lo cierto es que una vez que vuelvan a la pantalla su realidad no será la de unos años atrás. Porque a pesar de que un sondeo realizado en diciembre de 2019 para NOTICIAS por Giacobbe y asociados situó a estas tres personalidades dentro de las 15 más influyentes del país, ya no son divos intocables. Para recuperar su lugar deberán lograr que el rating los vuelva a acompañar, no chocarse con los intereses empresariales y adecuar sus pretensiones a la realidad de la industria.

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Marcos Teijeiro

Marcos Teijeiro

Periodista de Información General.

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