Jorge “Corcho” Rodríguez es un excéntrico por naturaleza. Su historia así lo dictamina y también su presente. Todo grandilocuente. Siempre surfeando las olas más grandes, llamativas y prometedoras. Al menos al principio, como para hacerse notar aunque a riesgo de ahogarse y, luego sí, para darse todos los gustos en mareas más calmas. Si va a conquistar a una mujer que sea a Susana Giménez, la diva más grande de la televisión, y si va a tener un amigo famoso, entre los muchos que tiene, que sea Johnny Depp, uno de los actores más reconocidos de Hollywood. Es su ADN, su motor, el que lo volvió uno de los hombres más poderosos del país, aunque tenga que cambiar cada tanto su agenda cotidiana para darse una vuelta por Tribunales.
La llegada del protagonista de “Piratas del Caribe” al país se da en un año que será algo convulsionado para Rodríguez en cuanto a lo judicial y, por ende, mediático. El 7 abril comienza el juicio oral y público en la Argentina por el caso Lava Jato, donde fue procesado por el delito de pago de coimas al gobierno kirchnerista (ver recuadro). También por la misma causa fue acusado de lavar dinero con la compra de un helicóptero en 1.715.000 dólares, Y si bien desde la Justicia brasilera bloquearon el uso de las evidencias extraídas de los servidores de la empresa que lo involucraban en el pago de coimas, "Corcho" continúa procesado por las declaraciones de los arrepentidos. Otros de los acusados son Julio De Vido, José López y Roberto Baratta, a quienes los unía una relación de amistad.

Friends
El arribo de Johnny Depp a Punta del Este primero y Buenos Aires después se dio por la estrecha relación que forjaron desde hace dos años, cuando un amigo en común, el fotógrafo Ross Halfin, los presentó en Londres. Aficionados a la música, al cine y al buen vivir, no tardaron en coincidir en diversos lugares y comenzaron a proyectar negocios juntos. El primero de ellos gira en torno al film “Modi”, que el actor estaba presentando por Europa en los festivales de Roma y San Sebastián, a los cuales acudieron juntos, con la posibilidad de que Rodríguez maneje los derechos de distribución en toda Latinoamérica, negocio que lo volvería a incluir en el mundo del cine de la mano de uno de los actores más taquilleros de la industria. Recordemos que el séptimo arte es una de las pasiones de “Corcho” y sería una revancha tras su primer intento con su empresa Red Lojo Entertainment SA con la cual produjo las exitosas “Patoruzito” y “Patoruzito 2”, pero tuvo un desencuentro con Andrea del Boca con la tira “Sálvame María”, coproducción con José Luis Massa y San Luis Cine, cuando la actriz denunció públicamente que le debía cuatro meses de sueldo. Por aquellos años habían comenzado los preparativos de la película “Árbol de fuego”, que nunca llegó a realizarse y terminó con denuncias cruzadas.

Otro de los negocios que cerraron Rodríguez y Depp en los 11 días que pasaron en Punta en el exclusivo y lujoso rancho Yellow Rose, propiedad del argentino, fue el musical. Fueron horas de sesiones para armar la maqueta de dos temas en los cuales el norteamericano tocaba la guitarra y cantaba y “Corcho” secundaba con su viola, una Gibson Les Paul, por la cual más de un músico hipotecaría su vivienda. Esos demos luego fueron grabados en La Roca Power Studio, el estudio de grabación montado en la casa de “Corcho” en Buenos Aires y uno de los más completos del continente.
Pero Rodríguez tiene otra pasión que comparte con sus amigos más íntimos. La elaboración de vinos. Hace unos años, cuando Paul Stanley, el líder de Kiss, lo visitó en su estudio, le propuso hacer un vino de edición limitada con su nombre y solo para venderse en las vinerías más exclusivas del mundo. Una botella de lujo guardada en una caja laqueada, como si fuera una obra de arte. Lo mismo haría con Depp, aunque resta definir si saldría a la venta o solo sería para regalos personales del actor. Vale destacar que en uno de los últimos viajes que realizó el empresario a Europa junto a su mujer Verónica Lozano y su hija Antonia, compraron los terrenos de su bisabuelo en el pueblo de Mogliano, en la región de Ancona, en Italia. Allí están desarrollando una línea de vinos bajo la marca Venanzo y de aceite de oliva con la etiqueta Santa Lucía que proyecta comercializar en Italia, Argentina y Uruguay.

Hedonismo rockstar
Rodríguez tiene la estética de un bon vivant y hace alarde de su estatus. Es un empresario exitoso y motorizado por su esencia lobbista, que más de una vez lo tuvo en el ojo de la tormenta. Hacia fines de los 90 era el titular de la firma Hard Communications SA, encargada de administrar los concursos telefónicos del programa “Hola Susana”, y se enfrentó a la Justicia por una supuesta malversación de fondos que incluía un convenio con la Fundación Felices los Niños dirigida por Julio César Grassi, años después acusado de abuso sexual infantil. “Corcho” fue absuelto en ese juicio pero fueron dos largos años entre juzgados, declaraciones y asedio periodístico. A su vez enamoró a Susana Giménez con un insistente envío de rosas amarillas, que le terminó dando nombre a su mansión esteña. Dicho romance se extendió entre 1998 y el 2004.

Hoy “Corcho” tiene su familia afianzada con la conductora televisiva Verónica Lozano, con quien tuvieron a su hija Antonia y se dedica de lleno a sus negocios paralelos de energía, desarrollos inmobiliarios e inversiones, mientras planifica un proyecto dentro del ámbito del polo que lo realizaría en las canchas que tiene dentro del predio Yellow Rose. Entre sus lujos cotidianos, “Corcho” despunta su actividad deportiva jugando al polo con sus amigos Pablo, Gonzalo y Facundo Pieres, mientras le da rienda suelta a su costado musical con su banda Winterland. Su orgullo es su colección de guitarras, entre las que se encuentran las de Paul Stanley, Freddie King, Rory Gallagher y Pappo.














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