Lunes 15 de agosto, 2022

SOCIEDAD | 02-07-2022 09:43

Cómo es por dentro la casa-bunker de Emilio Pérsico

Fue construída a principios de los '80 para que se instalara allí Mario Firmenich en su regreso a la Argentina. El encargado de la construcción fue el tío de Fernanda Raverta, que tenía una empresa constructora en La Plata y buenos vínculos con Montoneros.

La casa en la que vive Emilio Pérsico desde el 2015 tiene una historia particular: fue construída a principios de los '80 para que se instalara allí Mario Firmenich en su regreso a la Argentina. El encargado de la construcción fue el tío de Fernanda Raverta, que tenía una empresa constructora en La Plata y buenos vínculos con Montoneros. En total, en la década del '80, debían construirse cuatro viviendas para otros dirigentes de la talla de Fernando Vaca Narvaja y Roberto Perdía.

Según cuenta Pérsico, salvo la suya, que está en Isidro Casanova, las otras no se entregaron.

"Raverta dijo que nunca le pagaron. Quizás es cierto. En esta vivió un compañero, que era parte de la hinchada del Brown. Él vivió acá muchos años, pero después le iniciaron un juicio. Hablamos con él y le dijimos que nosotros le pagábamos las costas del juicio. Al final, la Justicia terminó resolviendo la situación y, como él se quería ir a vivir a Corrientes, le compramos la casa", cuenta el dirigente del Movimiento Evita.

En los papeles, la casa es de su esposa, Patricia Cubría. Y desde que se instalaron en el 2015, le hicieron una enorme cantidad de reformas. La razón es que la casa había sido ideada con un objetivo claro: que sea una fortaleza que pudiera prevenir ataques a Firmenich.

Las ventanas son altas y muy pequeñas con el objetivo de que no se pueda ver o disparar. El techo tiene una doble losa ante eventuales lanzamientos de bombas. Las paredes del exterior dobles para que puedan frenar mejor posibles ataques. En casi todos los ambientes hay parrillas embutidas. "Las ves y no podés creer porque se hicieron para quemar papeles. Escuhás eso hoy y parece mentira", dice Pérsico.

La casa tiene tres plantas y el segundo piso cuenta con una entrada independiente, ya que se pensó como un salón de reuniones. El ambiente tenía construido en el interior otro pequeño salón con paredes curvas construidas con barras de hierro.

Desde que se mudó hizo varias refacciones para evitar ese aspecto de búnker. En la mayoría de los ambientes cambió esas pequeñas ventanas por ventanales grandes. "El tema es que estaba todo pensado arquitectónicamente. Era una casa preparada para el frío, para el calor, y ahora todo eso está mal".

En segundo lugar, los cambios fueron para que la casa le diera más comodidades: hizo una pileta que ocupa casi todo el patio, puso baranda en la escalera, eliminó el baño del salón oval y agrandó el de su habitación.

"Arquitectónicamente la arruinamos", bromea.

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Giselle Leclercq

Giselle Leclercq

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