Martes 7 de abril, 2020

SOCIEDAD | 12-02-2020 17:25

Temporada récord: La resurrección de Pinamar

Los políticos volvieron a elegirla como un lugar VIP de veraneo. Es un boom turístico, con capacidad hotelera a pleno.

La rutina arranca después de las dos de la tarde. La bicicleta, bajo el inclemente sol costero, suele andar entre 20 y 30 kilómetros diarios, en un recorrido que alterna entre los cuatro distritos que componen Pinamar. La actividad no tiene fines deportivos. Y si la temperatura fuera otra y Manuel Morello se pusiera un tapado largo y un gorro a lo Sherlock Holmes sin derretirse por el calor, su misión sería evidente. Pero, aunque el hombre prefiere las calzas y una ajustada remera azul, su trabajo de detective ecológico lo hacen parecer tan bravo como el personaje de Arthur Conan Doyle. En especial cuando ve suciedad sobre el piso, botellas en la arena, el frente dañado de algún local comercial, o cualquier cosa que se salga del deber ser, de lo que para él tiene que ser una Pinamar cuidada, higiénica, linda. Perfecta. “A mí esto me pone mal, me saca”, repite, con acento cordobés, cada vez que encuentra algo fuera de lo deseado en su búsqueda detectivesca por la ciudad. Cuando eso ocurre, el nacido en Villa María se transforma: se abalanza sobre la mugre, se pelea con el dueño de un mercado que decidió improvisar un tacho de basura sobre la vereda, o, si no tiene tiempo – es dueño, junto a su esposa, de un mítico boliche, un balneario, un complejo de cabañas y una radio- anota el desperfecto en una libretita que siempre lleva a mano para regresar más tarde. Tiene “un equipo Swat”, que alterna entre seis y veinte voluntarios, con el que mantienen, por amor y vocación, impecables las calles. “Hasta que esto sea como Mónaco yo no paro”, jura.

Morello sabe por qué lo hace. Esta temporada se produjo la resurrección VIP de Pinamar: un fenómeno que combinó boom turístico y vuelta del círculo rojo a sus playas. Esto se tradujo en números: la ciudad, empujada por la devaluación, el cepo al dólar, además del cuidado fanático de varios vecinos, tuvo en enero un 20% más de ocupación que en el mismo período de 2019. Y los últimos dos fines de semana del mes se alquilaron todas las camas de la hotelería local, al punto de que muchos turistas tuvieron que viajar hasta la vecina General Madariaga para pasar la noche. El balneario está “explotado”, según lo define su intendente Martín Yeza, y eso también repercutió en el termómetro del círculo rojo que volvió a copar la ciudad, con figuras como Sergio Massa y María Eugenia Vidal a la cabeza. “Tenemos todo para volver a ser la mejor playa del país y para ganarle a Punta del Este”, es otra de las promesas de Morello, sobre un terreno fértil para el turismo y para los grandes negocios. Pinamar parece revivir.

Hola. Las temporadas en la ciudad costera venían en caída en los últimos años, pero la sangría de turistas y del glamour que, alguna vez, caracterizaron a Pinamar no se debía sólo a la crisis económica que se acentuó con el gobierno macrista. La debacle se remonta al 25 de enero de 1997, cuando una banda de delincuentes comunes y policías corruptos locales, bajo las órdenes de Alfredo Yabrán, asesinaron al reportero gráfico de NOTICIAS, José Luis Cabezas. El crimen del fotógrafo, que repercutió en todo el mundo, tuvo un impacto tremendo hacia adentro de la ciudad. Y es imposible encontrar hoy a un sólo vecino con los años suficientes que no recuerde aquella fecha y las jornadas que siguieron. “De un día para el otro se vació la ciudad entera”, rememora “Tito”, que trabaja desde hace décadas en un conocido balneario de Cariló.

Las consecuencias del vil homicidio llevaron a NOTICIAS a hacer una tapa que tampoco olvida ninguno de los criados en la costa. “Chau Pinamar”, decía aquella edición de 1998, que despertó un infierno de repudios a esta revista por parte de las autoridades municipales de aquel momento y de los locales, que incluso, crearon un merchandising de remeras con el logo “Chau Noticias”. Sin embargo, el fenómeno era indebatible: como consecuencia del asesinato de Cabezas y de los miedos que despertó, la ciudad costera, aquel año, tuvo un 20% menos de ocupación; una ola de robos que creció un 30%; una interna de la policía bonaerense que dejó a la ciudad sin comisarios en plena temporada y el exilio de todos los políticos y famosos que solían veranear en esas playas. Pinamar era una peste.

Veinte años después, la ciudad parece otra. Más cerca de “Mónaco”, como dice Morello, que de aquel oscuro lugar donde Yabrán se paseaba como si fuera su dueño. Los números, otra vez, vuelven a ser inobjetables: además del 94,1% de ocupación que registró la ciudad en enero, según estadísticas oficiales, el alquiler de carpas y sombrillas creció un 22,4%  respecto de la temporada anterior y alcanzó el 90% de ocupación promedio; las ventas en supermercados aumentaron entre 8 y 10%; el 52% de los dueños de bares y restaurantes aseguraron vender entre “mejor” y “mucho mejor” que el año anterior, y la venta de combustible creció casi un 10%. Las autoridades calculan que, entre el 15 de diciembre y el 15 de marzo, pasarán por Pinamar 4.500.000 personas, entre las cuales, al menos hasta el cierre de esta edición, se habían detectado a 310 turistas extranjeros. El podio lo componen 29 colombianos, 25 chilenos y 25 estadounidenses, uno de los cuales es el piloto BJ Baldwin, siete veces campeón de Off-Road en su país de origen y corredor del Dakar, que dio un impactante show con su gigantesca camioneta de Monster Energy.

Top. La masiva presencia de veraneantes no es lo único que asoma en el renovado horizonte costero. El círculo rojo también se paseó por Pinamar. Una visita breve al histórico balneario CR -al que Carlos Menem, cuando era presidente, solía ir con su Ferrari-, lo confirma. Por la fila de las carpas vip pasaron el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; la presidenta de Aysa y esposa, Malena Galmarini; el dueño de América, Daniel Vila y su mujer, Pamela David, y el fiscal de los cuadernos, Carlos Stornelli, que en ese mismo lugar, en 2019, se había cruzado con el polémico espía Marcelo D'Alessio. El fiscal, Massa, y Vila, incluso, se animaron a más de un partido de truco en la playa.

Es que el peronismo se hizo fuerte en Pinamar en esta temporada, aún cuando el propio Alberto Fernández había bajado la orden a los suyos de que evitaran mostrarse de paseo durante su primer mes en el poder. Entre los que estuvieron en la costa están el íntimo amigo del Presidente, que cada vez concentra más poder, Enrique “Pepe” Albistur; los ministros Agustín Rossi y Ginés González García; los funcionarios Aníbal Fernández, Victoria Tolosa Paz y Daniel Filmus; el jefe de asesores de la Nación, Juan Manuel Olmos; el presidente del PJ porteño y dueño de Página 12, Víctor Santa María; el director de Aerolíneas Argentinas, Javier Faroni; los diputados Graciela Camaño, Alejandro Rodríguez y Gisela Marziotta, Roberto Lavagna y Florencio Randazzo, entre otros. También pasó un fin de semana el vocero del Presidente y secretario de Comunicación de la Nación, Juan Pablo Biondi, y estuvo a punto de ir su jefe: Fernández tenía todo listo para asistir al aniversario número 23 del asesinato de Cabezas, pero el comienzo de su gira internacional lo obligó a cambiar de planes.

Cambiemos, en cambio, tuvo un paso más esquivo. Sólo estuvieron en Pinamar el vicejefe de la Ciudad, Diego Santilli; Hernán Lombardi, el diputado Mario Negri y la ex gobernadora Vidal, junto a su novio, el periodista Enrique Sacco, en una visita que fue sensación y que pareció de calculado regreso a la arena política. Los macristas fueron los únicos que no cambiaron la tendencia y que volvieron a elegir playas foráneas. Como le dijo Yeza a NOTICIAS: “Macri nunca vino a Pinamar”. También desfilaron intelectuales y artistas: Felipe Pigna, Gabriel Rolón, Darío Sztajnszrajber, Luis Salinas, Daniel López Rosetti, Florencia Etcheves, entre otros.

¿Verde? Cuánto influyó en el boom turístico la decisión del gobierno de Fernández de poner un cepo al dólar es un tema tabú en la costa. Es entendible: si se acepta que el éxodo local hacia Pinamar depende sólo de una decisión unilateral del Ejecutivo Nacional, a las buenas nuevas las puede barrer el viento playero. Entonces, los funcionarios de Yeza, hombre que logró su reelección con el 60% de los votos, prefieren resaltar la belleza de la ciudad o la renovación total de los balnearios (por primera vez en su historia, todos los paradores están hechos con material sustentable para el medio ambiente).

El presidente de la Asociación Hotelera y Gastronómica de Pinamar, Pedro Marinovich, tiene otra visión. “Fue una temporada positiva en cantidad de gente, pero obviamente ayudada por las medidas económicas que tomó el Gobierno”, asegura el dueño de la hosteria “Dalmacia”.

Noticias: ¿Se puede mantener este nivel de concurrencia en Pinamar sin el cepo?
Marinovich: Yo no creo. Pinamar tiene que hacer primero una política turística y mantenerla durante un tiempo, más allá de quién gobierne. Si dependés de las medidas económicas para que una ciudad turística trabaje, estás complicado. Pero bueno, la ocupación de esta temporada tuvo muy buenos niveles, llegando los fines de semana a un 100 por ciento.

A pesar de lo que asegura Marinovich, hay una política turística que le está dando éxito a Pinamar. Es la que impulsa Gastón Caminata, un ecologista que, según Morello, le “enfermó la cabeza” a toda la ciudad con el cuidado del medio ambiente. Los logros de Caminata son notables y cambiaron la vida de todos los argentinos, aún cuando muchos no conocen su nombre: en 2012 impulsó la prohibición de utilizar bolsas plásticas en la ciudad, medida que luego se replicó en todo el país. En 2017 logró que se prohibieran los sorbetes de plástico, decisión que también se está empezando a adaptar en Argentina, y este verano consiguió que se prohibiera fumar en las playas, otro éxito que espera que adopten todos los balnearios locales. “Decreté a Pinamar la playa más limpia del mundo”, asegura Caminata, que promete lograr, para 2021, que desaparezcan las botellas de plástico de la ciudad.

El aumento de la seguridad es otro foco por el cual los pinamarenses inflan el pecho. “Hay muchos menos hechos delictivos y muchos menos robos. Enero fue muy tranquilo”, dice el secretario de Seguridad, Lucas Ventoso, quien asegura que todavía no tienen números oficiales para mostrar. Yeza también tiene una explicación: “Está más serio el manejo de la noche, algo en lo que influye mucho el cierre del boliche KU (propiedad de Victor Stinfale). Los jovenes, si quieren salir, se van a Gesell. La ciudad está más ordenada, y por eso recuperamos un público que habíamos perdido, el familiar y el que va de los 25 a los 35 años”.

Futuro. Cómo será la temporada 2021 es una incógnita. Dependerá del futuro del país, de las decisiones económicas, del buen tino del municipio, de que personajes como Morello o Caminata se mantengan al pie del cañón, entre otras cosas. Seguramente habrá novedades, como la creación de una “nueva Cariló”, un proyecto multimillonario que impulsan los descendientes de los fundadores de esa localidad y que la intendencia ve con buenos ojos, pero que generó polémica (ver recuadro); o la proliferación de hoteles de sindicatos, fenómeno que se estrenó este verano. Sin embargo, hay algo seguro: este año los vecinos de Pinamar volvieron a sonreír. Ocupación total, corazón contento.

 

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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