MUNDO | 25-10-2019 11:35

Aniversario de la revolución: los 70 años de China

Luces y sombras del camino iniciado por Mao Tse-tung en 1949 y que devino en una mezcla de comunismo y capitalismo.

Como en una vieja postal del totalitarismo, los soldados marchaban junto a misiles intercontinentales frente al palco donde un líder, vistiendo chaqueta con cuello Mao, contemplaba el desfile que recorría la avenida Chang’an y la multitud que agitaba banderitas rojas. Este ejército chino no exhibía viejos fusiles Mauser y Lee-Enfield, ni los Kalashnikov soviéticos, sino sofisticados misiles DF-41, DF-17 y JL-2, naves hipersónicas y modernos helicópteros Z-10 y Z-19. Pero el maoísmo sólo estaba en el gigantesco retrato del “Gran Timonel” que preside la Puerta de Tiananmén.

El 70° aniversario de la República Popular creada por Mao Tse-tung exhibió un poderío que se erige sobre la tumba del sistema colectivista de planificación centralizada, del comunismo modelo siglo 20. Lo que llevó a China al liderazgo económico mundial fue la incorporación del capital privado a partir de las reformas de Deng Xiaoping. No es un capitalismo liberal pero el motor principal del despegue chino es capitalista. A la apertura iniciada por Deng y Zhao Ziyang en los años 80, la preservaron Yang Shankun, Jiang Zemin, Hu Jintao y Xi Jinping. Aunque también mantuvieron el régimen de partido único que reafirmó Li Peng al ordenar en 1989 la masacre de Tiananmén para que, a diferencia de la Glasnost y la Perestroika que hicieron desaparecer la URSS, China sobreviva bajo el imperio del aparato partidario que triunfó sobre el Kuomintang en 1949.

El Partido Comunista Chino (PCCh) es heredero de la revolución republicana de Sun Yat-sen en 1912. Su gran aporte fue la unificación territorial y la creación de un Estado que ya no sería títere de potencias extranjeras. El PCCh fue tan fuerte que, paradójicamente, pudo sobrevivir al fracaso del comunismo. Pero además de imponer campos de concentración, persecuciones políticas, purgas y censura, anexionó el Tíbet y reprimió con ferocidad a comunidades díscolas como los uigures, en la región de Xinjiang. A partir de las reformas y la apertura, el totalitarismo se transformó en un autoritarismo más flexible.

China

Al derrotar a Bo Xilai y su propuesta de retorno al maoísmo duro, Xi mantuvo el rumbo que convirtió a China en la potencia que se expande con islas artificiales sobre aguas territoriales de Japón, Vietnam y Filipinas, mientras resiste la guerra comercial de Trump. 

Pero no todo es sumisión al poderoso Estado chino. Mientras cumple 70 años, Hong Kong vuelve a desafiarlo con violentas protestas, advirtiéndole que rechaza sus leyes y su régimen político. 

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Claudio Fantini

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