Viernes 22 de enero, 2021

MUNDO | 28-11-2020 15:29

Bolsonaro sigue firme en las encuestas y sueña con la reelección

El partido del presidente fue poco incidente en las elecciones municipales, pero el mandatario goza de una aprobación récord.

Jair Messías Bolsonaro alcanzó su nivel máximo de popularidad en plena pandemia. Mientras la comunidad internacional cuestionaba la postura del mandatario respecto al Covid, en Brasil su imagen positiva rompió récords. Sin embargo, los candidatos que apoyó en las elecciones municipales no tuvieron buenos resultados, y su principal aliado internacional, Donald Trump, perdió la votación. ¿Se queda solo?

Cuando el coronavirus llegó a Latinoamérica, Bolsonaro subestimó la pandemia y se negó a establecer restricciones para evitar los contagios. Incluso, a imagen y semejanza de Trump, se peleó con los gobernadores que buscaban establecer cuarentenas estrictas.

Los medios de comunicación internacionales cuestionaron la postura del brasileño: los muertos se sumaban en miles y él propio Bolsonaro se contagió con el virus. Parecía un contexto propicio para perder apoyo. Sin embargo, su popularidad creció como no lo había hecho antes.

La encuestadora Datafolha indicó que el mandatario había superado un 40% de imagen positiva, la más alta desde su llegada al poder en enero de 2019. Otro dato positivo para Bolsonaro tenía que ver con la desaprobación a su administración, que había caído de 44% a 34%. Y encuestadoras cercanas al mandatario daban lógicamente cifras aún más favorables.

Economía. Frente a los indicadores económicos negativos que se empezaron a extender por todo el mundo como consecuencia de la pandemia, Bolsonaro junto con el Congreso establecieron el pago de un Auxilio Emergencial. A través de este bono sin contraprestaciones, un 43% de los hogares brasileños recibieron mensualmente entre 600 y 1200 reales (entre 100 y 200 dólares).

“Tenés una parte de la población con una vida muy difícil que de la noche a la mañana llega una pandemia y cae una suma de dinero que llega a ser más grande que el monto de dinero que ellos reciben de sueldo, eso aumentó mucho la popularidad de Bolsonaro”, explica a NOTICIAS, el analista brasileño Marco Bastos.

Para el experto en Relaciones Internacionales, la ayuda estatal aumentó el apoyo de Bolsonaro en extractos sociales de clase media baja, donde el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula Da Silva y Dilma Roussef era fuerte. “Muchas de esas personas fueron seducidas por el bolsonarismo”, agrega Bastos.

La mayoría de los especialistas coinciden en que el auxilio fue clave para la imagen del mandatario. Pero nada dura para siempre: el bono tiene fecha de vencimiento el 31 de diciembre, y desde que hace dos meses, el dinero se redujo a la mitad. Y con ello hay un cambio en la tendencia de la imagen presidencial.

“El Gobierno está peleando internamente porque no hay fondos, y la base electoral donde se apoyó, en el mercado financiero, no quiere aumentar el gasto en un país con deuda pública. La idea era recortar los gastos y los aumentó”, asegura a NOTICIAS la profesora de de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, Miriam Gomes Saraiva.

Elecciones. Bolsonaro llegó al poder de la mano del Partido Social Liberal (PSL), del cual se fue a un año de haber asumido. Intentó crear un nuevo espacio político de ultraderecha, Alianza por Brasil, pero no tuvo éxito. Por eso llegó a las elecciones municipales del 15 de noviembre sin candidatos propios de peso: en Brasil se votó por intendentes y concejales en más de 5500 municipios, pero son las ciudades más grandes las que mueven el amperímetro. En San Pablo, que tiene 12 millones de habitantes, y es la intendencia más relevante, el candidato de Bolsonaro, Celso Russomanno, quedó en un cuarto lugar.

La mejor carta que jugó el Presidente fue con el apoyo del actual alcalde de Río de Janeiro, del Partido Republicano, Marcelo Crivella, sobrino del fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios, Edir Macedo, que irá a una segunda vuelta con el dirigente de Movimiento Democrático Brasileño, Eduardo Paes. Aunque las encuestas vaticinan una gran derrota del político apoyado por el mandatario.

Alerta. Si bien las elecciones de medio término, legislativas o municipales, suelen ser un buen termómetro para quien encabeza el ejecutivo nacional, en Brasil eso no quedó tan claro. Por un lado, como se planteaba antes, el Presidente no tenía candidatos directos, y por otro lado, tampoco ganó su oposición más férrea: la izquierda ha perdido peso también.

“Con la pandemia la gente empezó a buscar candidatos más unificadores. Más allá de que Bolsonaro no tuvo buen resultado con los candidatos que apoyó, el gran vencedor tampoco fue la izquierda, sacando Porto Alegre o San Pablo, fueron sobre todo los políticos antiguos y más tradicionales”, asegura Miriam Gomes Saraiva.

Para la analista, Bolsonaro que llegó al poder distanciándose de la “vieja política” será más dependiente si busca la reelección en el 2022 de los parlamentarios reconocidos como parte del “centrao”, los partidos históricos de centro derecha.

Además de la política doméstica, la mirada estará puesta también en la política exterior de Brasil. Es una incógnita cómo será el vínculo con Joe Biden (a quien se negó a reconocer, fuel a Trump), y la posibilidad de que el nuevo mandatario norteamericano cuestione medidas que su antecesor amparaba, como el accionar en el Amazonas. Pese a esos retos, para Marcos Bastos nada indica que “sea el comienzo del final de la era Bolsonaro”, como le sucedió al magnate norteamericano.

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por Leticia Martínez

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