Thursday 5 de November, 2026

MUNDO | Hoy 10:30

La historia detrás del 5 de noviembre y la máscara de V de Vendetta

Gran Bretaña enciende hogueras por el complot de la pólvora de 1605. Cómo el conspirador que quiso volar el Parlamento se volvió ícono contra el poder.

Esta noche, el cielo de Gran Bretaña se va a teñir de fuegos artificiales y miles de hogueras van a arder en plazas, parques y descampados. En muchas de ellas se quemará un muñeco de trapo y paja. Es la Noche de Guy Fawkes, también llamada Bonfire Night, una de las tradiciones más arraigadas del calendario británico. Lo curioso es que se trata de una celebración nacida para festejar el fracaso de un atentado, y que con los siglos terminó convirtiendo a su protagonista, el terrorista frustrado, en un símbolo global de rebeldía.

La conspiración de la pólvora

La historia se remonta a 1605. Inglaterra vivía bajo el reinado de Jacobo I, un monarca protestante que había defraudado las esperanzas de tolerancia de los católicos, perseguidos desde los tiempos de Isabel I. Un grupo de conspiradores católicos encabezado por Robert Catesby ideó un plan tan audaz como brutal: volar el Palacio de Westminster durante la apertura del Parlamento, matar al rey y a buena parte de la elite política, y colocar en el trono a una monarca católica.

La máscara de Guy Fawkes

Para eso alquilaron un sótano ubicado justo debajo de la Cámara de los Lores y acumularon allí 36 barriles de pólvora. El encargado de custodiarlos y de encender la mecha era Guy Fawkes, un soldado nacido en York en 1570, convertido al catolicismo y con experiencia militar en las guerras de Flandes, donde había combatido para la corona española. Allí se hacía llamar Guido.

El plan fracasó por una carta anónima. A fines de octubre, lord Monteagle, un noble católico, recibió una advertencia para que no asistiera a la sesión. La misiva llegó a manos del rey, que ordenó revisar los subsuelos del Parlamento. En la medianoche del 4 al 5 de noviembre, los guardias encontraron a Fawkes junto a los barriles, con fósforos y mechas en sus bolsillos.

La máscara de Guy Fawkes

Fue trasladado a la Torre de Londres, donde lo torturaron hasta que confesó y entregó los nombres de sus cómplices. Fue condenado a ser ahorcado, arrastrado y descuartizado, la pena reservada a los traidores. El 31 de enero de 1606, al subir al cadalso, saltó o cayó de la horca y se quebró el cuello, con lo que evitó el resto del suplicio.

De la condena a la fiesta

Ese mismo noviembre de 1605, los londinenses encendieron hogueras para celebrar que el rey había sobrevivido. El Parlamento institucionalizó el festejo con una ley que estableció el 5 de noviembre como día de acción de gracias, vigente hasta 1859. Durante siglos, la fecha tuvo un fuerte tono anticatólico: en muchas hogueras se quemaban efigies del papa.

La máscara de Guy Fawkes

Con el tiempo, la carga religiosa se diluyó y quedó la fiesta popular. Los chicos fabricaban muñecos y pedían “un penique para el guy” en las esquinas. De ahí surgió, curiosamente, la palabra inglesa “guy”, que pasó de designar a una figura grotesca a significar simplemente “tipo”. La rima que todo británico aprende de chico todavía resuena: “Remember, remember the fifth of November”, recuerden, recuerden el 5 de noviembre. Y aún hoy, antes de cada apertura del Parlamento, la guardia real revisa ceremonialmente los sótanos de Westminster.

La máscara que cambió de bando

Durante casi cuatro siglos, Fawkes fue el villano de la historia. Todo cambió en la década de 1980, cuando el guionista Alan Moore y el dibujante David Lloyd publicaron “V de Vendetta”, una historieta ambientada en una Gran Bretaña distópica gobernada por un régimen fascista. Su protagonista, un enigmático anarquista llamado V, combate al poder oculto tras una máscara con el rostro estilizado de Fawkes: mejillas rosadas, bigote fino y una sonrisa enigmática, diseñada por Lloyd.

La máscara de Guy Fawkes

En 2006 llegó la versión cinematográfica, escrita por las hermanas Wachowski y protagonizada por Hugo Weaving y Natalie Portman. La película popularizó la idea central del personaje: detrás de la máscara no hay una persona, sino una idea, y las ideas son a prueba de balas.

A partir de entonces, la máscara inició una vida propia. En 2008, el colectivo de hackers Anonymous la adoptó en sus protestas contra la Iglesia de la Cienciología. En 2011 se multiplicó en las acampadas de Occupy Wall Street, en las plazas de los indignados españoles y en las manifestaciones de la Primavera Árabe. Desde entonces aparece en marchas de los cinco continentes, contra gobiernos, corporaciones y sistemas financieros.

por M.S.

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