Martes 28 de septiembre, 2021

MUNDO | 25-07-2021 00:47

Juegos Olímpicos: el miedo de los atletas de contagiarse el Covid-19

La marcada suba de casos de coronavirus en los JJ.OO de Tokio 2020 alerta a todas las delegaciones de los países que participan de la competencia..

Con un estadio completamente vacío, salvo los casi 1000 asistentes autorizados en las tribunas, se desarrolló la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, esta competencia deportiva pospuesta el año pasado por la pandemia de COVID19, se da en un contexto donde Japón ha declarado la emergencia sanitaria por la suba de casos de esta enfermedad. Siendo que los contagios de COVID19 han afectado a varios atletas, incluso antes de comenzar los juegos, impidiéndoles participar de estos, sea por estar contagiados o por ser contacto estrecho. Y en donde la incertidumbre por saber si los organizadores podrán controlar la enfermedad durante la competición, afecta a todos los atletas que participan en ella.

Alarmas antes y durante la apertura de los juegos 

Ya en los días previos, los nuevos contagios y contactos estrechos entre las delegaciones de atletas extranjeros que arribaban a Tokio habían encendido todas las alarmas. Como fueron los dos casos positivos de COVID19 en la selección de fútbol de Sudáfrica, o el caso del jugador checo de Beach Vóley Ondrej Perusic, quien fue el tercer caso confirmado de COVID19 a tres días de la inauguración de los juegos. Ante un creciente temor, el jueves 22 de julio una delegación de cinco atletas de Guinea decidió no viajar a Tokio por el “resurgimiento de variantes de COVID19” según indicó el ministro del deporte de ese país. 

La delegación de cinco atletas de Guinea decidió no viajar a Tokio.

A esto se sumó el caso de la abanderada de Turquía, la capitana de la selección de voleibol Eda Erden quien quedó impedida de desfilar en la apertura de los juegos, debido a que se encuentra en aislamiento preventivo luego de estar en un vuelo donde se detectó un caso positivo. Más allá de estos incidentes, algunos atletas de diversas disciplinas que no estarán en los juegos de Tokio, lo hacen bajo los usuales argumentos de lesiones, necesidad de descanso, o preparar su temporada, negando los motivos de sus ausencias al miedo de contagiarse el COVID19.

Así, la apertura de los juegos de Tokio se dio en medio de una suba de casos de COVID19 en donde, solo un día antes, hubo 1.979 nuevos casos en la capital nipona. Siendo que con un exiguo 23,29 % de la población vacunada, las autoridades sanitarias pronostican picos de casos diarios que pueden llegar a 2.000 y 2.500 personas, un número superior a lo que Tokio vivió en los peores días al inicio de la pandemia. Esta situación obligó a prohibir la asistencia del público general, mientras que a su vez en el desfile de las naciones en el acto de inauguración, todas las delegaciones asistieron con un número reducido, manteniendo los protocolos de distanciamiento y el uso de barbijos.

Temor y desincentivos sexuales en la Villa Olímpica 

En la Villa Olímpica, sede de descanso de todos los atletas, los organizadores han tratado de aplicar la mayor cantidad de medidas sanitarias preventivas como: mascarilla obligatoria en sus interiores, test diarios de saliva, mesas en los comedores separadas por mamparas para evitar los contagios e incluso APP de rastreo para seguir el trayecto de los atletas. Estas medidas llevaron a la afirmación apresurada de Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional, donde afirmó que la Villa Olímpica sería el “lugar más seguro de Tokio”, pero la realidad se ocuparía de negar rápidamente esta afirmación.

Debido a que a una semana antes de la apertura, cuando el porcentaje de ocupación de la Villa era mínimo, se registró el primer caso positivo de COVID19 en el recinto. Así, para el jueves 22 de julio había 92 contagios de personas relacionadas con el evento deportivo, donde cerca de una docena de ellos fueron en la Villa Olímpica y más de 70 atletas oficiales se encuentran actualmente aislados por haber tenido algún contacto estrecho con infectados. Esto provocó incluso que la reconocida selección de gimnasia artística de EE.UU. abandonara la Villa Olímpica por temor a que un eventual brote afecte a sus miembros durante la competición. 

Más de 70 atletas se encuentran actualmente aislados.

Como si esto fuera poco, la decisión de los organizadores de brindar, camas hechas de cartón reciclado a los atletas en la Villa Olímpica, que incluso pueden soportar un peso de hasta 200kg, terminó desencadenando una fake news que instalo que la intencionalidad de estas camas, era impedir las relaciones sexuales entre los atletas en pos de disminuir los contagios de COVID19.  Pero pocos días después está fake news perdió relevancia, luego de la publicación del video del gimnasta irlandés Rhys McClenaghan saltando en una de esas camas, demostrando que podían soportar perfectamente el peso de dos personas.

Sin embargo, si bien los organizadores de los juegos olímpicos siempre se han preocupado de incentivar el sexo seguro entre los asistentes a este evento deportivo mundial. Por primera vez desde los juegos de Seúl 88, no hubo reparto de condones entre los atletas, sino que estos los recibirán una vez que terminen de competir y abandonen la Villa Olímpica. Esto se hace con el propósito para que dejen un mensaje en sus países de origen para concientizar en la lucha contra el sida. Estos casi 150.000 condones que serán entregados solo al final de la competición, se enmarcan también en la lógica de los organizadores de “evitar cualquier contacto físico innecesario”, más ahora con el incremento de casos de COVID 19 en la Villa Olímpica. Pero más allá de estas medidas, lo cierto es que no hay ninguna certeza que los contagios no puedan crecer exponencialmente poniendo en peligro la competición de un gran número de atletas en distintas diciplinas.













 

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Ignacio Ramundo

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