Jueves 29 de septiembre, 2022

MUNDO | 30-12-2021 10:18

Porqué para los gobiernos del mundo ahora es “una gripezinha”

La necesidad de cuarentenas más breves o nulas para mantener las economías en marcha, dispara críticas globales.

El tsunami de contagios que había vaticinado la OMS se produjo con la propagación mundial de la variante Omicron. Pero los gobiernos, hoy más preocupados por los efectos económicos, han decido acortar los requisitos de las cuarentenas, temiendo que el creciente número de personas aisladas por infecciones o exposiciones a la nueva mutación del Covid, paralice la recuperación de los mercados.

Los gobiernos, de Estados Unidos a Argentina, insisten que estas nuevas pautas se deben a una menor mortalidad entre los contagiados, vinculada al éxito de la vacunación: Omicron pasó a ser una "gripezinha", como acuñó imprudentemente Jair Bolsonaro en julio de 2020, el presidente brasilero hoy acusado de crímenes contra la humanidad por los 619.000 fallecidos que dejó la pandemia en su país: rifra mayor en proporción a la argentina, pero no demasiado lejana.

Para para muchos infectólogos, las medidas más laxas están siendo tomadas con poca información frente a un virus cambiante, y respondiendo a prerrogativas comerciales y políticas, en lugar de prioridades de salud pública. En Estados Unidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades acortaron la semana pasada el aislamiento requerido para los trabajadores de la salud infectados en medio de la propagación de omicron.

Las críticas se intensificaron cuando los CDC marcaron el lunes pasado que cualquier persona vacunada y asintomática, no solo aquellos en el sector de la atención médica, podría salir del aislamiento sin realizar pruebas después de cinco días. Las nuevas pautas de los CDC se vieron impulsadas por las preocupaciones de que el aumento de omicron podría provocar un colapso en los servicios esenciales. Israel en tanto abandonó el miércoles su cuarentena obligatoria de siete días para las personas vacunadas expuestas a omicron en medio de temores de que la tasa de aislamiento esté llevando al país a un stop comercial.

La medida siguió al Reino Unido, que la semana pasada acortó su período de aislamiento para las infecciones por coronavirus de 10 a siete días (al igual que en nuestro país), tras realizarse dos test hogareños que resulten negativos (las pruebas rápidas de antígenos que son menos confiables que los PCR).

Las ciudades canadienses de Quebec y Ontario siguieron el ejemplo de los CDC de una cuarentena de cinco días. Quebec cambió sus reglas para permitir que parte del personal médico expuesto o infectado con el virus continúe trabajando, advirtiendo que, de lo contrario, pronto podría tener 10.000 trabajadores de la salud fuera aislados.

En Alemania, uno de los países de Europa con mayor mortalidad frente a esta nueva ola, también están sopesando los cambios. "Tenemos que revisar las reglas de cuarentena actuales", expresó el martes el primer ministro del estado de Baviera, Markus Söder, al periódico Bild. "No podemos simplemente paralizar a todo el país de un día para otro", agregó en contradicción con las premisas que impulsó en 2020.

En tanto, Italia eliminó el miércoles la cuarentena obligatoria para contactos cercanos de casos de Covid-19 si el individuo recibió recientemente una segunda inyección o refuerzo, o acababa de recuperarse de una infección. Hasta ahora los vacunados debían permanecer en cuarentena durante siete días y no vacunados durante 10 días tras una exposición cercana. Nino Cartabellotta, director de la Fundación de Salud de Gimbe, explicó a Reuters que al ritmo actual, “en unas pocas semanas podría haber entre 5 y 10 millones de contactos enviados a cuarentena, y esto no es posible". Italia registró casi 100.000 casos de coronavirus el miércoles, el doble del pico de cualquier ola anterior, y el gobierno prohibió las celebraciones de Nochevieja y cerró los clubes nocturnos durante todo enero.

En Sudáfrica, país que vio la primera explosión de la variante omicron a fines de noviembre, el jueves el gobierno anunció el fin de los rastreos y aislamientos excepto para los infectados y sintomáticos, explicando que la propagación era “incontrolable”, pero que la inmunidad generalizada acumulada a través de vacunas e infecciones anteriores.

Como sucedió con la conferencia dada por la ministra nacional Carla Vizzotti ayer, los científicos varios países han apoyado la reducción de los períodos de aislamiento, explicando que la variante omicron causa períodos más cortos de contagiosidad y que las personas completamente vacunadas tienen un riesgo bajo de enfermedad grave. Pero muchos infectólogos han insistido que aún se desconoce cuándo y en qué medida un individuo con omicron sigue siendo contagioso. Y el énfasis en la necesidad de cuarentenas más breves o nulas para mantener las economías en marcha, ya abre críticas a los gobiernos por elaborar políticas de salud en torno a sus propios intereses.

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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