Thursday 29 de February, 2024

MUNDO | 26-07-2023 07:27

Qué hay detrás de la sequía uruguaya

La falta de agua potable afecta a la mitad de los uruguayos. Cambio climático e imprevisión. Un caso para revisar y aprender.

Los efectos del cambio climático son evidentes y globales. Mientras una infernal ola de calor cocina al Hemisferio Norte, provocando incendios forestales, en el extremo sur del globo se viven en espejo los efectos de la sequía y las inundaciones por igual. 

En Italia se emitieron alertas rojas climáticas, indicando posibles amenazas para la salud de cualquier persona expuesta al calor. La agencia de salud pública de Francia anticipó que la racha actual de altas temperaturas probablemente hospitalizaría o “mataría a muchas personas”, como lo han hecho las olas de calor desde 2015. “En muchas partes del mundo se pronostica que hoy será el día más caluroso registrado”, tuiteó el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, el pasado lunes. 

Sequía en Uruguay

Unas 60.000 personas podrían perder la vida en Europa para cuando pase el verano a causa de las olas de calor. “Mi preocupación es la salud de las personas vulnerables que viven en casas que no están preparadas para temperaturas tan altas", advirtió Robert Vautard, científico climático y director del Instituto Pierre-Simon Laplace de Francia. Una preocupación que meteorológos y estudiosos expresan a coro en todo el globo. 

Agua

El caso uruguayo cobró notoriedad en todo el mundo, alertando por los efectos concretos y dramáticos de la sequía. Más de la mitad de los 3,5 millones de habitantes del país vecino no tienen acceso a agua potable apta para beber, y los expertos coinciden que esta situación podría extenderse por meses. Pero podría haberse evitado: expertos habían vaticinado la crisis en ciernes hace años, señalando la vulnerabilidad del único embalse que abastece de agua a Montevideo.

Esas voces fueron consideradas catastróficas y la inversión en nuevas redes de agua potable se pospuso, aunque según los estándares latinoamericanos, Uruguay es un país de altos ingresos y abundantes recursos hídricos
El actual drama no es una sorpresa: los tres años consecutivos de sequía casi han vaciado el embalse de agua dulce y, para evitar el desabastecimiento, la empresa estatal de agua, OSE, ha ido agregando desde principios de año, agua salobre del estuario del Río de la Plata.

Sequía en Uruguay

A principios de mayo, la mezcla había alcanzado los niveles máximos de sodio y cloruros recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y ahora tiene el doble de esos niveles, lo que le da al agua un sabor repulsivo y genera dudas sobre los posibles efectos en la salud. El gobierno de Luis La Calle Pou sostiene que los productos químicos potabilizadores solo afectan el sabor y el olor del agua, pero que no representan un riesgo para la salud de la mayoría de las personas.

Aunque se ha advertido a algunos grupos vulnerables, bebés, embarazadas y personas con problemas de salud, que no la tomen. Una encuesta realizada en junio, arrojó que aproximadamente la mitad de las personas en el área afectada había reducido su consumo de agua de la canilla, y el 35% había dejado de beberla por completo

Medidas

El gobierno uruguayo eximió de impuestos al agua embotellada, y anunció que facilitaría el suministro a más de 500.000 personas. Pero no alcanza. Las protestas apuntan contra la administración de Lacalle Pou, que fue elogiada a nivel nacional e internacional por su gestión de la pandemia de Covid-19, pero ha sido demasiado lenta en su respuesta a esta crisis (y obstinadamente confiada en sus esperanza de lluvias en otoño).

Sequía en Uruguay

El gobierno deslinda la responsabilidad en las administraciones anteriores, incluida la coalición de izquierda del Frente Amplio, que gobernó de 2005 a 2020, a quienes acusa de no invertir adecuadamente en infraestructura hídrica. José Mujica, presidente entre 2010 y 2015, reconoció cierta responsabilidad: “Todos nos quedamos dormidos”. Fue Lacalle Pou finalmente quien retuvo un anunciado proyecto de US$210 millones para sacar agua potable del Río de la Plata, que había sido diseñado pero no iniciado por el gobierno anterior.

}Todo un dilema teniendo en cuenta que hace casi dos décadas, fue Uruguay quien abrió el camino como el primer país del mundo en consagrar el derecho al agua limpia en su constitución. Ahora está reseco y desesperado. Una advertencia para Argentina, ya acosada por la escasez.

Sequía en Uruguay

El principal causa, claro, es la peor sequía en más de 70 años. Aunque Uruguay y Argentina son naturalmente ricos en agua, las precipitaciones han bajado debido a los efectos climáticos de La Niña y El Niño. Y los problemas se ven exacerbados por el calentamiento global, que hace que los años secos sean más secos y los lluviosos más húmedos. Y muchos más países en todo el mundo enfrentan desafíos similares, o pronto lo harán.

Y esto no solo afectará la salud, pero también a una buena parte de la economía. El creciente impacto de la agricultura y la silvicultura impulsadas por la exportación son insostenibles: solo una pequeña proporción del agua de Uruguay se utiliza para consumo humano. El arroz, la pulpa de madera, la soja y la carne, las principales exportaciones, utilizaron más de 50 veces lo que se destinó para beber. Pero solo la agricultura sería responsable: hay enojo en Uruguay por la construcción de un nuevo centro de datos de Google, que según los críticos utilizará millones de litros de agua al día.

La autocomplacencia ha jugado un papel importante en el fracaso uruguayo para establecer una estrategia satisfactoria a largo plazo. Y la crisis vecina de hoy, es el futuro de cada vez más naciones.

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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