A los 79 años, Susan Sarandon sigue ocupando un lugar bastante particular en Hollywood. Ganadora del Oscar, protagonista de películas que marcaron varias generaciones y dueña de una carrera de más de medio siglo, nunca se conformó con el papel de estrella. Desde hace décadas utiliza su fama como plataforma para causas políticas y sociales, incluso cuando sus posiciones terminaron enfrentándola con sectores de la propia industria.
Su rostro está asociado a algunos de los grandes títulos del cine estadounidense de las últimas décadas. Fue Janet en la película de culto The Rocky Horror Picture Show (1975), protagonizó Atlantic City (1980), se convirtió en una de las brujas de The Witches of Eastwick (1987), junto a Cher, Michelle Pfeiffer y Jack Nicholson, y compartió Bull Durham (1988) con Kevin Costner.
Pero el personaje que definitivamente la transformó en un ícono fue Louise Sawyer en Thelma & Louise (1991), la película de Ridley Scott que protagonizó junto a Geena Davis y que quedó como uno de los grandes clásicos de los años 90. Después llegaron Lorenzo’s Oil (1992), The Client (1994) y Dead Man Walking (1995), el film por el que ganó el Oscar a mejor actriz interpretando a la religiosa Helen Prejean frente a Sean Penn. Para otra generación también quedó asociada a Stepmom (1998), el drama que compartió con Julia Roberts.

Es decir: Sarandon no es solamente una actriz devenida activista. Es una figura central del Hollywood de las últimas cinco décadas que decidió utilizar esa celebridad para intervenir en causas públicas. Esta semana volvió a quedar en el centro de la escena. Sarandon fue detenida en Nueva York durante una manifestación contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien se encontraba en la ciudad para participar de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Las imágenes mostraron a la protagonista de Thelma & Louise esposada por agentes de la policía neoyorquina durante una protesta organizada por Jewish Voice for Peace, una organización judía estadounidense crítica del gobierno de Israel. Los manifestantes reclamaban el fin de la guerra en Gaza y cuestionaban el apoyo militar estadounidense a Israel.
Según explicó la policía de Nueva York, la intervención se produjo porque la manifestación bloqueaba una intersección y algunos participantes no obedecieron las advertencias para despejarla. Sarandon terminó detenida junto con otras figuras, entre ellas Hannah Einbinder, protagonista de Hacks y otra de las voces de Hollywood que se involucraron públicamente en la causa palestina.

La escena tiene algo de continuidad en la biografía de Sarandon. Mucho antes de que las estrellas utilizaran las redes sociales para intervenir en cada debate político, ella ya participaba en marchas, campañas y actos públicos.
Su perfil de actriz comprometida se construyó alrededor de causas muy diversas: derechos civiles, oposición a distintas guerras, derechos de las mujeres, cuestiones ambientales, derechos LGBT y críticas a la política exterior estadounidense. También respaldó a Bernie Sanders y otras expresiones de la izquierda norteamericana, aunque nunca terminó de acomodarse a una disciplina partidaria.
Durante mucho tiempo, ese activismo convivió sin demasiados sobresaltos con su condición de estrella. Incluso algunos de sus personajes parecían dialogar con sus preocupaciones públicas. En Dead Man Walking, por ejemplo, interpretó a una religiosa que acompaña a un condenado a muerte, una historia atravesada por el debate sobre la pena capital, la culpa y el perdón. Pero el conflicto entre Israel y los palestinos abrió una etapa mucho más complicada en su relación con Hollywood.
Desde el comienzo de la guerra en Gaza, Sarandon se convirtió en una de las celebridades estadounidenses más identificadas con las manifestaciones propalestinas y las críticas al gobierno israelí. Participó de marchas, denunció el sufrimiento de los civiles palestinos y cuestionó abiertamente la ofensiva militar israelí.

Algunas de sus declaraciones provocaron además acusaciones de antisemitismo. La controversia alcanzó un punto especialmente delicado después de una manifestación de noviembre de 2023 en Nueva York. Sarandon posteriormente pidió disculpas por la formulación de algunos comentarios y sostuvo que nunca había pretendido minimizar la discriminación ni la violencia que sufren los judíos.
El episodio tuvo una consecuencia concreta en su carrera: UTA, una de las grandes agencias de talentos de Hollywood, dejó de representarla. Y es la propia Sarandon quien sostiene que aquel enfrentamiento alrededor de Israel y la causa palestina no terminó allí. Según contó públicamente, sus posiciones la fueron marginando de determinados espacios de Hollywood y todavía le cuestan trabajos.
Este mismo mes, durante el Festival de Venecia, aseguró que algunas producciones directamente dejaron de contratarla y que existen agencias que aconsejan no trabajar con ella. “Todavía recientemente me quitaron películas porque hay agencias que les dicen a las personas que no me contraten”, afirmó. Sarandon fue todavía más específica al describir el clima que percibe dentro de Hollywood. Según su propia interpretación, existen sectores de la industria fuertemente identificados con el sionismo que continúan rechazándola por las posiciones que adoptó desde el comienzo de la guerra.

La actriz asegura que, aunque observa un cambio en la percepción pública sobre Gaza, esa transformación todavía no se trasladó completamente a Hollywood. El costo profesional, siempre según su propio relato, fue considerable: perdió películas, representación y oportunidades después de convertirse en una de las caras más conocidas del activismo propalestino dentro del espectáculo estadounidense. Sarandon, sin embargo, no parece dispuesta a retroceder. “Encontré a mi familia, encontré a mi gente y estoy bien”, dijo al explicar cómo atravesó ese aislamiento.
Tampoco está sola. Una generación más joven de actores comenzó a asumir posiciones similares. Hannah Einbinder, detenida junto a ella en Nueva York, mencionó precisamente los casos de Sarandon y Melissa Barrera al hablar del precio profesional que puede implicar pronunciarse sobre Palestina.Mientras tanto, la política internacional aportaba el telón de fondo. Netanyahu hablaba ante la Asamblea General de la ONU mientras decenas de representantes abandonaban el recinto. Afuera, Sarandon era retirada por la policía junto con los manifestantes.
La fotografía resume bastante bien el personaje que construyó durante décadas. Sarandon podría haberse instalado hace tiempo en el lugar confortable de leyenda de Hollywood, viviendo del recuerdo de Thelma & Louise, del Oscar por Dead Man Walking y de una filmografía que incluye desde The Rocky Horror Picture Show hasta Stepmom. Eligió continuar mezclando cine, celebridad y militancia.
por M.S.
















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