NOTICIAS URUGUAY | 16-09-2019 20:37

De Guantánamo a Montevideo

El documental “La libertad es una palabra grande” muestra el día a día de uno de los ex presos de Guantánamo. El protagonista y el director Rocamora hablaron con NOTICIAS.

La cámara sigue a Mohammed en un curso de capacitación, en un viaje a la frontera tras un contacto laboral, acompañando a su esposa a la consulta médica. Como si se tratase de una prolongación de la película, NOTICIAS llega al punto de encuentro y a mitad de cuadra está él, mirada fija en el celular. Nos saluda amablemente y nos cuenta que estaba revisando ofertas de trabajo. Otra palabra grande que se va a repetir muchas veces a lo largo de la charla. La película del realizador uruguayo Guillermo Rocamora interpela qué es aquello que consideramos ser libres y a qué aspectos está supeditada esa libertad. Un camino que comenzó en un vuelo hacia Uruguay hace cinco años.

Mohammed Motan: Llegamos a la noche. Vinimos esposados y encapuchados.

Guillermo Rocamora: Para mi ese es un detalle revelador.

Mohammed habla pausado y no solamente por su precario español. Cada tanto pasará espontáneamente al inglés cuando quiere explicar algo más al detalle. Guillermo es más vehemente, complementa cada respuesta y hace sus descargos con la autoridad que le da haber seguido, durante tres años, los pasos del único refugiado palestino de aquel grupo de seis que arribó a nuestro país en medio de un programa que se desarrollaba por razones humanitarias. Mohammed no oculta su deseo de volver a su tierra acompañado de su familia (una esposa y tres niños, uruguayos).

Mohammed: No quiero quejarme pero en realidad imagino un futuro en mi país. Podría encontrar trabajo más fácil allá

Rocamora: Mohammed intentó ir en febrero y fue deportado desde Jordania. Su familia pudo llegar a Palestina y se quedó allí cinco meses. Estuvieron separados todo este tiempo.

Mohammed: Además cuando me fui a Argentina a buscar trabajo el gobierno cortó la ayuda que nos daba.

Noticias: ¿Hubo algún otro caso similar?

Rocamora: Fue solo a él, le suspendieron los 12.000 pesos. Fue una decisión de SEDHU (N de R: Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana, agencia socia-representante de la Agencia de ONU para Refugiados –ACNUR- en Uruguay). Hay otro tema que no está en la película y que tiene que ver con las clases de español. Mohammed tomó clases un tiempo, dejó y retomó un tiempo después. Él plantea que si consigue trabajo podrá aprender lo que le falta para expresarse correctamente pero SEDHU dice que lo prioritario son las clases porque “algo tiene que hacer”. Luego de que fracasa su viaje a Argentina y se queda sin ayuda, con su familia toman el dinero de una garantía de alquiler que les había depositado el gobierno en el BHU y sacan pasajes para intentar irse. Esa salida de Mohammed del Uruguay llega luego de mucho desgaste.

El programa original se planteó por dos años con un alquiler de 20.000 pesos y 15.000 para gastos. La extensión comenzó con 15.000 pesos con una reducción de 4.000 pesos trimestral. El cuarto año se concreta 12.000. Como puede verse en la película, él va a Rivera, al Chuy y a Mendoza pero nunca pudo concretar una entrevista de trabajo. Eso se suponía que lo haría SEDHU a través de la consultora Manpower. En SEDHU les reconocen que los empleadores no quieren tomarlos. Otro refugiado, Alí,que tenía una gran preparación accede a una entrevista en un callcenter, avanza en las pruebas, llega a la instancia final y lo toman. Todo fue por impulso propio.

El primer día de trabajo le dicen que se enteraron que estuvo preso en Guantánamo y no le dan el trabajo.

Noticias: El trato, las formas, la burocracia...¿ahí se pierde libertad también?

Rocamora: Dicen que una buena historia cuenta dos historias. La primera es la de Mohammed y su lucha. La segunda habla de nosotros, de nuestros prejuicios, de decirnos simpáticos y abiertos. Cuando ellos llegaron a la mayoría de la opinión pública le parecía bárbaro pero después...

Noticias: Vos te has involucrado más allá de tu rol de director de un documental

Rocamora: Sí. Nos planteamos la premisa de acceder a su intimidad. Una vez que abrís eso a nivel humano hay un canal de compromiso, de afecto, de contar una historia desde la cercanía.

Noticias: ¿En qué momento decidís que una película que retrata una cotidianeidad sin mayores alteraciones hay que cerrarla?

Rocamora: Nosotros no sabíamos cuánto iba a durar. Hay cosas que pensamos que se iban a resolver en la película pero aún no están resueltas. Queríamos contar cómo vivía esta segunda oportunidad. Un día Mohammed empezó a preguntar cuándo terminábamos de rodar. Nos dimos cuenta que energéticamente había un desgaste.

Mohammed: Yo necesitaba tranquilidad, salir de mi casa, trabajar...

Rocamora: Culturalmente para él es una vergüenza no tener trabajo.

Noticias: ¿Qué sentiste al ver la película?

Mohammed: Yo quise dejar un mensaje para el gobierno y para SEDHU pero también para el público. Que sepan que después de 13 años lejos de casa, quiero volver a mi país. También es un mensaje sobre los musulmanes aunque aquí nunca me sentí rechazado por mi fe.

Noticias: Más allá del dinero del alquiler y la pensión ¿cómo ha sido el tema de lazos y vínculos con el gobierno?

Rocamora: No los hay. A las personas que fueron enviadas por Mujica a la misión para acordar todo nunca más las vieron. Christian Mirza aparece más adelante como interlocutor pero no participó en el diseño de aquel programa. Para los ex presos el gobierno pasó a ser una entelequia que no tiene cara.

Noticias: ¿Ha habido algún cambio a partir del estreno de la película?

Rocamora: Hemos recibido mucha preocupación. Gente que preguntó si Mohammed podía pintar una casa, por ejemplo. El día del estreno un señor le entregó un sobre con 5 mil pesos como gesto. Yo nunca me planteé que Mohammed llegase a este momento sin resolver esas cosas. La película cumple con la premisa de movilizar. El relato no es muy distinto del de cualquier persona que tiene dificultades para conseguir laburo. Lo diferente es que a ellos los fueron a buscar... ¡obvio que Mohammed aceptó! Le habían dado la liberación en 2008 y recién en 2014 apareció la posibilidad de irse de Guantánamo.

Noticias: ¿Cambió algo en la prisión durante esos seis años?

Mohammed: Allá no hay reglas, ni derechos. Cambiaban los turnos de la guardia y podías tener una mañana tranquila pero a la noche era terrible. Al otro día, era al revés. El refugio estaba en la mente, en manejar las emociones. Cuando llegué aquí (el ex presidente) Mujica preguntó qué necesitábamos. Nos dijo que éramos libres. Le dije que quería irme a mi país. Hasta el momento no he podido hacerlo.

Rocamora: El acuerdo original era por dos años. Nunca nadie le dijo que en realidad no se podía ir, eso es lo más jodido. Van cambiando los funcionarios y cambia el trato también. Fuimos a una charla en SEDHU porque querían saber cómo estaba Mohammed en Uruguay –estaban medio enojados con él- y cuando les cuenta que cuando llegó no tenía ropa, todos los problemas que tuvo...y ahí le dicen “ah no, pero eso no es problema nuestro porque no participamos del acuerdo”.. (levantando la voz) ¿pero cómo es entonces? ¿quién se hace cargo?

Guillermo se excusa por el exabrupto. Mohammed pide calma. Y nunca levanta la voz

Mohammed: Por favor, con respeto.

Rocamora: Yo me indigno, él es mucho más respetuoso.

Noticias: ¿Pensás que si aparece ese trabajo podrían cambiar los planes para vos y tu familia?

Mohammed: Por supuesto. A mi no me molesta vivir aquí. Imaginate que no podemos vivir con 12.000 pesos. Te mostraría la factura de la luz en invierno.

Rocamora: El podría ahorrar, entretanto. Tener una buena vida.

Mohammed: Todos los días busco trabajo, envío mi currículum... así como me viste hoy. Pero te piden experiencia...¿qué experiencia puedo tener?

Rocamora: ¡Estuvo preso desde los 22 años! Ese tipo de cosas...loco, todo bien con que somos un país chico pero vos estás haciendo un mandado. Sea por las naranjas, por el Nobel de la Paz, pero vos como gobernante estás haciendo una tarea. Lo que me rebela es que se haga la mitad de la tarea. Una parte “pour la gallerie” y la otra no porque te rompe los huevos. ¿Cuánto puede demorar el Estado en conseguir seis trabajos? No te digo en el sector público, hablo de convenios con empresas privadas.

Noticias: ¿Cuánto pudo haber influido las actitudes de Jihad Diyab en una eventual erosión del vínculo entre el Estado y los refugiados?

Rocamora: Mucho. Porque lo suyo no tenía que ver con su situación acá. Había que estar preparado también para lidiar con un discurso como el que traía Diyab. Políticamente te podías desmarcar pero cada gesto de él influía en el gobierno y en la opinión pública. El gobierno los pone en la misma casa como si fueran seis estudiantes de Tacuarembó cuando en realidad no tienen nada que ver uno con otro. Son de países distintos, no son amigos, no piensan igual.

Mohammed: El gobierno nos había aconsejado no hablar públicamente de nuestra situación y yo respeté eso. Hasta ahora. La charla sigue “off the record” con Rocamora. Hablamos de los problemas de siempre de distribución y exhibición del audiovisual uruguayo. Hablamos de trabajos futuros y en buena medida, inciertos. Nos quejamos a la uruguaya, apuntando a los bueyes perdidos de turno, apurando el café. A pocos metros Mohammed se postra para orar y lleva su frente al suelo, más cerca de Dios.

por Christian Font

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