NOTICIAS URUGUAY | 04-10-2019 15:26

Iliana Da Silva: "Hay pocas mujeres en lugares de decisión"

Comenzó su carrera en la adolescencia. Dirigió el informativo de la televisión pública. Feminismo, desaparecidos y Omar Gutiérrez.

No se puede pensar en la televisión de las últimas dos décadas, sin la presencia franca, divertida, comprometida y auténtica de Iliana Da Silva. Aún hoy, suele cruzarse con televidentes que la recuerdan como integrante del programa de Omar Gutiérrez, un pasado del que se siente orgullosa. Recibió a NOTICIAS para repasar algunos momentos de su vida profesional.

Iliana Da Silva: Empecé a estudiar comunicación, no pensando en el periodismo, sino para hacer comunicación educativa, porque en la adolescencia tenía un grupo de animación; ya que me gustaba el juego. Creía que ahí, en la licenciatura de comunicación de la UDELAR tenía la posibilidad de involucrar juego y educación. Además fui conejo de indias de mi hermana mayor y sus amigas que estudiaban psicología: me hicieron tests de orientación vocacional, que en función de mis respuestas y dibujos, dieron como resultado que la comunicación era una posibilidad para desarrollarme. Así llegué a la facultad que quedaba en el ex hospital Pedro Visca. Soy de la generación de aquellas catacumbas. Coincidió, además, que mi padre era el encargado de la Bedelía, por lo que estaba bien contenida. Es bueno aclarar, que tiene una explicación por qué no tengo el título.

Noticias: ¿Hacer toda una carrera para no recibirse?

Da Silva: En 1993, cuando estaba haciendo el ciclo básico de la Licenciatura, fue la gran huelga de la Universidad, aquella en la que al edificio central lo taparon todo de negro, en señal de luto, como reclamo presupuestal. Recuerdo que terminé ocupando. Mi padre, en su puesto de Bedelía, vio pasar a la nena con el sobre de dormir, a ocupar la facultad. Recuerdo que estaba haciendo un trabajo para José Luis Orstein, en Teoría de la Comunicación, donde teníamos que identificar hechos comunicativos. Con mis compañeros elegimos ir al Mercado del Puerto. Tenía 17 o 18 años y allí tomé por primera vez un medio y medio, conocí a Martha Gularte, que era todo un personaje. Del grupo quizás fuera la más extrovertida, y la que me animaba a abordar a la gente. En ese contexto, es que entrevisto a Jorge Gandini, presidente del Instituto Nacional de la Juventud (Inju), institución que conocía por la Tarjeta joven, pero no mucho más y encontré el programa de primera experiencia laboral, espacio que reivindico. Ese fue mi primer contacto con el periodismo audiovisual. Participé de un “casting” y fui seleccionada para hacer un micro en el noticiero del entonces Canal 5. Allí conocí a Gustavo Adolfo Ruegger y a toda una generación de colegas que después fueron mis compañeros: Marcelo Irachet, Ana María Mizrahi, Silvia Pérez, Claudia García, Roberto Tacón, entre tantos. Después intenté sostener el trabajo con la facultad, pero resultó que fue incompatible, porque no estaba pensado para gente que trabaja. Creo que fue la mejor decisión, aunque con el diario del lunes, digo que el no tener el título me cerró puertas.

Noticias: Sin embargo el acercamiento a Omar Gutiérrez fue clave.

Da Silva: Llegó en el momento que tenía que tenía que llegar. Hace poco se cumplió un año de la muerte de Omar y estoy eternamente agradecida a Gutiérrez en esa primera oportunidad. Siempre, en la vida de las personas, tiene que haber alguien que confíe en vos. Nos presentaron en un evento con Omar, yo por el INJU y él sin conocerme, me pidió si podía hacer unas entrevistas para su programa. Bien como era él, me dijo que estaba cansado, pero era porque no sabía de qué iban (risas). Vio el material, le gustó y decidió darme la oportunidad. Y me marcó. Con Omar se rompió el molde.

Noticias: Si bien se reivindicó su figura, tras su muerte, en vida el medio fue ingrato con él.

Da Silva: Él quería seguir haciendo televisión. Siempre seguí en contacto y quería que volviéramos a trabajar juntos. Creo que él merecía otro final en los medios. A pesar de eso, siempre se reinventó y siempre volvía a empezar. Era muy generoso y confiado y eso, muchas veces, le jugó en contra.

Noticias: ¿Cómo fue ingresar a un informativo?

Da Silva: Ingresar a Telenoche fue todo un desafío y Omar me apoyó muchísimo. Debo reconocer que la directora del noticiero, Griselda Díaz y el Canal, apostaron por mí. También tuve que derribar muchos prejuicios. Por ejemplo, los que decían: qué va a hacer ésta que viene de bailar con Omar y de ser movilera, al noticiero. No fue tan fácil. Tuve que ganarme espacios, porque en ese momento, en todos los informativos de TV, había lugares que estaban reservados sólo para los hombres. Por ejemplo, las mujeres no cubrían política, las primeras cuatro noticias las daban los conductores hombres, las mujeres no viajaban con los presidentes, no cubrían economía, sino que nuestros espacios eran temas de sociedad, el tiempo, la moneda o las noticias más “light”. Para mí era un concepto equivocado. Así que cuando me preguntan si soy feminista, yo digo que sí, en tanto procuro igualdad de oportunidades. Por suerte esto cambió y siento que, en algún punto, ayudé a generar ese cambio, con algunas actitudes y algunos reclamos.

Noticias: ¿Hoy sigue considerándose feminista?

Da Silva: Si, desde el lugar de reclamar la igualdad de oportunidades, porque todavía falta mucho, muchísimo. Respeto todas las expresiones que hay del feminismo. Me identifico con la expresión del diálogo y no comparto la confrontación. Eso de estás vos de un lado y yo del otro. Creo que a través del diálogo se pueden lograr derechos. No pertenezco a ningún colectivo, pero creo en ellos y creo que le han hecho bien a la lucha por el derecho de las mujeres. Lo valoro como una herramienta válida y necesaria. No comparto, a veces, las expresiones de algunos colectivos, pero siento que son necesarias. Participo de algunas acciones cuando me siento identificada.

Noticias: ¿Cree por tanto que el papel de la mujer en los medios ha cambiado?

Da Silva: Sí, años luz. No, años luz no. Es verdad que hemos logrado avanzar; pero son muy pocas las mujeres que acceden a los lugares de decisión. Cuando me llamaron para ir a la dirección del informativo de TNU (Televisión Pública, Canal 5) tomé la decisión, dejé mi zona de confort en un canal privado, con un lugar, dije que sí, porque si bien somos muchas mujeres, hemos logrado mucha cosa, pero faltan las mujeres que tomen decisiones. Por eso cuando se me presentó, lo tomé. Dije: “es ahora”.

Noticias: ¿Qué supuso esa experiencia, entre 2012 y 2015, de ser la directora de informativos del canal oficial?

Da Silva: Esa experiencia, de la que no me arrepiento para nada, fue de mucho aprendizaje. Creo que otra televisión pública es posible. Ahora que estamos en tiempos electorales, esa es una discusión que sería bueno que se diera. Creo que en ese momento, con Virginia Martínez, tenía un proyecto que quedó trunco, y había empezado a visibilizarse como otra televisión, pero que por decisiones políticas no tuvo continuidad.

Noticias: ¿Se puede pensar una televisión pública independiente de las decisiones políticas del gobierno de turno?

Da Silva: Debería ser así. Por eso es necesaria una gran reestructura, totalmente independiente. En ese momento el proyecto de TV pública de Martínez tenía el apoyo político para generar cambios. Para mí era necesario seguir profundizando y repensarla desde otro lugar, para que no dependa del gobierno de turno, para que tenga independencia económica y una estrategia, pensada, que trascienda los partidos. Esta es una discusión que debería estar en la agenda de todos los partidos políticos. ¿Qué medios públicos queremos? Para mí son una herramienta muy valiosa, que aporta a la democracia y que tiene un rol bien distinto al de los medios privados. Una buena TV pública puede convivir con una buena TV privada. Colocarla en plano de competencia es un error. Y hay gente valiosa para ejecutar esos cambios.

Noticias: ¿Le hubiera gustado continuar al frente del informativo de TNU?

Da Silva: No fue el final que yo esperaba. En su momento fue doloroso por la forma en que se dio el desenlace, porque tampoco hubo una explicación del por qué. Simplemente fue una decisión política de que el proyecto iba a ser otro. Te quedás con esas ganas de que venías haciendo muchas cosas que necesitaban continuidad. Mi cargo era de confianza política pero llegué ahí por mi capacidad técnica y no porque perteneciera a la orgánica del Frente Amplio, a un sector o a un partido. Uno suponía que si las administraciones eran del mismo partido, las líneas serían las mismas pero eso no sucedió. Quedó esa herida que me costó al principio. En la gestión tuve aciertos y errores. Estuve expuesta y me costó sentirme cuestionada, pero estaba convencida de lo que estaba haciendo. Habíamos logrado un informativo con todo lo que tenía que tener todo un informativo.

Noticias: Cuénteme su vínculo con el movimiento de familiares de detenidos desaparecidos.

Da Silva: La desaparición de mis tíos me atraviesa. Marcó mi infancia, mi adolescencia y mi adultez. Es la hermana de mi mamá, Yolanda Casco, embarazada de ocho meses y medio y su marido Julio D’Elia. Mi primo Carlos nació en cautiverio, que recuperó su identidad cuando tenía 17 años y ahora tiene 40. Ellos desaparecieron cuando yo tenía tres años, en el 76. Hay imágenes de niña que me marcaron y no se me olvidan. Es lo que digo de las heridas que la dictadura ha dejado, que no es solamente en los protagonistas, sino a toda una generación que también fuimos víctimas y que la vivimos desde otro lugar. Por eso cuento, desde la adultez lo que me pasaba en la niñez. Si veíamos un Falcon, que nos seguía, mi madre nos tenía entrenados a que teníamos que correr y teníamos escondido un número de teléfono a donde teníamos que llamar, con cuatro años, que ese fuera mi caminar hacia el jardín de infantes, con ese miedo, obviamente que te marca. Durante muchos años yo no pude atender el teléfono de mi casa, porque un anónimo llamaba para decir que no se buscara a mi tía porque la habían tirado al río. Y no importara quién atendiera. Eso me pasó a mi. En mi adolescencia, en el liceo y la facultad, siempre participé en lo que tenía que ver con la búsqueda de los desaparecidos. Como periodista, durante muchos años, cubrí la Marcha del silencio, porque sentía que lo tenía que hacer. Desde mi lugar, podía tener un relato que de repente, otros colegas, no lo tenían. Obviamente era muy difícil sostener el micrófono, era difícil caminar y ver a mi madre. Sentía que en ese momento era mi lugar, contar la historia. Nadie mejor que yo podía contar esa historia. Cuando la marcha cumplió diez años, mi primo me dijo que la iba a caminar, entonces decidí que yo también la iba a caminar. Ahí, ya en Telemundo, hablé con Alfonso Lessa y le dije que la caminaría y que no la cubriría nunca más. Esa fue la decisión y la camino. La última marcha la caminé con mi hijo Martín. Nunca lo había hecho y él quiso hacerlo. Eso tuvo un significado especial para mí.

por Jaime Clara

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