Viernes 27 de mayo, 2022

OPINIóN | 09-06-2020 15:00

El aislamiento "per se" no es la solución

El ex secretario de Salud reflexiona sobre por qué un sector de la sociedad reclama que se flexibilice la cuarentena.

La cuarentena se ha prolongado ya 70 días y aún no sabemos cuánto más va a durar. Esta decisión temprana permitió ganar tiempo crítico para preparar al sistema de salud y compensar las imprevisiones iniciales del Gobierno cuando subestimó la magnitud de la pandemia. El éxito de la cuarentena se vio reflejado en el aplanamiento de la curva epidemiológica, aunque en estas dos últimas semanas comenzó a empinarse en el AMBA.

Sin embargo, el aislamiento no elimina el virus ni lo hace retroceder, sólo produce, por un tiempo, menos contagios. Pero el virus sigue allí afuera y si no se elabora un plan de salida para mitigar su propagación cuando salgamos del confinamiento y hasta que llegue la vacuna o un tratamiento efectivo, mucho del esfuerzo realizado por toda la sociedad habrá sido en vano. Lamentablemente, el tiempo que se ganó para mejorar la capacidad de respuesta hospitalaria no se aprovechó para mejorar la capacidad de respuesta comunitaria, actuando de manera sistematizada para bloquear los brotes y detectar rápidamente los casos y los contactos. Es decir, testear, trazar y aislar mucho más. Y esto no se hizo porque no se compraron reactivos suficientes para implementar esta estrategia a gran escala.

El aumento de casos en los barrios de emergencia del AMBA es un claro reflejo de esta imprevisión. Muchos países como Israel, Australia y Nueva Zelanda, República Checa, Croacia, y Uruguay en nuestra región, flexibilizaron la cuarentena en las últimas semanas porque ampliaron la capacidad de testeo, y no sólo por el gran despliegue tecnológico de países como China, Corea o Singapur.

La cuarentena “per se” no es la solución para enfrentar la pandemia, y sus fuertes repercusiones económicas y psico-sociales no pueden seguir soslayándose. No se debe apelar más al miedo como instrumento de dominación social con consignas como “cuarentena o muerte”, ni acusar a los que proponen una salida ordenada como “enemigos de la salud pública”, ni minimizar la angustia de la gente por su situación personal.

Es hora de que las autoridades expliciten un plan estratégico claro para que la cuarentena no “dure lo que tenga que durar” sino que dure lo que sea sanitaria, social y económicamente justificable.

por Adolfo Rubinstein

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