Jueves 9 de julio, 2020

OPINIóN | 01-06-2020 16:02

Los espías chambones de Macri: de Ciro James a los mails pinchados

Por qué los agentes del PRO se dejaron olvidada una computadora que los incrimina. Malas intenciones vs. torpeza.

Una PC repleta de información comprometedora y  dejada como por descuido por las anteriores autoridades de la AFI en las oficinas que ahora ocupan sus sucesores. Así de insólito fue el disparador del nuevo escándalo de espionaje que involucra una vez más a Mauricio Macri. La computadora, que revela cómo el PRO pinchaba los e-mails de propios y extraños, de aliados y opositores, simplemente no debía estar allí. Su delatora presencia en esas oficinas habla de incompetencia.

¿Por qué el gobierno macrista se dejó olvidada en un despacho público una prueba que ahora lo incrimina? Es difícil de entender, pero no tanto si se revisan los antecedentes del ex presidente en relación a uno de sus hobbies preferidos: vigilar a los demás, aunque sin mucho disimulo. En el pasado, la que mencionó cómo el clan Macri se dedicaba a pinchar teléfonos para estar al tanto de las cuestiones familiares y económicas que no se debatían en público fue Marie-France Peña Luque, la ex de Mariano, el hermano de Mauricio. Dijo que lo hacían en forma habitual, y la acusación era creíble porque no provenía ni de un opositor ni de algún anónimo, sino de una ex integrante de la propia familia.

Luego fue el turno de Ciro James, aquel agente de la Policía Metropolitana de Macri que se dedicaba a recoger las grabaciones telefónicas clandestinas que la SIDE hacía a los rivales y también conocidos de Macri con órdenes de una serie de jueces de Misiones, donde el ex titular de Boca tenía buenos contactos gracias a su aliado de esa provincia, Ramón Puerta. Entre ellos, el padre de su jefe de campaña, al frente del máximo tribunal provincial. Todo muy evidente. El caso de Ciro James escaló de la mano del ex juez filokirchnerista Norberto Oyarbide, quien investigó sus movimientos y terminó procesando al entonces jefe de Gobierno porteño cuando descubrió que entre los espiados había otro familiar, el ex cuñado de Mauricio, Daniel Leonardo, parapsicólogo y entonces casado con Sandra Macri. Leonardo también acusó a la familia, a su suegro Franco y luego de eso recibió unos balazos anónimos que lo dejaron herido en la puerta de su casa.

El armado clandestino pero a la vez obvio de Ciro James no difiere de la actual chapucería de la computadora olvidada con los mails hackeados. Lo que revelan ambos casos no solamente es mala intención, sino también torpeza. Como dice el refrán: no sirven ni para espiar.   

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Franco Lindner

Franco Lindner

Editor de Política, columnista de Radio Perfil y autor de "Fernández & Fernández" (Planeta).

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