Thursday 18 de July, 2024

POLíTICA | 04-05-2012 12:17

El poder absoluto de CFK

Gobierna sola, casi en familia, pero logró una mayoría récord para la expropiación de Repsol. Plan re-reeleccionista y golpe a Clarín.

Le gusta insinuar la idea de que está “dispuesta a todo”. Que ella es la dueña excluyente de los votos y de la iniciativa política. Y que son precisamente esas virtudes las que justifican de sobra los preparativos para formar su propio partido “cristinista” e imponer en la Nación la reelección indefinida que inventó Néstor Kirchner en Santa Cruz en 1998. El plan requiere desde ahora otra “sintonía fina”, en este caso de los próximos enemigos a “escrachar”: si ya pudo cargarse a los partidos de oposición, al vacilante Mauricio Macri y a las asustadizas cúpulas empresarias –y hasta a algunos de sus amigos corporativos–, ¿por qué no ir ahora más a fondo contra los medios de comunicación, sobre todo contra aquellos más críticos? Serían los más molestos: le compiten en el “relato”. Y ya se sabe, Cristina Fernández es la única dueña de ese discurso único de fantasía. Tan convencida está que pidió fórmulas alternativas para asestar un golpe “aleccionador” al Grupo Clarín antes de fin de año a través del levantamiento de las medidas cautelares que traban la aplicación plena de la Ley de Medios. Dicho de modo descarnado por uno de los funcionarios del área: “Algo grande le vamos a sacar; no se la van a llevar de arriba. Cablevisión es la joya más preciada, pero les están sobrando también varias radios y señales de cable”. Sin embargo, insistir en revisar la fusión autorizada en su momento por Kirchner no parece ser la estrategia más acertada, Salvo que planeen alguna otra expropiación.

Es lo que tiene en la cabeza la Presidenta. Al menos es lo que cuentan e interpretan los pocos funcionarios que logran trasponer el cerco que se tendió últimamente en Olivos. Los visitantes más frecuentes son Guillermo Moreno, Axel Kicillof, Juan Manuel Abal Medina y Amado Boudou. Todos ellos coinciden en la consigna interna: “Vamos por todo”. Aunque no tanto para proclamarla en público, a viva voz, sino esgrimida para intimidar a eventuales competidores internos o externos. “Hacemos lo que podemos, muchachos –suele corregirlos Cristina–; no siempre se hace lo que queremos, eso sí, cuando se puede, hay que avanzar, tenemos un proyecto estratégico”.

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por José Antonio Díaz

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