El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, presentó una denuncia judicial tras la difusión de un video manipulado que lo mostraba besándose con una mujer en un boliche, una escena que fue viralizada como si hubiera ocurrido en París.
Según explicó el propio mandatario, se trata de una operación basada en información falsa, construida mediante herramientas tecnológicas y difundida de manera coordinada en redes sociales con el objetivo de dañar su imagen.

“Hoy presenté formalmente una denuncia ante la Justicia para que se investigue la difusión de un video manipulado con información falsa. Se trata de una difamación basada en una fake news que busca instalar un hecho que nunca ocurrió”, afirmó Cornejo en un comunicado público.
El gobernador aclaró que el video fue grabado en Mendoza, en un espacio abierto y habilitado, y no en el exterior, como se intentó instalar. “No fue en París. Es una mentira deliberada”, remarcó, al tiempo que cuestionó el uso malicioso del material.
En su descargo, también defendió su intimidad y marcó un límite frente a las operaciones digitales: “Mi vida privada no es materia de construcciones ficticias. Frente a la mentira organizada, respondo por la vía institucional que corresponde: la Justicia”.
La denuncia apunta directamente contra cuentas de Instagram como Mandril mendocino, Orko polentero, Ojo con el pueblo y Bien Cuyano, a las que acusó de manipulación intencional de la información. “No es un error, es una acción deliberada para confundir y dañar”, sostuvo.
Cornejo advirtió además sobre el impacto político y social de este tipo de prácticas. “No podemos naturalizar que se inventen hechos, se alteren contextos o se utilice inteligencia artificial para fabricar noticias falsas sin consecuencias”, afirmó.
En ese sentido, adelantó que impulsará una iniciativa para que la difusión maliciosa de información falsa tenga sanciones legales en todo el país. “Cuando la mentira busca afectar el honor o distorsionar la conversación pública, debe haber responsabilidad”, planteó.
El mandatario reconoció que la exposición política implica críticas y confrontaciones, pero diferenció ese escenario del uso sistemático de noticias falsas. “La exposición puede ser dura. La mentira organizada no debe ser parte legítima de esa exposición”, concluyó.
La polémica volvió a poner en agenda el rol de las redes sociales, el uso de tecnologías para manipular contenidos y el impacto de las campañas digitales en la disputa política, en un contexto donde los límites entre información, rumor y operación resultan cada vez más difusos.















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