Un detalle mínimo terminó robándose la escena en la última movilización contra la reforma laboral. Durante la marcha, Juan Grabois fue captado caminando entre manifestantes mientras una mujer lo abanicaba con un "secanucas" con los colores del orgullo LGBT.
La imagen, registrada en plena calle y difundida rápidamente en redes sociales, se volvió viral en cuestión de horas. Más allá del mensaje político del dirigente, que cuestionó duramente el proyecto impulsado por el Gobierno, el foco pasó a estar puesto en ese gesto llamativo, interpretado por muchos como una escena insólita en medio de una protesta social.
El episodio generó una catarata de comentarios de periodistas y dirigentes. El cineasta Santiago Oría ironizó: “Por supuesto el abanico de Grabois tiene que ser LGBT como corresponde”.
Por su parte, la comunicadora Eleonora Cole escribió: “La izquierda progresista con su seca nuca”, mientras que la diputada Karina Banfi sumó: “Los seca-nuca se consiguen en Mercado Libre. Diez mil pesitos. El que puede, puede”.

Las reacciones reflejaron el cruce habitual entre oficialismo, oposición y referentes mediáticos, que encontraron en la escena un nuevo motivo para la chicana política y el comentario irónico.
Ante la repercusión, desde el entorno de Grabois buscaron bajar el tono de la polémica. Voceros cercanos confirmaron que la mujer que aparece con el abanico no formaría parte de su equipo ni de su estructura de prensa, y que se trató de una situación espontánea en el marco de la movilización.
Más allá de las aclaraciones, la imagen ya había cumplido su recorrido en redes: memes, capturas y comentarios multiplicaron su alcance, desplazando por momentos el eje del debate sobre la reforma laboral.














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