Lunes 23 de mayo, 2022

POLíTICA | 30-04-2022 00:25

Alberto Fernández y Cristina Kirchner: tregua fallida

Pese a los actos que buscan la unidad, sigue el fuego cruzado. Martín Guzmán, sigue en la mira.

Más no podía hacer en su intento por acercar posiciones. Alberto Fernández se dedicó a realizar kirchnerismo explícito para que su compañera de fórmula, Cristina Kirchner, no siguiera dándole tiros en los pies; le apuntó al campo y a los empresarios; eligió a la Corte Suprema como enemiga y, junto a su ladero Martín Guzmán, anunció un nuevo bono IFE. En pocas semanas hizo un repaso completo del manual K, buscando coincidencias. Pero no funcionó.

La tregua que el Presidente había planteado resultó fallida: luego de un acto en el que se había propuesto la unidad del peronismo, volvieron a cruzarse. Y la movilización del Día del Trabajador muestra que las diferencias parecen, al menos por el momento, insalvables.

Desunidos

Hacía mucho tiempo que un kirchnerista no elogiaba a Alberto Fernández, como lo hizo Axel Kicillof en el acto que organizó en Florencio Varela, el lunes 25. “Lo que quiero hacer es agradecerle a Juanchi y, a través de él, al Presidente porque esto no se hubiera podido hacer sin la ayuda del Gobierno nacional”, dijo en la presentación de un refuerzo alimentario escolar, al que invitó al albertista Juan Zabaleta, ministro de Desarrollo Social, en una muestra de paz. Máximo Kirchner también era de la partida y eso era otra forma de dejar en claro que el Frente seguía siendo de Todos.

Pero el acto de la unidad tuvo un efecto fugaz. Esta vez fue el camporista Andrés “Cuervo” Larroque el encargado de producir la nueva grieta. En una entrevista radial, el funcionario bonaerense le apuntó a Guzmán, el objetivo principal del kirchnerismo: “A él no lo votó nadie”, lo cruzó.

Del otro lado, las respuestas no tardaron en llegar: “Al Cuervo tampoco lo votó nadie. Ocupa un ministerio por ser amigo de Máximo”, le respondió Luis D’Elía, quien desde hace un tiempo ocupa la primera fila de la defensa albertista.

Grieta

Las diferencias se vuelven a profundizar en la movilización del 1° de mayo. Es que las celebraciones peronistas fueron un factor de tensión constante en el Gobierno: el Día de la Lealtad y el 24 de marzo marcan las últimas evidencias de eso. Este domingo, el día del Trabajador, es un ejemplo más.

En la tradicional movilización del PJ va a la Plaza de Mayo el Movimiento Evita, arrastrando a las organizaciones sociales cercanas al Presidente. Máximo y La Cámpora no estarán presentes: la actividad del diputado es el sábado en Baradero, en un encuentro con sindicatos bonaerenses.

Después de un tibio intento por acercar a las partes, el frío vuelve a recorrer la Casa Rosada. La tregua no duró nada.

Ya no hay bocetos para planear el acercamiento entre el Presidente y la vice. Ningún dirigente confía en el retorno al diálogo entre Alberto y Cristina, al menos en el corto plazo. Por ahora, se conforman con gobernar con cierta tranquilidad. Aunque eso también está en duda.

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Carlos Claá

Carlos Claá

Periodista político

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