Jueves 19 de mayo, 2022

POLíTICA | 26-04-2022 14:30

Cómo fue la rosca que empujó el despido de Luis Puenzo en el INCAA

La interna con Tristán Bauer, el reclamo por la caja y el apagón cultural en el cine.

La gestión de Luis Puenzo al frente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, terminó como terminan muchas de las gestiones en el organismo: en escándalo. Alejandro Cacetta, presidente del INCAA durante el primer año de gestión de Mauricio Macri, dejó el organismo denunciado por el mismo gobierno, en medio de acusaciones de "irregularidades muy notorias".

La ex diputada por el Frente para la Victoria (FpV) Liliana Mazure, fue procesada en 2017 por nombramientos en el INCAA, pero sobreseída en 2019: un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) con la firma de Ricardo Echegaray, ex número uno de la AFIP, daba cuenta de las irregularidades en su gestión entre 2008 y 2012.

Misma suerte la de Lucrecia Cardoso, presidenta del INCAA hasta 2015 y hoy secretaria de Desarrollo Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación (y eventual heredera de un Bauer también cuestionado), que fue procesada por el fallecido juez Claudio Bonadio.

Salida

Luis Puenzo, ganador del Oscar en 1986 con “La historia oficial”, llegó a la presidencia del organismo autárquico en 2019, con el aplauso a coro de la industria cinematográfica. Representaba para el albertismo la contracara del otro ganador del Oscar, Juan José Campanella, un antikirchnerista duro.

Pero, “Puenzo se creyó lo de la autarquía”, explican en Cultura. El INCAA es uno de los organismos paraestatales más tironeados. Por un lado está bajo la órbita del ministerio que dirige Bauer, autor del documental “Tierra arrasada” que fue bandera de la campaña kirchnerista en 2019. Y ese fue el primer cruce: “Puenzo se plantó y dijo: ‘a mi equipo lo elijo’, pero terminó poniendo como segundo a Nico Batlle, que le decía a Tristán todo lo que pasaba adentro”, cuentan en el Instituto.

Por otro lado, el INCAA le da de comer a buena parte de la industria local, y es el principal sustento de productoras pequeñas, y de la corte de directores y actores cercanos al oficialismo, muchos de los cuales pedían desde hace tiempo la cabeza de Puenzo por haber cerrado la canilla.

Y la situación detonó la semana pasada cuando una protesta de trabajadores y gremios terminó con refriega policial. Bauer apareció en las oficinas del INCAA para tomar el control, y aunque Puenzo quiso resistir, Alberto Fernández acabó corriéndolo con un decreto.

Interna

“Yo estuve ayer en la manifestación, estábamos pidiendo que renuncie Puenzo que salió diciendo que todavía no estaba terminado su plan para el INCAA. Y la verdad es que en estos dos años y medio no sabemos cuál fue, porque vimos al Instituto totalmente inactivo. Por poco mata al sector independiente”, reclamó el director y productor cinematográfico Aníbal Garisto.

"Teníamos la necesidad de hacernos escuchar. Tuvimos poca relación con la gestión de Puenzo y por eso llegamos a manifestarnos. Nunca tuvimos claro cuál fue su plan", coincidió en declaraciones radiales Vanesa Ragone, presidenta de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica, uno de los nombres que sonaron como reemplazo al depuesto.

“No creo que Ragone agarre, le va muy bien produciendo. En la industria, a nadie que le vaya bien hoy deja por manejar el INCAA”, apunta otro reconocido productor cinematográfico. “Lo más probable es que siga Batlle, bajo el control de Bauer. Está claro que lo que pasó en el INCAA fue parte de la interna entre albertismo y cristinismo. Es cierto que Puenzo era un amargo, pero le hicieron pagar una cuenta que no era de él”, apunta el mismo productor.

Pero para productores más pequeños, la mirada es otra. “En el 2020, con la pandemia, el INCAA no gastó todo el dinero que tenía, y la industria estuvo paralizada”, apuntó Garisto.

Platita

Puenzo tenía 2400 millones al final del 2019, el 50% de eso debía ir a fomento, pero el presidente del INCAA “pecó de exceso de prudencia”, aseguraron desde en el organismo. El cineasta no ejecutó ese dinero. “No sabía cuándo iba a volver a entrar plata y resguardó la caja”, explicaron.

“Le dio guita a SICA (el Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina) y Actores (ndr: que preside Alejandra Darín, a quien criticaron durante la pandemia por no elevar la voz), y creyó que se blindaba”, contaron. Pero Puenzo se ganó el enojo de otros sectores a los que nunca atendió.

“Entre otros Doca, un colectivo de cineastas independientes que son los piqueteros del cine. Hacen peliculitas de cualquier represión policial, y actuaron como fuerza de choque en la manifestación del otro día junto con gente de ATE, que tiene solo al 10% de la planta del INCAA, pero maneja una línea más trosca que los de UPCN”, explicó otro productor cercano a Puenzo.

Hoy Doca convoca para el 28 de abril a una marcha frente al Congreso que evite el apagón cultural. Es que aunque Cultura y Bauer armaron su INCAA paralelo en 2021 con Renacer Audiovisual (con un presupuesto de 2400 millones de pesos), una sector independiente se ve excluido en una nueva rueda que privilegia hoy a productos con más audiencia y el guiño al streaming como reemplazo a las salas, un formato que envejeció.

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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