En un escenario político cada vez más atravesado por el marketing digital, la inteligencia artificial y la cultura pop, Manuel Adorni, actual vocero presidencial y precandidato a legislador porteño por La Libertad Avanza, se subió a la ola tech con una estrategia inesperada: presentó una cantante virtual de IA llamada Antonella Libertaria como voz e imagen de su campaña.
La creación de Antonella —ideada por el militante libertario y productor de contenidos León Libertario— debutó en redes sociales con un jingle pegadizo y provocador que emula el estilo melódico y romántico de Leo Mattioli, uno de los íconos más populares de la cumbia santafesina. La letra del jingle mezcla lo kitsch con la sátira política:
“Adorni lo voy a votar,
Odorni obvio va a arrasar,
A todos va a domar,
La ciudad hay que arreglar,
La basura nos va a tapar,
Olor a meo al respirar,
Yo sé que Adorni va a pelear,
Para que pueda disfrutar,
Fabián te va a extrañar,
Fabián te va a extrañar.”
La letra juega con una prosa barrial y directa, que oscila entre el humor y el grito de guerra de una tribu digital que ha hecho de la provocación un estilo. Antonella Libertaria no es una influencer, ni una cantante real: es una construcción 100% artificial, una especie de modelo digital con estética libertaria, vestida con los colores de la LLA (el violeta característico) y voz autotuneada, diseñada para generar identificación —y viralidad— entre las bases más jóvenes y fanatizadas del oficialismo.
Política y cultura pop
La aparición de Antonella recuerda a películas como Simone (2002), donde Al Pacino interpreta a un director que crea a una actriz digital que se convierte en un fenómeno global. O incluso a la más ochentosa Ciencia Loca (Weird Science, 1985), donde dos adolescentes diseñan a su mujer ideal en una computadora. En ambos casos, las ficciones anticipaban un escenario donde lo real y lo artificial se entremezclan hasta volverse indistinguibles. Antonella opera en esa zona borrosa, donde la política ya no necesita personas de carne y hueso para cantar sus loas: basta un modelo sintético, un algoritmo bien entrenado y una buena conexión a TikTok.
Lejos de negar su artificialidad, el spot abraza lo sintético como valor: Antonella no se muestra como una cantante realista (aunque muchos usuarios en redes marcaron el parecido con Lali Espósito, rival frecuente de los libertarios en redes), sino como una especie de popstar libertaria renderizada, lista para competir con influencers, cantantes de trap y avatares de videojuegos.
Nuevo populismo digital
Antonella Libertaria no cantará en vivo, no recorrerá barrios, es una creación digital al servicio del relato político, una especie de holograma ideológico que reemplaza al viejo cantante de actos partidarios. En tiempos donde los límites entre entretenimiento, militancia y ficción se difuminan, Antonella es una síntesis bizarra del populismo algorítmico de derecha, con estética retro y promesas de “domar” la ciudad.
¿Es Antonella una provocación más o el inicio de una nueva forma de hacer política con IA como protagonista? Lo cierto es que ya logró lo que muchas campañas anhelan: instalarse en la conversación pública y cruzar fronteras entre la política y el espectáculo, aunque sea al ritmo de un cover de Leo Mattioli cantado por una máquina.
por R.N.
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