Javier Milei hizo de las redes sociales una extensión de su identidad política. Allí instaló consignas, confrontó adversarios y construyó una comunidad capaz de amplificar cada intervención. Pero una serie de respuestas virales convirtió ese territorio favorable en escenario de una burla: fotos de comida comenzaron a reunir más “me gusta” que sus publicaciones.
El mecanismo es conocido como “ratio”. Ocurre cuando una respuesta obtiene más interacciones que el mensaje original. El 21 de agosto, Milei celebró un anuncio de Luis Caputo sobre la adjudicación de rutas nacionales con sus habituales siglas: “TMAP! MAGA! VLLC!”. El posteo rondó los 2 mil likes. Debajo, un usuario subió una imagen de salamines y lanzó el desafío. Consiguió unos 9 mil.

La secuencia continuó cuando el Presidente replicó una mención de The Economist sobre su gestión y agregó la frase “fenómeno barrial”. Un usuario respondió con la fotografía de un maní y anticipó que superaría al mensaje presidencial. La apuesta llegó a 19 mil adhesiones, frente a unas 2 mil del posteo original. Después apareció un pastel de papas. La respuesta fue publicada debajo de una imagen del shopping Soleil que Milei utilizó para hablar de una supuesta recuperación del consumo. El plato acumuló cerca de 16 mil likes; el mensaje presidencial, alrededor de 9 mil.

La sucesión coincide con un momento de desgaste del ecosistema digital libertario. Un informe de la consultora Ad Hoc registró 3,7 millones de menciones a Milei en junio, un 72 por ciento menos que el pico de 12,6 millones alcanzado en febrero de 2025. El Presidente conserva una fuerte centralidad en la conversación política, aunque esa presencia ya no equivale necesariamente a adhesión.
El retroceso quedó asociado, además, a la caída de Fernando Cerimedo, consultor que tuvo un papel clave en la estrategia digital de la campaña de 2023 y fue detenido en Bolivia bajo una grave acusación. En el oficialismo se discute cuánto dependía de su estructura la capacidad para ordenar tendencias y multiplicar contenidos. La coincidencia temporal, sin embargo, no demuestra que exista una relación causal entre ambos fenómenos.
Los “ratios” tampoco son encuestas ni permiten anticipar resultados electorales. Pueden ser coordinados y dependen del alcance de cada cuenta. Pero poseen valor simbólico: exhiben un cambio de clima en el espacio que Milei consideró propio. Esta vez, la batalla cultural se libra contra un menú y el Presidente no consigue imponer sus números.














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