"Se abre un nuevo capítulo en la confrontación que el Gobierno mantiene con los trabajadores. Crece y se consolida un frente de unidad con los sindicatos de los sectores público y privado. Vamos a movilizar a Córdoba el 5 de febrero y a Rosario el 10. Tenemos que exponera los gobernadores. Tienen que quedar en evidencia aquellos que pretendan avalar esta reforma. Se trata de una reforma laboral que no va en contra de los trabajadores, directamente va en contra de la Argentina", posteó Rodolfo Aguiar, secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), en su cuenta personal de X.
En redes sociales, el gremialista anticipó que tanto su sindicato como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la asociación de aeronaúticos, el gremio de aceiteros y varios sindicatos más lanzarán un plan de lucha contra la reforma laboral propuesta por la administración de Javier Milei. "Cruzó una línea roja de la que será muy difícil volver. No hay que descartar que la reforma laboral sea para el presidente lo que la previsional fue para Macri. No vaya a ser cosa de que con el empecinamiento en destruir a los sindicatos y los trabajadores, empiece el tiempo de descuento para el oficialismo", advirtió.

En los últimos meses, el movimiento obrero argentino activó una serie de medidas de fuerza en rechazo a la propuesta de reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei y su entorno político. Gremios estatales y del sector privado coincidieron en denunciar que los cambios previstos profundizan restricciones a la actividad sindical que afectarían históricas protecciones laborales y la capacidad de negociación colectiva de los trabajadores. La iniciativa, que modifica la Ley de Asociaciones Sindicales y regula asambleas y delegados con nuevas exigencias, encendió las alarmas en las centrales obreras cuando comenzó a debatirse en el Congreso de la Nación y en la opinión pública.
Frente a ese escenario, varias organizaciones sindicales ya anunciaron medidas de fuerza concretas. La Central de los Trabajadores de la Argentina (CTA de los Trabajadores) y su aliada CTA Autónoma, junto a gremios nucleados en la CGT (Confederación General del Trabajo), dieron un paso más al lanzar un plan de lucha coordinado que incluye marchas previstas para los primeros días de febrero en Córdoba y Santa Fe. Además de estas marchas organizadas, las mismas centrales reafirmaron la decisión de realizar paros con movilización el día en que la reforma sea tratada en el Congreso para visibilizar su rechazo desde distintos frentes de movilización.

En localidades como Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, gremios como UOCRA, ATSA, SOEM, SEMCO y UPCN, junto a organizaciones políticas y sociales, ya realizaron movilizaciones locales para expresar su oposición al proyecto de reforma laboral, en una réplica de las protestas que se replican en diferentes puntos del país a medida que avanza el debate legislativo. Esta multiplicidad de acciones refleja no sólo el descontento de los trabajadores estatales sino también de sectores de la construcción, servicios, salud y administración pública, que temen por la reducción de garantías laborales y la limitación del derecho de huelga.
Estas huelgas generales, aunque convocadas en distintos momentos, muestran la estrategia de la central para tensionar la discusión política en torno a la reforma propuesta por el Ejecutivo y resaltar el rechazo de sectores sindicales a cambios que consideran regresivos para el movimiento obrero. En conjunto, las medidas de fuerza de sindicatos estatales, gremios del sector privado y las principales centrales obreras marcan un punto de confrontación clave en el inicio del 2026.














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