Wednesday 29 de April, 2026

POLíTICA | Hoy 13:28

Humor inglés: el rey Carlos se burló de Trump en la Casa Blanca

En la cena de Estado en Washington, el monarca aguardó su turno con paciencia. Cuando llegó, una sola frase bastó para que el salón estallara.

La cena de Estado se suponía un gesto de acercamiento entre dos aliados en momentos de tensión. Pero el rey Carlos III no dejó pasar la oportunidad de devolver con elegancia —y con humor— un dardo que Donald Trump había lanzado meses antes. El martes por la noche, en el salón este de la Casa Blanca, ante un auditorio de invitados de gala, el monarca británico tomó la palabra y dejó la sala en carcajadas.

"Recientemente comentó, señor presidente, que si no fuera por Estados Unidos, los países europeos estarían hablando alemán", dijo Carlos III mirando directamente a Trump. "Me atrevo a decir que, si no fuera por nosotros, ustedes estarían hablando francés".

La sala estalló en aplausos y risas. En el video que se viralizó rápidamente en redes sociales, se ve cómo el rey —sentado frente al presidente— lo busca con la mirada luego de soltar la frase. La reacción de Trump fue sonreír y mirar por sobre su hombro, como buscando cómplices entre los presentes.

La broma original

El antecedente era una frase de Trump en el Foro Económico Mundial de Davos, a comienzos de 2026. En aquella oportunidad, el republicano había dicho: "Sin nosotros, ahora mismo, todos ustedes hablarían alemán y quizás un poco de japonés". La declaración fue acompañada de críticas a Europa y acusaciones de ingratitud hacia Dinamarca por negarse a ceder el control de Groenlandia, país al que Trump le reclamó una "deuda" desde la Segunda Guerra Mundial.

La réplica de Carlos III no fue caprichosa. Tiene fundamento histórico: durante la llamada "Guerra de los Siete Años" (1756-1763), fue Gran Bretaña la que frenó la expansión colonial francesa en América del Norte. Sin esa intervención, la costa este del continente podría haber quedado bajo dominio de París. La paradoja es tan real como incómoda: Estados Unidos, en cierta medida, le debe su idioma a la corona británica.

Una visita para limar asperezas

Más allá del momento viral, la visita de Estado del rey Carlos III a Washington tuvo un propósito político de fondo: reparar una relación transatlántica que atraviesa uno de sus momentos más tensos en décadas. Las diferencias entre Trump y el primer ministro laborista Keir Starmer —especialmente en torno al rol de la OTAN y la posición británica en el conflicto en Medio Oriente— generaron fricciones que la monarquía intentó suavizar.

Acompañado por la reina Camilla, Carlos III pronunció también un discurso ante el Congreso de los Estados Unidos, convirtiéndose en el segundo monarca británico en hacerlo —la primera fue su madre, la reina Isabel II, en 1991. En ese discurso reconoció las "diferencias" y los "desacuerdos" entre ambos países, pero insistió en el vínculo "insustituible e inquebrantable" que los une.

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