Monday 22 de July, 2024

POLíTICA | 19-06-2024 16:56

La hora de Super Milei

Por Carlos Claá y Rodis Recalt. Sin mayoría en el Congreso, avanzó con una ley clave y se empoderó ante una oposición sin liderazgos. La baja inflacionaria.

La Libertad Avanza tiene un músculo débil en el Congreso. Sólo 38 diputados propios y un bloque de siete senadores. Y sin embargo, luego de insistir, logró que se sancionara un compendio de más de 200 artículos que, entre otras cuestiones, le delega facultades legislativas al Ejecutivo, modifica el régimen laboral y permitirá privatizar algunas empresas estatales. Aún con una importante poda del proyecto original, que contenía 660 artículos, lo que se acaba de aprobar son muchas normas adentro de una. Una gran victoria del Presidente.

Javier Milei supo imprimirle un sello propio a este primer semestre de gestión, incluso al punto de degradar, por momentos, la investidura presidencial. Se metió en el barro por igual con opositores, empresarios, sindicalistas, periodistas y todo aquel que se atrevió a confrontarlo. Y sin embargo, las críticas le repelen. Repite un argumento que es un mantra para sus militantes, escueto y generalista: “No la ven”. Suficiente para desacreditar cualquier reclamo.

A pesar del feroz ajuste, mantiene el 50 por ciento de imagen positiva. Y lo respalda el tercer hombre más rico del mundo. En un foro libertario, realizado el mismo día que se debatía la Ley Bases en el Senado, Elon Musk manifestó: “Si no frenan a Milei, la Argentina tendrá crecimiento y prosperidad como no tuvo en los últimos cien años”.

Es que los números lo avalan. Llegó al superávit fiscal. También logró que la política corra atrás de su agenda: nadie pudo imponerle un tema que no saliera de Casa Rosada. Además, en la semana en la que se aprobó la Ley Bases, se dio a conocer un índice de inflación que empieza a consolidarse en un dígito, una de sus promesas de campaña. El Presidente está en su mejor momento.

Evolución de Milei.

En esta oportunidad, el Gobierno aprendió la lección. Hubo que hacer concesiones y modificar partes del proyecto original presentado a finales del 2023. Con la actuación estelar del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, hubo cambios hasta último momento: aceptaron eliminar los artículos que los habilitaban a vender Aerolíneas Argentinas, el Correo y los medios públicos de Radio y Televisión Argentina y a limitar el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones, entre otras cosas. Fue un cambio sustancial sobre el primer intento de Ley Ómnibus en el que, en su tratamiento en particular, sintieron que les querían desguazar el proyecto y lo retiraron de la Cámara baja. A pesar de esa inicial manifestación de intransigencia, Milei entendió que negociando podía ganar.

El poroteo fue furioso hasta horas antes del inicio del debate, el miércoles 12. Por un momento peligró el quórum, cuando dos senadores de Santa Cruz, José María Carambia y Natalia Gadano, anunciaron que no bajarían al recinto. Fue Martín Lousteau, que llevó dictamen propio y no votó junto al resto del radicalismo, el que aseguró que se sentaría para habilitar la discusión.

Luego se sucedieron horas de furia. Dentro y fuera del Congreso. A la acalorada discusión de los legisladores se le sumaron increíbles imágenes de disturbios entre manifestantes y la policía. “Wado” de Pedro quiso interrumpir la sesión para conformar una comisión de senadores que saliera a la calle a ver qué sucedía, pero la presidenta de la Cámara se negó. Victoria Villarruel aguantó la embestida y forzó a continuar con el debate: “Los K nos quieren voltear la ley”, reconoció por lo bajo la vice que, gracias al trabajo de la última semana, logró limar asperezas con Milei.

La tapa de NOTICIAS

El vandalismo cometido en la Plaza del Congreso, que según la Ciudad de Buenos Aires costó alrededor de 60 millones de pesos en limpieza y 30 millones en reposición de objetos dañados, fue observado con perplejidad desde la Casa Rosada. Algunos opositores vieron la mano invisibe de los servicios del Gobierno. Pero el análisis político es que de allí sólo sacaron ganancia: “Que suceda esto lo levanta a Javier. Mientras los violentos estén del otro lado, para nosotros es positivo”, evalúa un dirigente de la mesa chica del Presidente.

Con la aprobación de la Ley Bases, Milei se puso al día en el Congreso. Durante seis meses no había podido hacer aprobar ninguna ley y eso era leído como un símbolo de debilidad. Pero este racimo de capítulos de temas muy diferentes que aparecen confundidos entre los 200 artículos significa más que una sola norma.

“Es muy bueno que haya salido así”, se regocijan cerca de Milei. “Nos permite seguir alimentando la victimización frente a ‘los que no quieren que nada cambie’. Salió con una discusión apretada, peleada y con manifestantes afuera que parecían terroristas. Si salía la ley con la calle vacía no nos servía tanto”, agregan, abonando las teorías conspirativas.

Es un clima de época: Super Milei no sólo busca un cambio político, sino también cultural. Para reforzar la idea, Francos sentenció: “Derrotamos 20 años de historia dominada por el kirchnerismo”.

Al menos así intentan que se vea, porque la negociación que debieron hacer con los senadores se pareció bastante a las de “la casta” que tanto denigra el Presidente. Por caso, la senadora neuquina Lucila Crexell ligó cargo: se ocupó de que el pliego para ser embajadora en la Unesco se presentara antes de que avanzara la ley.

Ahora Milei está tan empoderado que le pidió a Francos insistir con los artículos en los que debieron ceder. Horas después de aprobada la ley, más allá de la revisión que aún le falta hacer a Diputados, el jefe de Gabinete reveló que próximamente enviarán nuevos proyectos al Congreso para rever lo que quedó en el camino. “Tuvimos que hacer modificaciones, sin dudas”, dijo en una entrevista. Y agregó: “Vamos a buscar aprobar las privatizaciones que estaban planteadas. Cuando uno habla de reforma del Estado tiene que hablar en serio”.

Logros del Gobierno.

En medio de un furioso ajuste que se siente más fuerte en la clase media y baja, Milei celebra la economía. Es que su norte en la gestión era conseguir el superávit fiscal y, con la ingeniería del ministro de Economía, Luis Caputo, pudo anunciarlo antes de lo que imaginaba.

La otra victoria libertaria es la inflación, disparada a 25,5% en diciembre del 2023, cuando tomó las riendas del país, y disminuida a 4,2 puntos en mayo, segundo mes consecutivo de un sólo dígito. En la oposición reniegan de la algarabía presidencial: dicen que la baja de la inflación es a fuerza de una notable recesión y que los indicadores económicos son similares a los de la pandemia. El Gobierno no se inmuta con las críticas.

De hecho, se produce una paradoja política. De un lado y del otro de la grieta usan el mismo concepto, unos para criticar, otros para festejar. “Estamos haciendo el ajuste más grande de la historia de la humanidad”, se regodeó Milei el 25 de mayo en Córdoba. Cristina Kirchner le respondió: “Te puede haber votado el 60 por ciento de la gente. ¿Pero de qué sirve si la gente se caga de hambre?”.

Mientras los flashes estaban sobre el debate en el Senado, el Gobierno recibió una noticia por la que esperaba con ansiedad. A pocas semanas de que llegara el vencimiento, lograron la aceptación de China para renovar el swap por 12 meses. De no conseguirlo, el Banco Central hubiese tenido que desembolsar casi 5 mil millones de dólares. Ni siquiera los tropiezos diplomáticos para con China de Milei y su canciller, Diana Mondino, torcieron el resultado.

La reacción de los mercados al combo que significó la Ley Bases y el swap fue muy alentador. Cayó el dólar y el riesgo país, mientras las acciones de las empresas argentina treparon hasta 8% en un día en Wall Street. Euforia en estado puro, amplificada por los voceros del Gobierno y la prensa oficialista.

La imagen de Milei goza de buena salud. “El Presidente no tuvo luna de miel, porque, a diferencia de Macri, que llegó a 70 puntos, o Alberto Fernández, que estuvo por los 80, él nunca creció desde la elección. Milei siempre estuvo por debajo del 56 por ciento que sacó en la elección, pero siempre por encima del 50”, analiza el consultor Facundo Nejamkis.

Lo cierto es que el comienzo de la gestión Milei fue impactante: el Presidente presentó un mega DNU en sus primeros días en la Casa Rosada que el peronismo, a pesar de su fuerza legislativa, no pudo voltear. Desde allí ya se subió al ring para un debate furioso y constante.

“Mauricio y Alberto comenzaron su caída cuando los problemas económicos comenzaron a asomar. Milei entró directo a profundizar la crisis con recesión. Y no cae en imagen: este es otro factor de fuerza”, completa Nejamkis.

El politólogo Gustavo Marangoni agrega argumentos al blindaje del Presidente: “En un país donde las instituciones están tan desprestigiadas, Milei llega al Gobierno sin estructuras. Parte de su éxito es que tiene un ‘aire plebeyo’”, dice. Y concluye: “Llegó con la ventaja de no tener antecedentes en la función pública y lo sigue usufructuando. En Argentina, la experiencia es sinónimo de prontuario”.

Relaciones.

Milei es un superhéroe que genera miedo a los políticos. A los integrantes de “la casta”, tal como le gusta llamarlos, les molesta que sea impredecible. No lo respetan, pero le temen. Es que en pocos meses logró domesticar a la oposición. Más allá de las disputas, consiguió el apoyo de los legisladores dialoguistas para que se sancionara la Ley Bases. A los gobernadores les tiró de la soga de los recursos en un ajuste histórico de las transferencias y los obligó a ceder. Y negoció con los sindicalistas, que protestan pero sin tantas pretensiones.

El Presidente rompió a la oposición: desaparecieron los líderes. Destruyó a Juntos por el Cambio y le robó las banderas al PRO, que en parte se diluye dentro de La Libertad Avanza. Mareó al peronismo que tras la derrota electoral no encuentra renovación. Y puso en un lugar incómodo al radicalismo, que se debate entre acompañar o frenar al Gobierno.

Con Macri, Milei tiene una relación cordial. Pero los desplantes a los que lo sometió, al ignorar sus consejos, lo fueron alejando del ex presidente. El líder del PRO, que les pidió a los legisladores que acompañen la Ley Bases porque “yo se lo prometí a Javier”, ahora dice que hay libertad de acción. No quiere que su espacio termine fagocitado por los liberales: en la provincia de Buenos Aires, Patricia Bullrich ya quebró el bloque amarillo y sus legisladores hicieron causa común con los libertarios.

En el Gobierno consideran que Macri envidia el furioso inicio de Milei. Que el ex presidente, si pudiese volver en el teimpo, hubiese deseado dejar de lado su gradualismo para avanzar rápido con las reformas, para no perder tanto poder en el camino.

A Cristina Kirchner también la obsesiona Milei. Desde la campaña intenta, sin suerte, conectar de nuevo con la juventud, un bastión identitario del kirchnerismo que cedió ante el fenómeno libertario. En privado, la ex presidenta elogia el empuje que tiene el Presidente. De hecho, no pocos compararon el estilo avasallante del libertario con el de Néstor, quien también debió imponer condiciones desde el principio, tras haber llegado al Sillón de Rivadavia con un 22 por ciento de los votos. Hasta Máximo K elogió al líder de La Libertad Avanza: “Demuestra poca distancia entre lo que hace y lo que dice”, expresó.

Sin gobernadores, con bloques legislativos flacos, un puñado de funcionarios propios y una escuálida estructura partidaria que le impidió entre, otras cosas, llenar el organigrama estatal, Milei construye una imagen de líder internacional. De afuera hacia adentro. Por eso le da tanta relevancia a sus reuniones con los más importantes empresarios tecnológicos del planeta como Mark Zuckerberg o el mismo Elon Musk. Pero también lo invitan al G7 y lo esperan para sacarse la foto protocolar. Es toda una atracción. Eso explica que, hasta ahora, haya viajado más veces al exterior que al interior del país. “Soy el máximo exponente de la libertad en el mundo”, se envalentona él.

Ahora, tras la salida de la Ley Bases, empieza otra carrera. En privado, el asesor presidencial Santiago Caputo contextualiza el momento: “Se dio vuelta el reloj de arena”, grafica. La pelota ahora pica en la Casa Rosada: ya no está la excusa de que “la casta” no les da herramientas para gobernar.

Pero si por momentos parece exhibir superpoderes, Milei también podría tener su criptonita. Todo gira alrededor de él, para bien o para mal, y le falta, como machaca Macri cada vez que puede, un equipo más profesional y amplio. Mientras Karina, su hermana, busca avanzar con el armado de La Libertad Avanza en el interior, para reforzar el partido de cara a las elecciones de medio término, el Presidente entiende que no hay ni habrá entre los libertarios mayor atracción que su propia figura.

Depende casi exclusivamente de sus acciones, de su ánimo y de su suerte que le vaya bien o mal durante lo que queda de mandato.

por Carlos Claá y Rodis Recalt

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