Durante el ciclo libertario, Jonatan Viale fue una de las voces más cercanas a la Casa Rosada. La sintonía tuvo su escena emblemática en febrero de 2025, cuando entrevistó a Javier Milei en medio del escándalo $LIBRA. Pero aquella afinidad parece haber entrado en zona de revisión. En sus últimas editoriales, el conductor de TN y Radio Rivadavia cambió el tono: ya no discute solamente los modales o la estrategia del Gobierno. Ahora confronta el corazón de su relato con números oficiales.

“No está bueno que el Gobierno se fabrique una realidad paralela”, advirtió. La nueva crítica habría resultado impensada meses atrás. Viale habló del “diario de Yrigoyen” que, a su entender, algunos funcionarios construyen alrededor del Presidente y fue directo: “La realidad es diferente”.
Enumeró el retroceso del 2,9% en la actividad de julio, con caídas del 4,6% en la industria, 5,1% en el comercio y 3,3% en la construcción. También contrastó la celebración presidencial por la baja de la pobreza con el aumento registrado durante el primer semestre. Reconoció la mejora frente al punto de partida, pero marcó un límite al argumento de la herencia: “Milei ya lleva casi tres años. Y es perfectamente legítimo pedirle vivir mejor”.
No fue un episodio aislado. Ya en junio de 2025 Viale había mostrado cómo la clase media recortaba ropa, salidas, delivery y hasta alimentos. Ahora sumó un estudio de Explanans: la aprobación de la gestión cayó del 52,8% en noviembre de 2025 al 41,8%, mientras la desaprobación trepó al 58%. Además, el 57,4% de los consultados dijo estar peor que antes. “La paciencia de la sociedad está al límite”, avisó.
El viraje también alcanzó a la política. Viale pidió al oficialismo que dejara de maltratar aliados y recordó a dirigentes que se alejaron después de colaborar con La Libertad Avanza. Su diagnóstico ya no dejó margen para culpar al kirchnerismo: “El rival de Milei es Milei. Es su propia gestión”.
La metamorfosis no convierte al conductor en opositor ni borra sus coincidencias con el programa económico. Él mismo aclara que el rumbo puede defenderse y que los cambios requieren tiempo. Lo novedoso es la frontera que decidió trazar: acompañar no equivale a negar. “Nunca hay que perder la capacidad de registrar el dolor del otro”, sostuvo. Y remató con una definición tan elemental como incómoda: “Gobernar es que la gente viva mejor”. Para una administración habituada a recibir de Viale comprensión y respaldo, el mensaje sonó como una advertencia personal: conmigo no.














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