A 50 años del golpe cívico-militar de 1976, la movilización de La Cámpora volvió a poner en la calle una combinación explícita de memoria histórica y disputa política actual, con un eje central que atravesó toda la columna: el reclamo por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner y la denuncia contra el poder judicial y mediático.
La jornada comenzó a las 9 de la mañana sobre la avenida del Libertador, frente a la ex ESMA, un punto cargado de simbolismo donde miles de militantes se concentraron antes de iniciar la marcha. Desde allí partió la columna, retomando el recorrido tradicional hacia el centro porteño, en una escena donde la liturgia del 24 de marzo se entrelazó con consignas claramente orientadas al presente.

Antes de arrancar, se dio una postal política significativa: Máximo Kirchner se sacó fotos con Juan Grabois y Mayra Mendoza, en medio de la militancia, en un gesto leído como señal de confluencia dentro del campo popular. Luego, ambos se sumaron a la columna que comenzó a avanzar con cánticos y banderas.

A lo largo de toda la movilización, las consignas marcaron con claridad el tono político. “Caminamos por los 30.000” funcionó como columna vertebral, pero rápidamente se combinó con definiciones más directas: “Defendemos la Patria” y, sobre todo, “Queremos a Cristina”, que se transformó en uno de los cantos más repetidos. En ese marco, la marcha se configuró como una demostración de apoyo a la ex presidenta, con la consigna implícita y explícita de “Cristina libre”.

El señalamiento también tuvo destinatarios concretos. Los cánticos contra Héctor Magnetto y el Poder Judicial se hicieron sentir durante todo el recorrido: “Magnetto mafioso. Jueces corruptos” sintetizó una narrativa que denuncia una persecución política y judicial contra Cristina Kirchner, a quien la militancia considera injustamente condenada por causas de corrupción. La consigna buscó vincular esa situación con una estructura de poder que, según los manifestantes, condiciona la democracia.

La movilización no terminó únicamente en el recorrido hacia el centro. Un grupo de militantes anticipó que, una vez finalizada la marcha, se dirigirá a San José 1111 para expresar su apoyo directo a Cristina, reforzando el carácter político de la jornada más allá de la conmemoración histórica.
Así, en este 24 de marzo a medio siglo del golpe, La Cámpora volvió a marchar no solo por la memoria, la verdad y la justicia, sino también con una consigna central que ordenó toda la movilización: la libertad de Cristina Kirchner y la denuncia de los poderes que —según la mirada del espacio— la encarcelaron. La calle, una vez más, como escenario donde el pasado y el presente se funden en una misma disputa.
por R.N.















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