Una nueva encuesta de la consultora Giacobbe & Asociados reveló que el presidente Javier Milei registra 35,9% de imagen positiva contra un 53,9% de imagen negativa, mientras que cuatro de cada diez argentinos aseguran que ya no pueden resistir la actual situación económica.
El relevamiento, realizado entre el 4 y el 9 de mayo sobre 2.500 casos en todo el país con un margen de error del 2%, refleja un escenario de creciente desgaste social a más de un año y medio de gestión libertaria. Solo el 6,9% de los encuestados le otorgó una valoración regular al mandatario.

El dato más alarmante refiere a lo que la consultora llama "frontera de dolor tolerable": ante la pregunta sobre cuánto tiempo creen poder resistir la situación económica, el 41,9% respondió que no aguanta nada más. El 15,1% estimó poder resistir hasta seis meses, el 8,2% hasta un año y apenas el 27,5% declaró poder sostener la situación cuatro años —lo que resta de mandato.
La foto de los dirigentes muestra una polarización generalizada. Patricia Bullrich obtuvo 39,7% de imagen positiva y 49,7% negativa, siendo la figura del oficialismo mejor posicionada. Victoria Villarruel anotó 27,9% positivo contra 59,3% negativo, el porcentaje más alto de rechazo entre los evaluados. En la oposición, Cristina Fernández de Kirchner registró 35,9% positivo y 53,9% negativo, mientras que Axel Kicillof llegó al 34,1% positivo pero con 53,2% de imagen negativa. Mauricio Macri quedó al fondo con 16,5% de aprobación y 57,3% de rechazo.
El informe incluyó también preguntas abiertas sobre la definición del liberalismo y el progresismo. Las respuestas expusieron la fractura ideológica del país: el liberalismo fue asociado tanto con "libertad" y "progreso" como con "pobreza", "corrupción" y "delincuentes". El progresismo osciló entre "avance", "igualdad" y "distribución" hasta "decadencia", "basura" y "corrupción".
El conjunto de datos configura un mapa de humor social adverso para el Gobierno en el año electoral: la estabilización macroeconómica que exhibe el oficialismo no termina de traducirse en bienestar concreto para la mayoría de la sociedad, y la paciencia de esa mayoría tiene fecha de vencimiento.














Comentarios