Durante su discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso Nacional, el 1 de marzo de 2026, el presidente Javier Milei protagonizó un cruce cargado de chicanas con la bancada del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT-U). Dirigiéndose especialmente a Myriam Bregman, diputada nacional por el PTS-FIT, la tildó de “Chilindrina troska” en medio de interrupciones y protestas desde las bancas opositoras.
El momento ocurrió tras cuestionar a Nicolás del Caño por su caudal electoral: “Del Caño, si vos fueras la representación de los trabajadores... ¿sabés que tendríamos un problema muy grave? Porque ustedes no son más que el 5%”. Ante los gritos de la izquierda —incluyendo a Bregman, Del Caño y Romina Del Plá—, Milei frenó y lanzó: “¿Qué te pasa, Chilindrina troska? ¿Qué le pasa a la Chilindrina Troska? Porque no la llego a escuchar. Dale, seguí llorando, chilindrina, dale”.
El origen del apodo
El mote no fue una invención espontánea del Presidente. Según se replicó en redes, “Chilindrina Troska” ya circulaba en círculos libertarios y fue popularizado por la politóloga, humorista y creadora de contenido Luli Ofman, conocida por su frase “con la tuya, contribuyente”.
Ofman utilizaba la expresión para referirse a Bregman combinando una alusión a la “Chilindrina”, el personaje infantil de El Chavo del 8, asociado a una actitud llorona o chillona, con la palabra “troska”, forma despectiva de trotskista en referencia a su militancia en el PTS. La fusión buscaba ridiculizarla y minimizar su postura política al mezclar lo infantil con una etiqueta ideológica.
La expresión se viralizó con memes e imágenes generadas por IA, y Milei la retomó en pleno recinto para responder a las interrupciones, en un discurso ya marcado por críticas a distintos sectores opositores.

La reacción de Bregman
La diputada minimizó el insulto con ironía y lo cuestionó por su tono machista. En entrevistas posteriores sostuvo: “Le di 2 años y medio para que conteste lo del gatito mimoso con otro chiste a la altura y solo se le ocurrió eso”; “Fue un chiste más que no deja de ser machista”; “Como no tengo acuerdos con la casta, algún agravio me tenía que hacer. Prefiero ser la Chilindrina y no la Bruja del 71”; y “Tardó dos años y medio para pensar un mal chiste”.
Bregman también calificó el discurso como “un circo armado” con aplausos guionados del oficialismo.
El episodio volvió a exhibir el estilo confrontacional de Milei y la fuerte polarización en la Asamblea Legislativa, donde la izquierda fue uno de los blancos centrales de las chicanas presidenciales.














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