Monday 15 de July, 2024

POLíTICA | 30-06-2024 08:12

"Premiocracia", la construcción de legitimidad de Milei desde el exterior a la Argentina

El presidente recolecta premios, galardones y distinciones en el exterior en contraposición con la resistencia del círculo rojo local. Polémica en República Checa.

El paso de Javier Milei por Europa dejó varias historias colaterales que surgieron a partir de una agenda armada con la excusa de la entrega de una serie de premios del universo liberal y también de reuniones oficiales en Madrid, Alemania y República Checa.

La primera parada de Milei fue el viernes 21 de junio en España, donde fue recibido por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien le entregó la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid. La visita del Presidente a España no fue convalidada por su contraparte, Pedro Sánchez, con quien ni siquiera se intentó coordinar una reunión bilateral, debido a los roces que hubo entre ambos mandatarios en los últimos meses. En España, Milei tiene mejor relación con los opositores a Sánchez, como Díaz Ayuso.

Esa misma noche de viernes, la Fundación Juan de Mariana le otorgó un reconocimiento por su “defensa ejemplar a las ideas de la libertad”, acto en el que también le regalaron una pintura de más de dos metros de alto en la que se lo ve caminando con una campera de cuero, con un buzo deportivo azul debajo –como el que usaba en la campaña–, con la banda presidencial y un detalle: la mano derecha está metida en el bolsillo de la campera. Licencias del artista.

La gira europea continuó el sábado 22 cuando viajó a Hamburgo, Alemania, para recibir la medalla Hayek que entrega la Asociación liberal del mismo nombre. 

El domingo 23 se trasladó hasta Berlín, donde fue recibido por el canciller Olaf Scholz. Ambos visitaron el Monumento en Memoria de los Judíos Asesinados de Europa, también conocido como Monumento del Holocausto.

El lunes 24 hizo su última parada en Europa y visitó Praga, la capital de República Checa, donde se reunió con el presidente Petr Fiala y luego fue galardonado con un supuesto diploma del Instituto Liberal de aquel país, el que unos días después quedó envuelto en una polémica, porque el presidente del organismo negó haber entregado ese premio (ver recuadro).

Milei ya había tenido un viaje que había surgido con la excusa de un premio en Miami, en abril pasado. El mandatario fue reconocido por la rama Jabad Lubavitch de la comunidad judía de Estados Unidos con la distinción de “embajador internacional de la luz”.

Futuro. El Presidente aprovechó uno de sus discursos para compartir un trabajo y un deseo: “Con mi jefe de asesores, el doctor Demian Reidel, estamos reescribiendo gran parte de la teoría económica, para poder derivar optimalidad de Pareto, tanto estática como intertemporal, teniendo funciones de producción no convexas. Es decir que, si nos termina de salir bien, probablemente me den el Nobel de Economía junto a Demian. Pero eso es parte de otra historia, porque corregiría este problema, desaparecería el conflicto entre la fábrica de alfileres y la mano invisible”, sostuvo en una reflexión solo entendible en contextos académicos (ver nota de tapa). Pero lo más interesante de la frase de Milei es que revela la preponderancia que le da a los premios. Premios que lo validan en los círculos liberales del mundo, en los círculos académicos de Occidente y también envían un mensaje hacia dentro del país, una suerte de construcción de poder desde afuera hacia dentro. De esta manera logra obtener desde fuera del país mensajes de apoyo que llegan a Buenos Aires desde España, Estados Unidos, República Checa o Alemania, y que le permiten robustecer su discurso como líder mundial de “las ideas de la libertad”. 

Esta construcción internacional es inversamente proporcional al reconocimiento del círculo rojo a nivel local. Hasta ahora, para Milei fue más fácil lograr gestos de apoyo en el exterior, como los premios que recibió, o las reuniones con figuras célebres como Elon Musk, Mark Zuckerberg o Donald Trump, que las adhesiones dentro del establishment argentino, donde lo miran con mayor distancia y se preguntan por la seriedad de las distinciones recibidas.

La fórmula de Milei sigue intacta desde el primer día. Ante la falta de una estructura política que sustente, su mayor sostén es su popularidad y el respaldo de figuras relevantes del exterior. Y también, claro, la cosecha de premios a repetición, por más dudosos que sean. 

 

Premio polémico en República Checa

El paso de Milei por Praga dejó un sabor semiamargo en el Gobierno porque se generó una polémica a partir de la organización del evento. Resulta que quien invitó a Milei fue uno de los fundadores del Instituto Liberal de República Checa, Jiri Schwarz, pero que en la actualidad no forma parte de la comisión directiva del Instituto. Pero lo llamativo fue que Schwarz le entregó a Milei un diploma que tenía la estética del galardón anual que otorga el Instituto liberal. Fue por esto que el propio presidente de la institución decidió salir a aclarar la situación: “El presidente Milei no recibió un premio de nuestro instituto. No lo invitamos, no le otorgamos un premio, no hablamos con él”, escribieron en un comunicado. En sus redes, el actual presidente de la institución, Martín Pánek, mostró un diploma original actual de la institución y un diseño viejo. A Milei le habían dado un diploma con el diseño viejo.

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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