“No odiamos lo suficiente a los periodistas” ya es, a esta altura de su gestión, un mantra del Presidente Javier Milei. La creación de la Oficina de Respuesta Oficial es el último eslabón de esa estrategia de ataque a esta profesión. La oficina -en realidad una cuenta en redes comandada por un francotirador digital libertario- no limita su accionar a refutar informaciones erróneas sino que condena bajo la etiqueta rápida de “operata” cualquier expresión, opinión u observación de la realidad nacional que no sea del agrado presidencial. Milei califica a periodistas del más amplio espectro ideológico como “ensobrados”, mientras hace la vista gorda de los amigos beneficiados con pauta como la de YPF, los rebautiza con ironía no siempre fina y descalifica con el método de la erosión lenta. En la edición de NOTICIAS de esta semana, cuyo título de tapa es “La máquina de destruir periodistas” analizamos el singular fenómeno comunicacional del mileísmo y la sintonía con otros gobiernos afines como los de Bukele y Orbán.
Además, en la portada de esta semana. Bud Bunny, una sorpresa contracíclica. Consagrado con polémica en el Super Bowl de los Estados Unidos, el puertorriqueño que llevó la música latina al tope del ranking mundial, hará estallar con su música el fin de semana largo en Buenos Aires.
Y también en la tapa el regreso de los bazares chinos, remake del noventoso “todo por dos pesos”. Y el parador de Pinamar que se convirtió en búnker de los políticos.














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