Domingo 4 de diciembre, 2022

TEATRO | 27-10-2022 18:45

Alessandro Baricco en el Teatro Colón.

“Sobre el tiempo y el amor”, presentación del artista. Teatro Colón, Libertad 621.

★★★ Para unos fue una autentica celebración del lenguaje y el pensamiento, para otros un sacrilegio. Lo concreto es que la presentación del escritor Alessandro Baricco, en nuestro espléndido teatro Colón, no pasó desapercibida.

La visita, pautada dentro del ciclo Grandes Intérpretes, despertó la ira de algunos abonados. Según ellos, la inclusión del autor italiano en un abono que contó con los cantantes Plácido Domingo y Roberto Alagna, entre otros destacados artistas de la lírica, fue cuestionable. Con ingenio, lo compararon con la llegada, siglos atrás, de conquistadores europeos y su entrega de dádivas a pueblos originarios. En este caso, los espejitos de colores vinieron en forma de una teoría muy interesante, aunque tal vez forzada en su hipótesis.

Baricco enumeró el derrotero final del rey Luis XVI y su esposa María Antonieta, el cautiverio, la huida a través de Varennes, la posterior captura y el traslado a Paris, donde fueron finalmente ajusticiados. Eso le dio pie a una explicación sobre cómo la noticia se expandió por Francia y lo relativo que es el paso del tiempo en la vida de los seres humanos.

Su otro punto de apoyo para la conjetura expuesta fueron los últimos días de vida de León Tolstoi, la explicación de cómo abandonó a Sofía Behrs, la mujer que lo había acompañado durante tantos años, y como se difundió la enfermedad y posterior muerte del autor de “La guerra y la paz”, por el vasto territorio ruso.

Ambos acontecimientos históricos, según su pensamiento, son ejemplo de lo que él llama “la herida del tiempo” y, en su concepción, ese desfasaje sólo puede ser superado gracias al amor. Para reforzar su propuesta basada en que “sólo el amor puede cerrar en un instante la herida del tiempo”, leyó fragmentos de “El amor en los tiempos del cólera”, donde García Márquez narra la historia de Florentino Ariza y Fermina Daza, “Romeo y Julieta”, de Shakespeare y “La odisea”, de Homero, deteniéndose en la pasión que unió a Ulises con Penélope.

Si bien los pasajes elegidos están bellamente escritos, y es loable que nos recuerden la importancia de los afectos, la principal falla radicó en que Baricco no es actor y carece de matices expresivos a la hora de narrar. A su lado participó una traductora, ambos con micrófonos. No obstante, muchos cayeron cautivados por la propuesta, quizás más atrapados por su figura que por lo que sucedió en escena.

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