Personajes / 3 de enero de 2014

Victoria Onetto: “Ahora elijo trabajos con contenido social”

De sex-symbol a actriz dramática. Del caño de Tinelli al teatro tradicional. Maternidad, trabajo y crecer lejos de la pantalla.

Sexy. Quiere buscar trabajos que no se basen en su sensualidad.

En la película “El club de las divorciadas”, el personaje que interpreta Goldie Hawn dice que la carrera de una actriz se divide en tres etapas: Mujer Bonita, Fiscal de Distrito y Conduciendo a Miss Daisy. Victoria Onetto –una escultura caminante, la clase de curvas que bien podrían estar dibujadas en la trompa de un bombardero de la Segunda Guerra– está en un período de transición. De mujer bonita a fiscal de distrito. De ser algo más que un escote prominente para convertirse en una actriz de carácter.

Su carrera es tan larga como los tacos de Sarkany sobre los que se para con su 1.75 de estatura. Que descalza son 1.66, pero como buena “fetichista de los zapatos” (su propia definición) rara vez se le notarán. Desde tiras juveniles como “Clave de sol” o “Canto rodado”, pasando por dramas como “Nueve lunas” o “Verdad consecuencia”, hasta batir un récord de la televisión vernácula con 45 puntos de rating el día que bailó en el archifamoso caño de Marcelo Tinelli –por citar solo algunos nombres– Onetto ha trabajado ininterrumpidamente en televisión desde 1986 hasta el 2011, además de hacer siete trabajos para cine.

Casada con Juan Blas Caballero –músico, compositor, productor, siete Grammys Latinos y seis Premios Gardel en su haber–, tiene una hija. Eva nació en el 2006 y fue la excusa perfecta no solo para un año sabático “largo”, sino también para reformular su carrera. Alejada un poco de la pantalla –y del rol de objeto de deseo– está dedicada a pleno al teatro. Y no se anda con chiquitas.

Durante el 2013 protagonizó “La mujer justa”, junto a Graciela Dufau y Arturo Bonin. Fue la única obra argentina seleccionada para presentarse en el Festival de Teatro de La Habana, y reestrenan a mediados de febrero en el Centro Cultural de la Cooperación porteño. Además, estrenará una segunda obra en el teatro Celcit: “La verdad”, una relectura de Antígona de Sófocles en clave de crisis argentina en el año 2001. Ah, sí. Porque, de un tiempo a esta parte, prefiere obras teatrales cuyo contenido representen un cierto compromiso social. Así ha venido creciendo.

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El final del año la encuentra de vacaciones en familia en Punta del Este. Casi fuera de temporada, cuando el calor recién empieza a asomarse, recargando pilas para lo que se viene en el 2014.

Noticias: ¿Qué la trae tan temprano por Punta del Este?
Victoria Onetto: Siempre vengo a contramano del resto de la gente. Llego temprano para descasar. Es que fin de año en Buenos Aires siempre es complicado. Es la época de los estallidos sociales. La sociedad hace su balance y, muchas veces, no les cierran las cuentas. Por eso pasan las cosas que pasan.

Noticias:: ¿Por qué “pasan las cosas que pasan”?
Onetto: Porque no pensamos en el otro. Me parece horrible que los argentinos no nos demos cuenta de que somos hermanos. Uno de nuestros peores males como sociedad es esta cosa de salvarnos solos, sin importarnos que el otro esté sin luz, sin agua, pasando hambre. Somos una raza rara, los humanos. Somos la única especie en que nos matamos entre nosotros.

Noticias: Bueno, pero el “sálvese quien pueda” es tan argentino como el dulce de leche o la birome ¿podemos curarnos de eso?
Onetto: Quizás suene banal decirlo así, pero en el fondo soy una enamorada del amor, y creo que eso es lo que nos va a salvar como sociedad. Buscar paz y amor. Comunicarnos con el otro, conectarnos. Empezando de cerca, por lo más chiquito, por los vecinos, por la comunidad. Muchas veces ni siquiera sabemos cómo se llama el vecino que vive al lado. Yo me tomo esa molestia, la de conocerme con la gente que vive alrededor. Para los que no nos dedicamos a la política, lo que podemos hacer para construir una sociedad más solidaria es trabajar con el entorno: la familia, los hijos, el barrio.

Noticias: Bien, eso es lo que puede hacer como ciudadana. ¿Y como artista? ¿Cuál es su rol social?
Onetto: Justamente en eso vengo enfocándome, eligiendo trabajos que tengan que ver con lo que tengo ganas de contar. Trato de no caer en la tentación de hacer cosas solo por plata y de elegir esas historias que representan cómo pienso y cómo siento, de hacer cosas que tengan contenido social.

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Noticias: ¿Por ejemplo?
Onetto: Por ejemplo, la obra que estuve haciendo el año pasado, con la que estamos volviendo ahora. Está basada en “La mujer justa”, del húngaro Sandor Marai y es mucho más que una historia de amor. Relata cómo un hombre burgués y casado se enamora de su criada, se divorcia y, al casarse, esa criada pasa a convertirse en la señora de la casa. Pero no es solamente un melodrama romántico, es una proclama sobre la lucha de clases, sobre el ascenso social. El personaje de la criada –que es el que interpreto yo– termina “vengándose” por todos los años de opresión. El tema que plantea es muy fuerte: ¿se puede ascender en la escala social sin resentimientos?

Noticias: ¿Se puede?
Onetto: Yo creo que es muy difícil. No hay muchas Cenicientas que, después de casarse con el Príncipe Azul, le perdonen las maldades a la madrastra y las hermanastras.
Noticias: Nuestro “star system” tiene unos cuantos de esos especímenes.
Onetto: Sí, pero son estrellitas estrelladas. El mismo medio, que es muy perverso, los pone en la cresta de la ola para después dejarlos caer y ver cómo sobreviven en el lodo.

Noticias: La era de las estrellas descartables. Gracias, Marcelo Hugo Tinelli, por la fábrica de mediáticos instantáneos de tus programas.
Onetto: Uy, mirá, me atraganto.

Noticias: ¿En serio? ¿Fue como para atragantarse, la experiencia? ¿Se arrepiente de haber estado en el “Bailando”?
Onetto: ¡Para nada! Soy quien soy por lo que hice, lo bueno y lo malo, así que no me arrepiento de nada. Estuve en el “Bailando” del 2007, cuando mi nena tenía cuatro meses, porque quería trabajar. Me habían ofrecido hacer “La Lola” o ir a lo de Tinelli. Pero, con una nena tan chiquita, no podía estar grabando catorce horas por día durante toda la semana. La exigencia de la tira era demasiada y Tinelli me ofrecía mucho menos compromiso de horarios. Aunque después, a la larga, trabajábamos muchísimo… había que ensayar tres horas por día, además de las grabaciones. Yo estaba de posparto, así que me sentenciaban todas las semanas, yo lloraba en cámara, les garpaba que llorara. Terminé laburando como una perra, flaca y anoréxica, pesaba 48 kilos. Igual, tengo muy lindos recuerdos de esa época. La producción te tiene todo el tiempo como una diosa. Gané muy bien, en solo seis meses de trabajo hice una pequeña fortuna, que me vino genial para mudarme. Pero el costo fue alto. Cuando terminé el “Bailando” me tomé un año sabático para criar a mi hija. Que se hizo largo, la verdad. Me costó un poco volver.

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Noticias: Lleva tiempo alejada de la televisión y dedicada al teatro ¿Las finanzas le cierran?
Onetto: Tengo la fortuna de que, además de que llegué a esa etapa en mi carrera donde puedo elegir qué hago y qué no, tengo un compañero de vida que me ayuda. Es parte de nuestro “acuerdo” de pareja, que yo no tengo que salir a matarme haciendo una tira para poner el plato de fideos arriba de la mesa. Eso ya lo hice gran parte de mi vida, entre los veinte y los treinta, que era la época para hacerlo. Era pendeja, tenía que facturar, me quería comprar mi casa, y la hice. Ahora mi vida y mi carrera pasan por otro lado. Hago solo cosas que me gustan, buscando equilibrar entre trabajo y maternidad.

Noticias: No se tomó ni un descanso después de ser madre…
Onetto: Es que, aun cuando me lo tome con calma y me dedique a ser mamá, necesito mucho trabajar, tengo una vocación muy fuerte. Si no actúo, me vuelvo loca. Y, encerrada en casa, me pongo muy hinchapelotas. Pero, insisto, tengo la suerte de poder elegir y de haberle dado un giro importante a mi carrera. Venía de hacer solo papeles de bomba sexy, y ya no. Aunque el lomo me dé, ya no.

Noticias: ¿Cómo la recibe el público de teatro? ¿No hay prejuicio contra una mujer que viene de la tira y sobre todo, de “mostrar el lomo”?
Onetto: ¡Para nada! Es que ya pasaron muchos años. Ahora, la gente me saluda a la salida del teatro, sorprendida por el trabajo que puedo hacer cuando se trata de roles dramáticos serios, contextos muy comprometidos, cuando están más acostumbrados a verme en telenovelas o, inclusive, productos más livianos, como telecomedias; me gusta mucho hacer humor, soy buena comediante.

Noticias: ¿Dónde están escondidos los humoristas argentinos? Parecería que ya no hay comediantes.
Onetto: Desde las muertes de Jorge Guinzburg y Tato Bores, ya no quedan cómicos. Hoy por hoy, los dos mayores referentes son Martín Bossi y Dady Brieva. Lo que está faltando son humoristas en la tele, pero en teatro hay. La tele se autofagocita: hay unos pocos programas que generan cosas y muchos programas que hablan de esos otros.

Noticias: Parecería que el último cómico en pie es Guillermo Francella…
Onetto: (suelta una carcajada) ¡Que ahora quiere ser actor serio! ¿Viste cómo es? Francella, que es cómico, quiere ser serio. Yo, que siempre fui sex-symbol, quiero ser una actriz seria. Vamos todos para el mismo lado.

Noticias: Pasó de chica sexy de la televisión a actriz de carácter en teatro. ¿Qué más? ¿Qué le falta a su carrera?
Onetto: Me falta de todo. La falta hace a la acción. Si uno dijera “tengo todo”, se quedaría en la cama deprimido. Te tiene que faltar algo para levantarte a la mañana y salir a buscarlo. Soy una inconformista y eso es el motor de lo que hago, lo que me impulsa para adelante. Como actriz me queda mucho por hacer. Quiero seguir trabajando con textos que me gusten, seguir creciendo, haciendo más.

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