Política / 16 de febrero de 2015

Picardía y venganza 2.0

La verdadera historia detrás de la imitación al funcionario que Tinelli subió a la web.

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José María Listorti compitió contra sí mismo. Mientras él estaba al aire conduciendo “Este es el show”, Marcelo Tinelli subía a Internet el video que lo mostraba imitando al jefe de Gabinete, Jorge Milton Capitanich, en una conferencia de prensa que emulaba a las que el funcionario da todas las mañanas en Casa de Gobierno, pero con Tinelli como único periodista. No les importó el rating. El objetivo era otro: “Voy a empezar a hacer humor político por Twitter”, les avisó a sus productores apenas unos días antes. El jefe de Gabinete había roto páginas de Clarín en cámara y él no estaba dispuesto a esperar a volver al aire con su programa para gastarlo.
Tinelli quiso también dejar en claro que no necesita a nadie. Prescindió de la estructura de Ideas del Sur y de la pantalla de El Trece. Su primera idea había sido pasar el video durante el programa de la tarde que conduce el propio Listorti, pero lo desestimó antes de plantearle la posibilidad al Grupo Clarín. “Está haciendo pruebas pilotos para hacer un canal de humor, que es su sueño hace rato”, aseguró alguien de su extrema confianza. Pero Tinelli lo niega. Organizó la grabación como una travesura de amigos, aún a sabiendas de que iba a ser leída como una operación política. La elección del primer personaje no es casual: el conductor todavía no le perdona a Capitanich la frustración de su negocio con el “Fútbol Para Todos”. El oficialismo vivió el video como un capítulo más de su larga vendetta: ya lo había tenido como primer personaje en “ShowMatch” el año pasado. Tinelli va a apurarse a demostrar que su humor será “contra todos”: el segundo video tendrá a Sergio Massa como protagonista. Pero –lo sabe Tinelli y lo saben los imitados– la clave estará en el tono de la burla. Ya trabajan en videos sobre Mauricio Macri y Luis D’Elía, los próximos en la lista de Tinelli.
“Es algo muy casero”, había adelantado el conductor a un amigo que el lunes 9 se animó a preguntarle qué era eso que estaba anunciando en su cuenta de Twitter. No pensó que fuese tan literal. La sala de conferencias vacía que sirvió de escenario para la parodia a Capitanich es un salón común del edificio Le Parc, donde él vive junto a sus hijos y a Guillermina Valdés. ¿Por qué no hacerlo en Ideas del Sur? A la fuerza, Tinelli entendió que esa ya no es su productora. Cristóbal López le cobró cada gasto que consideró personal y los cruces por las cuentas desorbitantes del conductor y su producción fueron una constante durante el 2014: Cristóbal no quiere financiar lo que considera caprichos. Y menos uno que podría tensar su relación con el Gobierno en un año de campaña electoral.
La grabación se hizo el lunes 9 a la noche. Hubo maquilladoras, iluminadores, camarógrafos y guionistas, todos de Ideas del Sur. En lo formal, nadie cobró un centavo. Fueron como “amigos de Marcelo” y así seguirán yendo a trabajar en las parodias que faltan. “¿Cómo le decís que no a Tinelli?”, explica sencillamente uno de los participantes. Pero hubo empleados de la productora que encontraron la forma. “Hay imitadores que no quisieron participar: tienen miedo de enojar al canal o Cristóbal trabajando gratis”, confían en estricto off the record. O quizás los temores sean otros: en el 2014, Pedro Alfonso plantó el personaje de Amado Boudou que iba a interpretar en “ShowMatch”. La excusa formal fue que no quería “desperfilarse” metiéndose en política. En Internet, Tinelli es más jugado que en la tele. Puso a Capitanich a romper un Clarín, una revista Gente, una Caras y hasta un ejemplar de Billiken. Para el final, se reservó un puñal. “Quería preguntarle sobre su futuro político”, le preguntó al falso Capitanich. No hubo respuesta porque ese era el remate.
Jugador. Solamente en su primer día online, más de 250.000 usuarios le dieron play al video de nueve minutos. Tinelli celebró el dato también en Internet, donde es un usuario influyente: tiene más de 5 millones de seguidores en Twitter y es un poder de fuego que está dispuesto a usar. El mismo día que se burló del jefe de Gabinete expresó su solidaridad con Sergio Massa por la revelación de que el prefecto que robó su casa de Tigre durante la última campaña electoral estaría relacionado con los servicios de inteligencia.
En un año electoral, la simpatía de Tinelli se codicia. Cerró junto a Cristina Fernández y Néstor Kirchner la campaña para la primera presidencia con un acto en Bolívar, donde en el 2013 recibió también a Julio De Vido, Daniel Scioli y al entonces candidato Martín Insaurralde. Faltaba una semana para las elecciones. También en el 2009 había sacado al aire al ex presidente, que competía por una banca en diputados, apenas horas antes del comienzo de la veda electoral. Pero su distancia con el kirchnerismo hoy parece insalvable. “La Cámpora no me quiere”, admitió esta semana en una entrevista. Él tampoco los tiene en alta estima: está convencido de que Máximo Kirchner fue el último responsable de que no se concretara su desembarco en el fútbol y lo ve detrás de las trabas para que sume poder dentro de la AFA. Pero siente que es un ciclo terminado y él mantiene una buena relación con los principales candidatos que aspiran a la sucesión.
Va a parodiarlos a todos y va a hacerlo en Internet. El año que pasó forzosamente fuera de la tele le dejó una experiencia que ahora capitaliza: si ya no tiene productora propia y no es imprescindible en ningún canal, irá a la web a demostrar que no es el dueño de la pelota pero sí de una hinchada fiel dispuesto a seguirlo en cualquier cancha.

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