Deportes / 28 de Junio de 2015

CANADÁ 2015

El fútbol femenino sigue creciendo

El Mundial de Canadá muestra el desarrollo del deporte. Lucha contra la discriminación.

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EN ACCIÓN. Los equipos compiten en Canadá para obtener la Copa del Mundo y un premio de 15 millones de dólares, el más importante de la historia.

La presencia de la mujer en un estadio resulta antiestético, poco interesante e incorrecto” decía el padre de los Juegos Olímpicos, Pierre de Coubertín. Si el barón se levantará de la tumba y viera el Mundial de Fútbol Femenino en Canadá, seguramente se iría otra vez bajo tierra. Pero los tiempos han cambiado y de a poco la mujer fue ganando sus derechos, entre ellos, practicar el deporte que más le guste. Aunque todavía quedan por romper algunas barreras discriminatorias.
El fútbol femenino tuvo un gran crecimiento en el último tiempo y se ve reflejado en el Mundial que se lleva a cabo en Canadá, hasta el 5 de julio. Por primera vez participan 24 selecciones, ocho más que el último torneo en Alemania y el doble de la cantidad de equipos que disputó el primer Mundial jugado en China en 1991. También se triplicaron los participantes en las eliminatorias que de 45 países en el `91 pasaron a 128, por lo cual los partidos de clasificación aumentaron de 110 a 398. Las sedes donde se disputa la actual competencia son: Montreal, Edmonton, Vancouver, Winnipeg, Ottawa y Moncton. Y el equipo campeón se llevará 15 millones de dólares, el premio más grande en la historia de estas competencias.
El fútbol femenino va ganando el respeto y la afición del público amante del deporte. Su crecimiento se ve reflejado en el simple dato de que el juego de consolas más popular de fútbol, el FIFA 2016, incluirá entre sus opciones la posibilidad de elegir a 12 selecciones femeninas, lo que con seguridad ayudará aún más al desarrollo de esta disciplina.
Favoritas. La gran potencia es la selección de los Estados Unidos. En los siete mundiales que se disputaron hasta el momento, siempre estuvo entre los tres primeros puestos, quedándose en 1991 y 1999 con la Copa. Las alemanas también poseen dos estrellas obtenidas en el 2003 y 2007. Noruega, campeona en 1995, Suecia (que aún no pudo llevarse ningún torneo) y Japón (defensora del título) completan el top cinco de favoritas.
En Sudamérica, mientras tanto, el crecimiento es mucho más lento. Exceptuando a Brasil, las selecciones de América del Sur son las más débiles dentro de la competencia mundial. Por algo la FIFA le da sólo dos cupos y medio a la CONMEBOL (dos directo al mundial y uno al repechaje con un equipo centroamericano). En un informe realizado por la FIFA se ve reflejado la diferencia del desarrollo que existe entre Europa y Concacaf con respecto a Sudamérica. En cuanto a ligas profesionales de fútbol femenino en Europa existen 45, en Concacaf 23 y sólo 6 en América del Sur. Si se tiene en cuenta a jugadoras federadas sólo entre Estados Unidos y Canadá hay 2.255.000, en Europa 2.095.000 y apenas 25.459 en Sudamérica.
Crack. Marta Vieira da Silva es considerada la mejor jugadora de fútbol femenino “de todos los tiempos”. La actual 10 de Brasil tiene cinco balones de uno (sí, uno más que Lionel Messi), es la mayor goleadora en la historia de los mundiales (con 92 goles en 93 partidos) y es la única mujer que dejó marcadas sus huellas en el estadio Maracaná, al lado de los astros del fútbol brasileño. La actual jugadora del Rosengard de Suecia gana 400.000 dólares anuales, muy por encima de las demás jugadoras de élite que pueden llegar a obtener de 60.000 a 80.000 dólares por año. En Argentina no existen salarios de ese tipo para las futbolistas. Apenas cobran viáticos que rondan entre 4 y 6 mil pesos.
Otra de las figuras es la estadounidense Alex Morgan, ganadora del oro olímpico en Londres 2012. Cobra un salario anual de 70.000 dólares y no sólo impacta con su juego sino también con su belleza. Junto a Hope Solo, arquera de Estados Unidos (considerada como la mejor en su puesto), roban todos los flashes y los suspiros de la tribuna masculina. La popularidad de Morgan le permitió firmar contratos multimillonarios con las grandes marcas deportivas y publicitarias.
Discriminación. Hace unos años el presidente de la FIFA caído en desgracia, Josep Blatter, daba su idea para fomentar el crecimiento del deporte femenino: “Dejemos jugar a las mujeres con ropas más femeninas, como en el voley. Podrían llevar prendas más ajustadas”. Una frase polémica que le acarreó controversias.
Las mujeres siguen en la lucha por la igualdad: En Canadá, la FIFA ordenó que el Mundial se lleve a cabo en césped sintético y no en hierba como se utiliza habitualmente. Varias jugadoras habían decidido iniciar una demanda contra la entidad que maneja al fútbol por la absurda resolución. Una medida insólita que había sido prohibida por el mismo organismo en los años ochenta para los hombres, por el aumento de riesgo a las lesiones.
Pero hubo más, como la normativa de FIFA para verificar el sexo a las jugadoras que quieran disputar el certamen: “En las competiciones para hombres de la FIFA, solamente tienen derecho a participar hombres. En las competiciones femeninas, solamente tienen derecho a participar mujeres”, siendo las asociaciones las responsables de asegurar que las jugadoras que no encajan en el estereotipo femenino sean “verificadas”. Esto significa que si el aspecto de la jugadora es “sospechoso” debe ser sometida a una inspección de su sexo. La mujer que se niegue a realizar estas pruebas puede ser sancionada. En el 2013, por ejemplo, sospecharon de la sexualidad de la surcoreana Park Eunsun por medir 1,84 y pesar 74 kilos. En el 2011 también lo sufrieron tres jugadoras de Guinea Ecuatorial, quienes se tuvieron que desnudar frente a todo su equipo y los miembros de la Confederación Africana.

 

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