Política / 5 de Julio de 2015

Córdoba sumó alegría opositora y preocupación kirchnerista

El triunfo del peronismo antikirchnerista abre nuevos interrogantes a los presidenciables.

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La única sorpresa fue el llamado de Cristina para felicitar al victorioso Juan Schiaretti. Scioli también lo llamó y posiblemente sea señal de que procure un futuro acuerdo, prometiendo un lugar a José Manuel De la Sota en un gobierno encabezado por el actual gobernador bonaerense.

Es una lectura posible. En lo demás, la pregunta que queda en el aire es cuánto podrá beneficiar a De la Sota el contundente triunfo que su fuerza consiguió en Córdoba, y cuánto podrá perjudicar a Scioli el escuálido tercer puesto que la fórmula bendecida por él y por Cristina Kirchner obtuvo en las urnas.

La alianza radical-macrista, con su segundo puesto, no parece ni reforzar ni perjudicar las aspiraciones del PRO a nivel nacional.

La elección transcurrió serena. Al domingo cordobés lo sobrevoló la misma sensación que había dominado las últimas semanas; la sensación de que Juan Schiaretti ganaría cómodamente. Es por eso que, si al final de la jornada, había una sorpresa en las urnas, Córdoba habría quedado estupefacta. Pero no hubo estupefacción porque no hubo sorpresa.

En una atmósfera tan desprovista de emoción, la expectativa estaba en quién lograría  el segundo puesto y a qué distancia del primero y del tercero.

El resultado fue muy bueno para el peronismo antikirchnerista local, y desolador para la fórmula que apoyaron Cristina y Daniel Scioli, mientras que el PRO y los radicales salvaron la ropa con el aceptable segundo puesto conseguido por Oscar Aguad y Héctor Baldassi.

Las encuestas vaticinaban que la fórmula radical-macrista quedaría segunda, pero una jugada kirchnerista (inspirada en Mauricio Macri inventando a Miguel del Sel), como fue colocar como segundo en la fórmula que encabeza Eduardo Accastello al humorista “Cacho” Buenaventura (que se diferencia del ex Midachi en que nunca cayó en la vulgaridad) hizo crecer la expectativa en el kirchnerismo cordobés.

A eso se sumó que la operación triunfalista para instalar el “Scioli ya ganó” podría haber inflado un poco más las velas de Accastello. Pero nada alcanzó para mejorar la performance del intendente de Villa María.

Falta ver si la victoria contundente del peronismo cordobés, tan marcadamente antikirchnerista, hacer remontar la candidatura de De la Sota, y cuánto pueden afectar, para bien o para mal, a Macri y a Scioli la calificación que obtuvieron en las urnas sus respectivos apadrinados locales.

(Desde Córdoba)

 

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