Cultura / 17 de Agosto de 2015

Por qué la Provincia de Buenos Aires es el corazón del poder

Mitos, estereotipos y realidades de un territorio decisivo en materia electoral. Conurbano vs. interior. El análisis de los especialistas.

Por

elecciones buenos aires
CENTRO TOTAL. El conurbano es una de las zonas de mayor complejidad. Concentra el transporte y las industrias. También una población de diversos niveles socioeconómicos.

Qué duda cabe! En cantidad de población y niveles de producción, Buenos Aires es la provincia que lidera al país. Bastión electoral fundamental, su peso político es más evidente en tiempos de recambio de autoridades.
Su centralidad ha abonado la idea de un desequilibrio eterno entre el puerto y el interior y los mitos la atraviesan con tanta fuerza como su realidad multiforme y cambiante.
Qué nadie puede gobernar la Nación sin ganar en su territorio, que los mayores índices de violencia se alimentan de su geografía, que los extremos de riqueza y pobreza son la regla de su paisaje social y hasta, como una maldición, que nadie que la gobierne sale indemne como para mandar al país entero.
Para pensar qué es hoy Buenos Aires, en la realidad y en el imaginario de los argentinos convocamos a dos especiales. Ambos participaron en un proyecto único. Se trata de una historia de la provincia en 6 tomos. El último, dedicado al Gran Buenos Aires, acaba de publicarse (ver recuadro). Juan Manuel Palacio es el director de toda la colección, historiador de extensa trayectoria, doctorado en Berkeley y especialista en historia rural y judicial. Gabriel Kessler es sociólogo, doctorado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París y especialista en temas de desigualdad, y tuvo a su cargo la coordinación del último volumen.
Con ellos, repasamos los principales tópicos que tienen a la provincia como protagonista y analizamos los estereotipos que contribuyen a equivocar las estrategias para abordarla.
Noticias: ¿La historia de Buenos Aires no está más imbricada con la historia del país que la de otras provincias?
Juan Manuel Palacio: Es interesante, especialmente en el caso de Buenos Aires, esta “contaminación” –para llamarlo de alguna manera– de la historia nacional y provincial. Y es en los dos sentidos. Esa, precisamente, fue una de las dificultades metodológicas de la colección, poder leer la historia de Buenos Aires como una historia provincial. Así como la historia nacional está muy influida por lo que pasó en Buenos Aires y fue escrita desde Buenos Aires, la historia de Buenos Aires ha sido escrita como si fuera la misma que la de la Nación.
Noticias: Suele dividirse a la provincia en dos realidades: el conurbano y el interior, una zona muy rica de producción agrícola-ganadera. Estos dos territorios se perciben, incluso, con ideas políticas enfrentadas.
Gabriel Kessler: Es un territorio que tiene una gran cantidad de heterogeneidades y no una división dicotómica entre conurbano e interior. En el conurbano también hay muchas heterogeneidades, a diferencia de las imágenes que privilegian sólo la polarización entre “country” y “villa”. Hay una presencia histórica de sectores medios en todos los partidos. Realidades muy distintas que, además, no se reconocen a sí mismas como “conurbano”. Cada identidad se reconoce de un partido o de un barrio, nadie dice “soy del conurbano”. A su vez, las regiones sanitarias, los distritos educativos, las jefaturas policiales, los departamentos judiciales y los distritos electorales se combinan de manera diferente con los límites de las comunas.Y al interior de la provincia también hay ciudades de distinta talla, pueblos, cabecera de partidos de diferentes tamaños y diversas situaciones rurales y urbanas.
Noticias: En un plano estratégico, para los partidos políticos, ¿esas dos realidades se abordan de manera diferente?
Palacio: Tienen historias sociales y económicas distintas. Tal vez alguien en Catamarca o La Rioja se haga una representación de Buenos Aires más similar a la del conurbano. Y después está el problema de cómo se sienten los bonaerenses. No hay una identidad “bonaerense”, como sí hay una identidad “catamarqueña”. En Buenos Aires, la gente dice: “soy de Tandil” o “soy de Avellaneda”.
Kessler: Políticamente, la provincia se trabaja por territorio. No hay nadie que trabaje “el conurbano”. Se piensa en los distintos municipios: La Matanza, Quilmes, etc.
Noticias: ¿Buenos Aires es más atractiva electoralmente por el conurbano o por el poder económico del interior?
Kessler: El conurbano tiene un evidente peso electoral. Siempre se pensó que tenía un comportamiento electoral de relativa homogeneidad, que la identidad peronista era importante y que de algún modo era difícil ganar una elección con un resultado adverso allí. En ese sentido, la idea de que tiene una identidad política propia, de que es un territorio que se puede trabajar políticamente en un proceso electoral, le dio desde la irrupción misma del peronismo un lugar central. Y no fue solo el peronismo. La idea del Gran Buenos Aires como lugar donde políticamente es necesario hacer pie para gobernar al resto del país, está presente previamente en los conservadores y radicales.
Noticias: Es decir que todos los partidos de base popular hicieron pie en el conurbano.
Palacio: El conurbano no existió siempre. La provincia fue importante en el pasado pero no por las mismas cosas. Electoralmente fue importante desde que la gente empezó a votar. Eso lo entendió muy bien Yrigoyen, que luego de asumir en 1916 por el sufragio universal intervino la provincia para liberarla del control de los conservadores y evitar posibles fraudes electorales. Antes del sufragio universal, siempre fue importante la enorme riqueza de la provincia, que era la base de la prosperidad agro-exportadora de la Nación, con números escandalosamente dominantes en el PBI. Y por la aduana. No nos olvidemos de que la Capital fue también la capital de la provincia hasta 1880, y eso significaba concentrar los recursos de la Aduana. La clase comercial vivía allí. Además, era la provincia militarmente más importante.
Noticias: Esta historia seguramente fue sumándole un peso simbólico a la provincia.
Palacio: Absolutamente. Uno piensa hoy que gobernar la provincia es gobernar la Nación, pero esta es una idea que viene del Virreinato del Río de la Plata, cuando se institucionaliza el poder de la ciudad de Buenos Aires.
Kessler: Además lo simbólico se fue plasmando en materia. Es decir, toda la configuración del país, las rutas, los ferrocarriles, la frecuencia de vuelos, todo lo que tiene que ver con servicios también tendió a centralizarse en Buenos Aires. El país, en todos sus niveles, se fue configurando para que todo confluyera en Buenos Aires. Y en una escala menor, también se ve lo mismo entre la periferia y la ciudad. Quienes trabajan en temas de circulación y transporte muestran cómo se configuró una matriz radial siempre se partió de una matriz por la cual las líneas de ferrocarriles, colectivos y rutas tendían a unir los suburbios con el centro de la ciudad, en lugar de conectarlos entre sí.
Noticias: ¿La centralización es una maldición de la Argentina?
Palacio: En América Latina hay innumerables ejemplos de países muy centralizados. Chile, Argentina y Perú, en principio. Brasil, un poco menos.
Kessler: Desde los años ’50 en adelante, las cinco primeras jurisdicciones –Capital, Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza–, concentraban el 80 por ciento del PBI y lo siguen concentrando ahora. En general, los países de América latina con mayor concentración geográfica también tienden a una mayor desigualdad. Esto no es obligatorio. Suecia tiene mucha concentración económica en determinados lugares pero también mecanismos internos de distribución. En América latina no sucede.
Noticias: ¿El peronismo “crea” al conurbano o el conurbano “crea” al peronismo?
Kessler: El peronismo llega a un conurbano que ya estaba ahí. El radicalismo, los conservadores y en menor medida, los socialistas tenían un peso territorial muy fuerte. Lo que hace la irrupción del peronismo es de algún modo una reconfiguración de determinadas identidades previas.
Palacio: Perón hace un plan magistral de apelación y de cooptación de los trabajadores a través de beneficios concretos que antes no habían tenido. Y no sólo en el conurbano. Lo que pasa es que el conurbano tiene una gran concentración de trabajadores que habían llegado allí con el desarrollo industrial, que se acelera sobre todo luego de la crisis del 1930. Perón, en la medida en que logra la adhesión de los trabajadores, y en la medida en que una enorme cantidad de la población son trabajadores industriales, cuenta con ese apoyo. Es una secuencia. Perón no gana sólo con el conurbano ni arma su poder electoral solamente con él. A todo el país, con la acción de la Secretaria de Trabajo y Previsión, él hace llegar esos derechos laborales. Entonces, la otra parte del apoyo electoral también viene del interior de la provincia y del resto del país.
Noticias: ¿El conurbano es fundamentalmente un territorio de armado político?
Kessler: Antes de los ’70 había una identidad de trabajadores estructurados sobre todo en torno a la vida sindical. Su lugar de asiento era el conurbano, pero la identificación política era el trabajo. Una vez que ese mundo obrero industrial entra en crisis en los ’70 y los ’80, se traslada parte de la política a los barrios. Se produce lo que la antropología y la sociología llaman “territorialización” y se registra un cambio en la militancia que se transforma en una militancia social, estudiado por Frederic. Esa construcción de la imagen del clientelismo, del puntero, se intensifica, sobre todo con la democracia en la medida en que ve al conurbano como un territorio de necesidad. Cuando uno mira el Plan Alimentario Nacional con Alfonsín, aparecen los primeros documentos que sitúan la pobreza –que previamente se pensó sobre todo ubicada en las zonas más alejadas del país–, como algo que está en los lindes de la ciudad. Es una realidad nueva.
Noticias: ¿Y es real que el conurbano es una zona con concentración de necesidades?
Kessler: En general, por razones que no están del todo dilucidadas, en cuestiones como el desempleo y la pobreza se comporta de modo bastante parecido al promedio nacional. Para mí lo que está errado es pensar sólo en términos de polarización social, como dije, entre countries y villas. En el conurbano hay presencia de clases medias, altas, medias altas y bajas y no sólo en la zona norte. También hay una presencia de la vida política de los sectores medios y de toda la amalgama de trabajadores, profesionales y comerciantes locales que tienen mucho peso.

 

4 comentarios de “Por qué la Provincia de Buenos Aires es el corazón del poder”

  1. Los argentinos que siempre hemos sido inteligentes y todavía queda algo de materia gris (¡Todavía!), deberíamos pensar en entregarle el conurbano a nuestro amigo Evo Morales y el resto de la provincia nos haría pegar el gran salto que nos merecemos. No sólo pasaríamos al frente, sino, que en pocos años podríamos llegar a estar entre los 10 países mejor posicionados del mundo. Pongo como ejemplo Italia, hace ya muchos años que la parte más industrial está haciendo lo imposible para sacarse a la parte sur de encima ya que es un lastre imposible de soportar.

  2. Noticias con opinion, el camporismo..
    Los hechos que están aconteciendo en la Argentina, con la presunta corrupción en los más altos cargos del poder, el despilfarro de los subsidios, la ausencia del Estado, la carencia de estadísticas, la falta de diálogo de la presidente con ministros, gobernadores amigos y enemigos, la crisis energética, la inflación, la reforma de la carta orgánica del Banco Central, el desorden administrativo judicial, entre otros grandes problemas, no son cuestiones de estado para una gobernante que dialoga con un ex marxista con experiencia santacruceña y con su hijo sin la más mínima preparación, por más fortalecedor de la corriente predominante en el ámbito gubernamental: el “camporismo”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *